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Homenaje al Samuel Paty en el Colegio Francia

El profesor asesinado en las afueras de París representa un atentado a los valores de la República francesa, basados en la libertad y la ilustración

  • MAYTE NAVARRO

22/10/2020 10:56 pm

"Un héroe tranquilo que amaba los libros lo que habla de su pasión por el conocimiento y su gusto por la libertad", así se expresó Emmanuel Macron en el homenaje que se rindiera en La Sorbona al profesor Samuel Paty, un ser humano que siguiendo la herencia de sus padres, ambos profesores, también había elegido el camino de la enseñanza para contribuir al desarrollo de su país.

En Caracas, capital de Venezuela, ese dolor inmenso que desgarró a Francia al ver que se atentaba contra unos de los principios en los que se sustenta a esa nación, como son la libertad y el conocimiento, también estremeció la sensibilidad de aquellos que tienen en la pluralidad y la convivencia sus principios de vida. Y fue en los espacios del Colegio Francia, donde alumnos y profesores, junto al embajador de ese país, Romain Nadal y representantes de las religiones judía, católica y musulmana recordaron al maestro que quiso enseñar a sus discípulos la importancia de la libertad de expresión.

Romain Nadal, embajador de Francia durante su discurso FOTOS CORTESÍA EMBAJADA DE FRANCIA

El embajador Nadal comenzó su discurso destacando el hecho, que no puede calificarse de otra forma, sino de abominable. “Un profesor de Geografía e Historia, Samuel Paty, de 47 años de edad, fue asesinado el viernes pasado cuando dejaba el colegio donde enseñaba en la localidad de Conflans Sainte-Honorine. Lo mataron salvajemente por dedicar una clase a la libertad de expresión como lo hacía todos los años en el marco del programa de educación cívica”.

“Su asesino al ejecutar dicho acto quiso abatir uno de los pilares de nuestra República: la educación”, subrayó el diplomático. Y es que ser maestro y formar a las nueva generaciones es la verdadera acción que fomenta la riqueza de un país, riqueza que no sólo se mide en la capacidad de un pueblo en producir bienes y servicios, sino que radica en estimular esa capacidad del hombre de entender, convivir y progresar junto a sus congéneres.

Isaac Cohen, rabino principal de la Asociación Israelita de Venezuela

Si en París el féretro con los restos del maestro asesinado estuvo entre las esculturas de Pasteur y Víctor Hugo, símbolos del conocimiento. En Caracas su foto presidió este homenaje sentido que manifestaron los estudiantes del Colegio Francia y su cuerpo de docentes.

El jefe de la misión diplomática francesa también recordó las palabras del ministro de Educación de Francia, Jean-Michel Blanquer, quien consideró que lo que ocurrió "es atroz y debe ser combatido. Los autores de este crimen son enemigos de la República, de la escuela, institución que es su columna vertebral". Al concluir invitó a guardar un minuto de silencio en honor al profesor Paty.

Monseñor Tulio Ramírez Padilla, Obispo Auxiliar de Caracas

Mientras que en París una alumna que participó en el homenaje leía la carta que Camus escribió para recibir el premio Nobel, donde especificaba que él se encontraba allí gracias a su maestro, en el Colegio Francia de Caracas, la profesora de Historia y Geografía Isabelle Jiménez, profundizaba en los valores fundamentales, en la importancia de la educación y en la gravedad del fanatismo que llevó a acabar de manera violenta con la vida de un profesor.

Khalil Abdul Adi, director de la Mezquita de Caracas

En este acto también intervinieron monseñor Tulio Ramírez Padilla, Obispo Auxiliar de Caracas; Isaac Cohen, Rabino Principal de Venezuela; y Khalil Abdul Adi, director de la Mezquita de Caracas. Cada uno de ellos destacó los valores de la vida ciudadana, rechazó la violencia y ratificó el respeto por el pensamiento de los otros. Calificaron este hecho como un crimen abominable, al mismo tiempo que reflexionaron sobre la necesidad de practicar la justicia y valorar la vida como don importante. Así como impulsar la lucha contra el terrorismo y erradicar su maldad.

