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Corredor humanitario en Ecuador acercó a migrantes venezolanos a Perú

Van "35 (buses) en este momento por el corredor humanitario y vamos a seguir hasta que se pueda", declaró a la prensa el ministro del Interior ecuatoriano Mauro Toscanini

  • EFE

25/08/2018 05:30 am

Quito.- Ecuador abrió entre jueves y viernes un "corredor humanitario" para acelerar el traslado de venezolanos que se dirigían a Perú, horas antes de que se endurecieran esta media noche las normas de tránsito fronterizo en ese país desbordado por una ola masiva de migrantes procedentes de Venezuela.

Van "35 (buses) en este momento por el corredor humanitario y vamos a seguir hasta que se pueda", declaró a la prensa la tarde de ayer el ministro del Interior ecuatoriano Mauro Toscanini desde la amazónica ciudad de Macas, sobre esta "crisis total" migratoria en América Latina, reseñó AFP.

El Gobierno de Lenín Moreno decidió facilitar el traslado de los venezolanos tras haber impuesto el requisito de pasaporte la semana pasada, una medida que replica Perú desde primeras horas de este sábado.

Ecuador, donde las autoridades estiman que viven unos 200.000 venezolanos, se ha convertido en un país de paso para los migrantes que huyen de la crisis rumbo a Perú, Chile o Argentina, en travesías de miles de kilómetros que muchos cubren a pie por largos tramos.

En las últimas semanas han ingresado unos 2.500 venezolanos cada día, según cifras oficiales, pero la cantidad se disparó en la víspera de que Perú les exija pasaporte. Entre jueves y viernes se esperaban 20.000.

"Al tiempo tope"

En un Centro Binacional de Atención Fronteriza (Cebaf) en Tumbes, situado en medio de campos de banano en el límite entre Ecuador y Perú, una avalancha de venezolanos llegó en las horas previas a que comenzara a regir la obligación de presentar pasaporte para entrar a territorio peruano. La gran mayoría son jóvenes, algunos con sus hijos.

"Justamente me vine al tiempo tope, como quien dice, en la raya llegué justamente para poder entrar", dijo aliviada Angelí Vergara, secretaria de 22 años. "Tengo dos años esperando el pasaporte y no me lo han entregado", relató.

Muchos llevaban casi 20 días caminando, viajando en precarios buses rurales o pidiendo la "cola".

"Vine para acá 'mochilando' por Colombia y Ecuador como todos los venezolanos", contó Edgar Torres, profesor de Educación Física de 22 años de Caracas. Al igual que casi todos sus compañeros de travesía, no tenía pasaporte ni un centavo en el bolsillo.

En el Cebaf esperó 12 horas en una fila bajo el calor tropical para obtener su tarjeta de ingreso a Perú. Comió su primer plato caliente en 10 días cuando voluntarias de una iglesia de la ciudad llegaron en camioneta a repartir sopa de arroz y papas.

El centro binacional construido en la década de 1990 para dejar atrás los conflictos limítrofes entre Ecuador y Perú, fue diseñado para atender a unos 200 viajeros al día, pero con el éxodo de venezolanos esa cifra se multiplicó por 10, o más.

Crisis total

De los 2,3 millones de venezolanos que viven en el extranjero, más de 1,6 millones han huido desde 2015, cuando el país petrolero se sumió en una grave crisis económica y política, con una aguda escasez de alimentos, medicinas y todo tipo de productos básicos.

El 90% de ellos se refugiado en países de la región, según cifras de la oficina de la ONU para los refugiados (Acnur) y la Organización para las Migraciones (OIM).

"Es una crisis total", opinó desde Madrid el analista Carlos Malamud, analista para América Latina del Real Instituto Elcano.

"Las sociedades latinoamericanas no están preparadas para esta llegada masiva. Tradicionalmente había fenómenos de migraciones internas importantes, como de bolivianos en Brasil o en Argentina, peruanos en Chile, colombianos en Venezuela en otra época, pero esto supera las expectativas", añadió.

"Que nos reciban"

Las largas caminatas, cargando mochilas o arrastrando maletas y bultos con ropa y alimentos, lesionaron o inflamaron los pies o tobillos de muchos migrantes, como los de Yoilán Landaeta Rodríguez, de 31 años.

"Necesitamos realmente la ayuda del país de Perú y esperemos que nos reciban con la mano abierta", dijo este microempresario del estado de Portuguesa.

Pero llegar a la frontera peruana no implica el fin de la odisea, pues seguir a Tumbes, 25 kilómetros al sur, cuesta 10 dólares en taxi, único medio autorizado. Es un servicio creado para turistas, no para refugiados.

De Tumbes hacia Lima, trayecto de 1.200 km que demora 20 horas en autobús, cuesta 35 dólares.

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