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Morella la historia de tres décadas de encierro y abuso

Ong denuncian que este caso, ocurrido en Maracay, estado Aragua, deja al descubierto la normalización de la violencia contra la mujer

  • CARLOS D' HOY

08/02/2020 12:50 pm

El año 1989 una joven de 17 años apostaba por lo que ella creía era el amor, salía de su Valencia natal hacía la ciudad de Maracay cargada de sueños. Apenas estaba entrando en una pesadilla que se extendería por 31 años: se había convertido en la rehén de un sociópata que la mantendría encerrada por tres décadas.

Morella fue una de las cuatro víctimas que cayeron en manos de Mathías Enrique Salazar Moure, quien para ese entonces tenía 23 años. Un monstruo que a lo largo de su vida sirvió de carcelero para cuatro mujeres, incluidas su esposa y una hija, a quienes mantuvo encerradas en apartamento por más de 30 años.

Desde ese lejano 1989 que marcó la historia de Venezuela, Morella quedó aislada, y mientras el país caía en una larga historia de errores políticos y económicos, Morella era sometida a maltratos, violaciones, privaciones y abusos de todo tipo.

Mathías Salazar, la mantuvo aterrada y amenazada, privada de una alimentación adecuada y sometida a fuerza de golpes fue encerrada en al menos tres inmuebles de la Ciudad Jardín, mientras permanecía  oculta.

Los familiares de la joven, así como los de Ana María de Salazar, a quien encerró por 34 años, las buscaron incesantemente, pero el aislamiento fue mayor y las cuatro mujeres desaparecieron literalmente. 

En ese entonces no existían las bases de datos que hoy en día hay , no habían redes sociales y el aislamiento se hizo modo de vida para las cuatro mujeres y su carcelero.

Lentejas y golpes
Pasaron más de treinta años en dieta de lentejas y golpes que terminaron por quebrar cualquier indicio de rebeldía.
Los intentos de fuga o los “delitos” de asomarse a la ventana o hacer ruido eran sofocados con brutales golpizas que convirtieron a las mujeres en seres doblegados ante el poder del más fuerte.

Morella vivía a oscuras, en un apartamento en Maracay, sin luz para no despertar sospechas y sin ruidos que delataran su presencia, cualquier sospecha de los vecinos era cubierta con la excusa de la presencia de una señora que se encargaba de limpiar el apartamento.

Y murió esperándola

Y los años de hicieron décadas Morella intentó fugarse en dos oportunidades, en ambas fracasó y pagó con su carne.

El tiempo pasaba.

En Valencia su mamá se negaba a abandonar la casa familiar, quería conservar hasta el mismo número telefónico, tenía la esperanza de que su hija estaba viva y en algún momento regresaría.

El duelo por las desapariciones es de los más duros por los que atraviesa una persona, nunca se cierra el ciclo del dolor, siempre existirá la esperanza del milagroso regreso.

A pesar de que la familia de Morella se había mudado, las esperanzas seguían. La mamá de Morella murió en 2012 esperándola.

La libertad
Morella tenía un radio, un día escuchó una entrevista a representantes del Instituto Regional de la mujer del Estado Aragua en el que recomendaban a las mujeres maltratadas denunciar los casos, ese fue el motivo que la inspiró.

Al final un error del carcelero permitió la fuga, dejó por tercera vez las llaves en el apartamento y Morella logró salir, por primera vez en más de 30 años era libre.

Corrió por más de dos horas buscando el instituto donde inicialmente no le creyeron la historia.

Solo una mujer que trabajaba en el lugar vio que la historia era creíble y la llevó a la Fiscalía a denuncia el caso.

La captura del depredador
A Mathías Enrique Salazar Moure lo agarraron cuando intentó denunciar la desaparición, o secuestro según sus palabras, de Morella. Fue en la Fiscalía dónde se cruzó con su víctima y en un arranque la amenazó de muerte, Morella no se calló en esta oportunidad y gritó hasta que detuvieron al carcelero.

La prisión del carcelero

Hoy el sujeto está tras las rejas en la cárcel de Alayón, en Maracay y las organizaciones no gubernamentales que luchan por los derechos de las mujeres, iniciaron una cruzada para lograr que Mathías Enrique Salazar Moure sea castigado con todo el peso de la ley.

Las ONG acusan la normalización de la violencia contra la mujer y exigen que el caso no quede impune.

Una sombra que crecerá
Hoy Morella está protegida por su familia, sufre los traumas de un prisionero, está desnutrida y pide permiso para todo lo que va  hacer.

Morella podrá florecer en compañía de una familia que nunca se dio por vencida.

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