Isabelle Jiménez, profesora de Historia y Geografía del Colegio Francia

Otro de los docentes del colegio subrayó la muticultarilidad de las aulas, tanto en el país galo como en el Colegio Francia, lo que permite que los alumnos aprendan a vivir y comprender a los demás, dijo. El compromiso de los profesores, continuó, se centra en defender el libre pensamiento y el sentido crítico para enfrentar el sectarismo y los populismos. También destacó el uso perverso de las redes sociales, cuando se convierten en instrumento de muerte.

Emotivas resultaron las palabras de la alumna del colegio, quien inició su intervención con una cita de Voltaire, quien siempre mostró apego por la libertad de la palabra, lo que defendió constantemente. Se refirió de manera especial a la libertad de expresión y al peligro que representan los grupos radicales.

Otro de los profesores del Colegio Francia que intervino

Samuel Paty era profesor de un instituto de educación secundaria en los suburbios de París y el encargado de llevar la clase de libertad de expresión, donde mostró las caricaturas de Mahoma.

Samuel Paty, según lo describen quienes los conocieron, se interesaba por sus alumnos. Ayudó de manera especial a quienes tenían más dificultad. Fue un maestro exigente pero también comprensivo, alguien de gran valor. Durante la cuarentena estuvo en contacto con sus estudiantes.

La alumna del Colegio Francia quien rindió homenaje al profesor Paty

La muerte del profesor Paty es un llamado a los hombres justos y demócratas para que no cedan en la defensa y la preservación de los ideales democráticos. Como lo dijo el presidente Macron, delante del féretro: ”Continuaremos esta lucha por la libertad y la razón, de la que ahora eres el rostro porque debemos, porque nos lo debemos a nosotros mismos, porque en Francia, profesor, la Ilustración nunca se apaga”.

Las notas de la Marsellesa llenaron el patio del Colegio Francia, así como lo hicieron en París, para ratificar que la libertad, la igualdad y la fraternidad siguen vivas aunque muchos quieran asesinarlas. Por último el Himno Nacional de Venezuela, interpretado por dos alumnas puso punto final a este emotivo acto.

El profesor Samuel Paty durante una de sus clases 

Discurso completo del Romain Nadal, embajador de Francia en Venezuela
Un profesor de Geografía e Historia, Samuel Paty, de 47 años de edad, fue asesinado el viernes pasado cuando dejaba el colegio donde enseñaba en la localidad de Conflans Sainte-Honorine. Lo mataron salvajemente por dedicar una clase a la libertad de expresión como lo hacía todos los años en el marco del programa de educación cívica.

Su asesino al ejecutar dicho acto quiso abatir uno de los pilares de nuestra República : la educación.

Quisiera retomar en esta ocasión las palabras pronunciadas muy contundentemente por nuestro Ministro de Educación, el Sr. Jean-Michel Blanquer, quien indicó que "El miedo no es nuestra religión".

Como él considero que: “Lo que ocurrió es atroz y debe ser combatido. Los autores de este crimen son enemigos de la República, de la escuela, institución que es la columna vertebral de la República. Nuestra reacción debe estar a la altura. Si los niños y adolescentes ven nuestra fuerza y la unidad del mundo adulto, verán que estos valores deben ser suyos y respetados en el día a día".

Tengo asimismo un mensaje para los profesores: naturalmente es normal que los docentes estén llamados a enseñar acerca de la libertad de expresión.

Queremos que nuestros profesores puedan ejercer libremente su trabajo, que es el trabajo más fundamental: transmitir a nuestros hijos los conocimientos y valores que son nuestro bien común.

Y desde el pasado viernes, en toda Francia al igual que en todo el mundo, se ha condenado este crimen con la mayor firmeza y nuestra República no ha claudicado. Nuestra República no ha dado marcha ninguna atrás, nuestra República no se ha debilitado. La República ha cumplido con su deber y su justicia hará lo propio mañana.

Porque este crimen no quedará impune. Y en las ciudades y pueblos de Francia, se impone un deber. Un deber imperativo. Este deber es la unidad nacional. Frente al frío salvajismo de un hombre capaz de asesinar a un profesor, cortarle la cabeza y fotografiarlo para después difundir el hecho en las redes sociales, toda Francia unida ha brindado en los últimos días una magnífica imagen de dignidad y determinación. Este hombre, este asesino, no logró quebrantar nuestra comunidad nacional. Francia fue más fuerte que aquel que sembró a su paso la muerte y el dolor, porque, en medio de esta tragedia, ante este espantoso acto que repudiamos, los Franceses tienen de su lado su dignidad y su conciencia. Hoy, esa dignidad y esa conciencia son colectivas. Esta unidad se la debemos a la memoria de este profesor como se la debemos a todas las víctimas del terrorismo que ha golpeado a nuestro país en los últimos años, al igual que lo ha hecho en numerosos otros pueblos y países.

