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Historias de la violencia venezolana: El secuestro de la "Saeta Rubia"

El mejor jugador de fútbol del mundo fue secuestrado en Caracas en el año 1963

  • CARLOS D' HOY

10/10/2021 06:00 am

Hace casi 60 años una llamada telefónica rompió la rutina en la redacción de la revista Marca en España. Desde Caracas la voz del para aquel entonces corresponsal Lázaro Candal rompió la calma, “Señores: acaban de secuestrar a Di Stéfano en Caracas”.
 
Alfredo Di Stéfano, jugador argentino, considerado por muchos el mejor jugador de fútbol del mundo estaba en la plantilla del Real Madrid, equipo que había acudido a Caracas a una cita deportiva, se trataba de un torneo amistoso de clubes que entre 1955 y 1975 reunió en Caracas a lo más selecto del balompié mundial: la Pequeña Copa del Mundo Internacional de Clubes de 1963.

El equipo merengue, dirigido en ese entonces por el histórico Santiago Bernabéu, se encontraba alojado en el hoy desaparecido Hotel Potomac, ubicado en la urbanización San Bernardino.

La tarde del 24 de agosto de 1963, la "Saeta Rubia" se encontraba junto a su compañero de equipo José Emilio Santamaría en la habitación cuando el timbre telefónico sonó, se trataba del personal de la recepción del hotel informando que funcionarios policiales se encontraban buscando a Di Stéfano.

El atleta pensó que se trataba de una jugarreta de sus compañeros de equipo y pidió que subieran, a los pocos minutos sonó la puerta de la habitación marcada con el número 19 en la puerta se encontraban el empleado y tres hombres que dijeron ser policías, quienes le pidieron que los acompañara.

Cuando llegaron a la planta baja del hotel, se dirigieron a un carro y dentro fue cuando le informaron que se trataba de un secuestro, que no sería dañado, que el objetivo de la acción era publicitar la lucha armada venezolana, particularmente a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional.

El mejor jugador del mundo, el Lionel Messi o Cristiano Ronaldo de 1963 estaba en manos de un grupo guerrillero en algún lugar de Caracas, su captor, era un guerrillero conocido bajo el seudónimo de Máximo Canales, alias tras el que se escondía el artista plástico Paúl Del Río.

Durante los tres días de cautiverio la Saeta fue vigilada estrechamente por los dirigentes del movimiento y por su personal de confianza, poco importó los pedidos que hizo, por la salud de sus padres, para que lo liberaran antes.

La tarde del 27 de julio, lo trasladaron, Di Stéfano dice que pidió una pistola a sus secuestradores para defenderse si había algún tiroteo, “no quería morir sin defenderme”, pero la liberación ocurrió sin contratiempos, lo dejaron en la avenida Libertador, donde tomó un taxi que lo llevó hasta la embajada de España, allí fue recibido.

A las pocas horas el Real Madrid, se enfrentaba al Sao Paulo brasileño, el Estadio Universitario de Caracas estaba a reventar y el astro fue recibido con una ovación. A petición de Bernabéu, Di Stéfano jugó el primer tiempo, al final el equipo paulista fue el ganador.

Años más tarde el secuestrado y el secuestrador se encontrarían con motivo de un documental, una de las escenas era un apretón de manos entre ambos, pero el astro del fútbol no pudo realizar la escena, los recuerdos se lo impidieron. 
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