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Miliber Mancilla, la chama que explica los chistes en Twitter

  • MARIANA DÁVILA

18/05/2019 02:05 pm

Miliber Mancilla nació en Mérida, el 27 de diciembre de 1990; es lingüista, docente e investigadora en la Universidad de los Andes. Del mismo modo, es estudiante de Postgrado en Lingüística con especialización en Sintaxis-Lingüística computacional. Miliber, más gocha que la Vitamina de El Mercado Principal, también es "la jeva" que explica los chistes por Twitter. Su cuenta @MiliberMancilla en twitter ha ganado notoriedad gracias a ese ingenio. "Crecí con Fey, Britney Spears, Backstreet Boys, canté a todo pulmón La Calle de Las Sirenas, soy de la época de Shakira con las raíces del pelo más fuertes y oscuras que las de un roble". 

También se considera más gocha que la Vitamina del Mercado Principal, aunque no le guste. "Sigo en Venezuela, soy lingüista, profe de la Universidad de Los Andes, en Letras, específicamente de Lingüística y Morfosintaxis, ¡definitivamente es lo mío! Soy estudiante de Postgrado en Lingüística de la misma Universidad. A pesar de todo, no tengo labia. En cuanto a mi personalidad, soy muy expresiva, no logro disimular, pongo los ojos en blanco cuando no me gusta algo , a veces tengo cara de no soportar a nadie, pero es mi cara natural (de por sí mi papá dice que yo tengo cara de tragedia natural), amo reírme y soy súper chévere, en serio. En Twitter me sigue un montón de psiquiatras, así que muy muy muy cuerda no debo estar, pero soy inofensiva, no tengo sótano en mi casa, lo juro".


¿Cómo surgió la idea de hacer chistes en torno al lenguaje? ¿Siempre pensaste en usar la plataforma Twitter para ello? 
Bueno, aparte de ser ¨la jevita que explica los chistes¨, como lingüista y profesora universitaria, mis áreas de estudio son la Morfología y la Sintaxis (Morfosintaxis), la morfología como el área de la lingüística que estudia cómo se forman las palabras y la sintaxis como la parte de la lingüística que estudia cómo esas palabras se ordenan en un enunciado, oración, discurso. 

Hay algo que a mí me encanta de esto que hago y es el hecho de que las lenguas se rigen por el principio de economía del lenguaje, es decir, hay elementos/partículas/patrones que se repiten (de 23 fonemas que hay en español se puede crear una gran cantidad de palabras y con esa cantidad de palabras se puede generar una cantidad gigante de combinaciones y finalmente, una cantidad casi infinita de enunciados) y a mí eso, sinceramente, me parece maravilloso. Así que siempre, siempre, siempre, siempre (desde niña incluso) me ha gustado buscar esa semejanza entre los patrones de las palabras. Pero, hoy en día, llevo esto a mis clases. 

Como profe de estas materias me parece fascinante dar clases mientras se juega con esas estructuras. No sé si es por pagar la novatada (aunque ya lleve tres años dando clases), pero siempre me han tocado horarios horribles, doy clases a las siete de la mañana y a las dos de la tarde, nunca he dado clases en horarios normales. Corro el riesgo de que se me duerman en clases o que me quede dormida yo, que eso sí sería peor. Entonces, para animarme yo y animarlos a ellos, empiezo a jugar mucho con el humor: les llevo memes, les pongo ejemplos súper faranduleros y, por supuesto, hago chistes. 

Todo esto lo relaciono con los temas que doy, nada queda fuera de contexto. Como mis chamos apenas se estaban adentrando a ciertos temas, al hacer chistes sobre ello, sentía que no me estaban entendiendo y yo quería que entendieran, porque ajá, quería que se rieran. Y aquí es donde comienza esta cuestión de explicar chistes. ¿Por qué Twitter? Bueno, Instagram y otras redes sociales se enfocan más en lo visual. Twitter, a pesar de muchos memes (aunque existan memes solo escritos) es una red social de palabras y eso es lo que yo soy: palabras. También me gusta por el límite de caracteres, siento que sin eso, mis chistes serían infinitos. 



¿Existe entonces una intención educativa en tus publicaciones? 
Al principio creo que no. Bueno, como te dije, mis chistes comenzaron explicándose en un salón de clases. Por supuesto que aquí sí tenían dicha intención. Sin embargo, mi idea era más hacer juegos de palabras; cuando llevé esos chistes a Twitter, las reacciones no fueron muy positivas. Pensé, en principio, que no era solo por el hecho de explicarlos, sino también por el contenido, los temas que tocaba, o sea, solo teoría lingüística, nadie iba a disfrutarlos (solo yo y otros lingüistas, quizás Andrés Bello, pero ya murió). Así que decidí seguir la estructura del chiste y tocar otro montón de temas, desde historia hasta cultura pop.

¿Cómo interpretas las diversas reacciones de la audiencia hacia tus chistes? 
¡Estas reacciones se han vuelto lo más divertido del mundo! Son súper positivas o súper negativas, no hay punto medio, es impresionante. Las disfruto muchísimo, siento que estos chistes, de alguna u otra forma, han tenido mucho impacto y eso se evidencia en las respuestas. Cuando hago un juego de palabras sobre, no sé, la inmortalidad del cangrejo, recibo muchos comentarios con más juegos de palabras sobre el mismo tema, ¡es interesantísimo! 

Me encanta ver cómo la gente también empieza a jugar con esto y comienza a seguir la misma estructura que yo utilizo, que yo creé. En estos días, una señora comentó "Mi hija siempre le pide a mi esposo que le cuente un Miliber", lloré, fue lo más tierno de la vida. Las reacciones negativas las entiendo, debe ser súper chocante que te explican algo que sabes, pero es porque no entienden que eso forma parte del juego de palabras y eso me da más risa. 



¿Cuál piensas que es el reto de un lingüista hoy en día? 
Dios bendito, es una pregunta grande. Yo creo que el reto más grande de un lingüista es vivir de lo que hace (jajaja). Mentira, los lingüistas somos especialistas del lenguaje y bueno, las lenguas son nuestro medio de comunicación por excelencia y este medio de comunicación está en constante evolución porque se adapta a las necesidades comunicativas de sus usuarios que nunca son las mismas; por ende, un lingüista debe entender y observar bien estos cambios, no es fácil. 

Lo bello de la lingüística como ciencia es su interdisciplinariedad. Yo, por ejemplo, soy lingüista computacional (intento serlo, mejor dicho) y busco llevar mis conocimientos de lingüística a un área como la Inteligencia Artificial: asistentes inteligentes, ¡porque hacia allá va el mundo! y necesitamos que Sophia (esta robot humanoide que es súper cool) y Siri hablen bien. Así, para mí, desde el punto de vista del lingüista computacional, un reto grande es hacerle saber al mundo que sí somos necesarios, que podemos dar grandes aportes y que nos necesitan, a menos que quieran que un robot ande por ahí diciendo "haiga".      

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