Gracias a la movilización del pueblo francés y al apoyo de otros pueblos, y agradezco los numerosos mensajes recibidos aquí en Venezuela, el terrorismo ha fracasado. En el corazón de nuestro pacto republicano forjado por la Historia, existe una parte que no puede ser negociada. Hay una parte en la que jamás cederemos: la vida del prójimo. Pero también todo aquello que nos hace humanos: el amor, la esperanza, la entrega, el apego a los suyos y a sus raíces, el gusto de los demás... A esta violencia, nosotros oponemos la fuerza de nuestro pacto republicano.

Este pacto republicano, del cual el profesor Samuel Paty era su misma encarnación, con su discreción y el escrupuloso respeto de su misión educativa. Al profanar su persona, a la salida del colegio, su asesino quiso atacar este profundo lazo que une a los franceses, sean estos creyentes o no. Entonces, desde el pasado viernes, este vínculo parece haberse reforzado, haberse hecho aún más vivo, aún más esencial.

El rostro de Samuel Paty se ha convertido en la faz de lo que, es en nosotros, el rechazo de la fascinación de la muerte y de este terrorismo fanático. El rostro de Samuel Paty se ha convertido en ese semblante del humanismo que se erige frente al oscurantismo. En su vida docente, dedicada íntegramente a sus alumnos, los franceses han reconocido una parte de sí mismos. Esa parte de sí mismos que se encuentra en nuestra declaración de los derechos del Hombre y del ciudadano, en lo que es el fundamento mismo de nuestra República que se basa en el amor y el respeto de la humanidad.

Todos trabajamos por este ideal, con nuestras creencias, nuestra filosofía, nuestra moral. Cuando es la fe la que sostiene este ideal, ella tiene su lugar en la República. Por eso la República francesa garantiza la libertad de credo, así como también la de no creer. Por eso protege los lugares de culto y a los representantes de todas las religiones.

La República francesa no está llamada a luchar contra una determinada religión, ni tampoco a querer reemplazarla. Ella trabaja a diario para que todos puedan creer o no en la intensidad y la intimidad de su fe. Como ciudadanos libres. Pero cada religión, cuyos líderes están hoy aquí presentes entre nosotros, y les agradezco por ello desde el fondo de mi corazón, tiene que liderar su parte de la lucha para que el odio, el repliegue, la reducción de lo que somos nunca pueda triunfar. Es ésta una larga lucha y se libra a diario.

La presencia hoy en el Colegio Francia de tres líderes de religiones muy importantes en la historia de la humanidad es el reconocimiento del lugar que les pertenece, para iluminar la conciencia, promover la armonía y transmitir un mensaje de paz y tolerancia. Esta ceremonia de hoy pone también de manifiesto el respeto mutuo y el espíritu de diálogo que existe entre las religiones y que deseo valorar, pues he podido apreciar la importancia de esto en Venezuela desde el inicio de mi misión como embajador en 2017.

El tributo que hoy rendimos no podría haberse efectuado en otro lugar que en una escuela. Y aquí, en el Colegio Francia, un establecimiento educativo laico, la comunidad educativa da vida a diario a nuestros ideales de libertad, igualdad y fraternidad. Aquí la comunidad educativa prepara y forma a los ciudadanos del mañana, sean cuales sean los orígenes y creencias de las familias.

Quiero decirles hoy aquí que el martirio del profesor Samuel Paty no habrá sucedido en vano. Solo unos días después de su asesinato, discernimos su significado y alcance, el cual va mucho más allá de la misma Francia. Es habernos vuelto, a todos y cada uno, aún más apegados de lo que somos, más apegados a lo que se ha querido matar, más apegados a lo que nunca declinaremos: nuestra humanidad.

A continuación les invito a guardar un minuto de silencio en homenaje al profesor Samuel Paty.







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