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Ayudar, aportar y servir

Su inquietud innata lo ha llevado a incursionar en varios y diferentes campos, todos con éxito. Cree en los derechos humanos y en el derecho a la libre empresa

  • Diario El Universal

04/07/2020 02:02 pm

CAROLINA JAIMES BRANGER
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

Alejandro Vivas ha hecho muchas cosas, y todas las ha hecho bien. No se conformó con “conseguir un buen empleo”, sino que a los doce años de estar trabajando, con un puesto de gerente nacional de ventas, catorce sucursales y una fuerza de ochenta y cinco vendedores a su cargo, renunció para fundar su propia empresa. Es presidente del ICREA, institución fundada por el Maestro Abreu para enseñar escritura creativa, que fue rescatada para que no sucumbiera en el maremágnum de las cosas buenas en Venezuela. Está activo en la Cámara de Franquicias desde su fundación, y hoy la preside. Como miembro del Rotary Club ha impulsado franquicias sociales. También ha incursionado en la radio. Cuando ve hacia atrás, se siente satisfecho de haber crecido –en el extenso significado de la palabra- en Venezuela.

Alejandro Vivas en el momento de hacerle entrega de un reconocimiento a Luis Vicente García Giliberti  FOTOS CORTESÍA

-Me da curiosidad saber para qué te preparaste inicialmente, tú que has incursionado con éxito en varios campos.
-Me preparé desde el principio con la visión en los negocios, el trato con las personas, las ventas, las relaciones y el trabajo de campo, no soy persona de oficina.

Empecé por lo básico y ver las carreras de Negocios que ofrecían las Universidades en la época. Las opciones eran solo Administración Comercial, Contaduría y Economía. Luego fue que aparecieron las especialidades con diferentes “Menciones”.

Mas tarde me enamoré del Mercadeo y cursé una Carrera como Técnico Superior en Mercadotecnia, esto fue genial ya que los profesores eran los cracks de las grandes empresas de consumo masivo, el mercadeo y la publicidad, ahí tuve mucho aprendizaje del mundo corporativo. La suma de esos estudios me llevó por el camino de una carrera corporativa. Me fijé el objetivo de ingresar en una Corporación y así lo hice. Desarrollé una vertiginosa carrera en una gran industria metalmécanica llegando a ocupar la Gerencia Nacional de Ventas en 1991, con 14 sucursales a mi cargo y un equipo de ventas de 85 personas. Siempre he afirmado que realmente nos preparamos para eso, estudiamos toda la vida y el objetivo impulsado por la familia y el establishment es conseguir “un buen trabajo”, en mi época de adolescente y lo que uno escucha de niño, era solo eso y te lo dicen toda la vida. Tampoco es que esto sea malo, ocupar cargos en corporaciones permite crecer como ser humano y como profesional, se disfruta mucho una vida llena de confort y también se gana dinero.

En mi caso, luego de 12 años, me retiré para crear mi propia empresa.


-¿Cómo ha manejado un empresario como tú a un régimen como el que tenemos?
-Con muchas dificultades, las carencias surgieron inmediatamente de las crisis económicas, la primera fue ocasionada por la falta de confianza y una reducción en las inversiones ya que el cambio de gobierno modificó todo el flujo de estas inversiones que se hacían en obras de infraestructura y desarrollo, lo que conllevó a una fuerte reducción de la actividad económica que no se ha detenido en los últimos 20 años.

Lo siguiente fue la diversificación, cambiar los patrones funcionales de los negocios, nuevos proveedores, optimización de costos para una competencia feroz por la disminución de los volúmenes y esto nos llevó a todos a un mercado de competidores, lo que se conoce como el Océano Rojo. Había que ir al Océano Azul y esto fue la Franquicia, salirnos del mercado de competidores para crear un nuevo mercado con fronteras y límites completamente diferentes.

El trayecto ha sido encantador, nuevas opciones, nuevas personas, nuevos métodos y ese es el aprendizaje que nos insufla para crecer y desarrollarnos como creadores e innovadores.


-Háblame de tu experiencia en el Rotary Club, una institución a la que admiro desde siempre.
-Desde siempre me gustó ayudar a la gente, me dediqué a apoyar a estudiantes en universidades privadas, llevar insumos para algunas casa hogar de menores y otras de ancianos. Sin embargo, notaba que la acción era de corto alcance y al conectarme con una Fundación como el ICREA, de la que te contaré dos cosas mas adelante, enseguida comprendí que la acción social se hace mejor desde plataformas creadas para eso.

El Rotary Club es la organización de servicio social más grande del mundo y el Club de mi ciudad profesional e industrial, que es La Victoria en el estado Aragua, me abrió las puertas, donde un grupo de amigos me permitieron realizar el hermoso concepto de “Compartir amistad con ocasión de servir”.

Yo frecuentaba el restaurante donde se reúne el Club de rotarios y siempre estaban amigos seduciéndome para ingresar al Club ya que conocían mis actividades de buena voluntad. Un día, en una convención rotaria yo había colaborado con algunos aportes y por eso estaba presente, dos damas del Comité de Apoyo, esposas de rotarios me increparon: “bueno, y ¿cuándo es que te vas a hacer rotario?”. Yo respondí evasivamente, alegando que ya hacía varias actividades sociales e institucionales ad-honorem a lo que me respondieron abiertamente: bueno, pero es que tú ya tienes corazón rotario.

Ese día decidí unirme al Rotary International a través del Rotary Club de La Victoria, uno de los clubes más numerosos de Venezuela.

-En tu inquieta actividad participaste en la fundación de ICREA, para enseñar escritura creativa. ¿De dónde viene esa vena?
-Realmente yo no fui fundador de ICREA, la Fundación ICREA la constituyó el maestro José Antonio Abreu mientras fue Ministro de Estado para La Cultura y presidente del CONAC, con la finalidad de formar escritores.

Mi conexión se desprende de haber realizado, ya de adulto, el Programa Superior de Escritura Creativa, graduándome de Escritor Creativo y es donde quedo enamorado de la Institución.

El CONAC, años después, abandonó a la institución y un grupo de empresarios de las áreas de economía, administración, publicidad y del derecho la rescatamos y la salvamos de su desaparición. 

Hoy en día tengo el honor de presidirla y sentimos gran orgullo que es una institución formadora de escritores y especialistas en el arte de las letras para disfrute y crecimiento de la sociedad venezolana, ya que muchos de sus egresados son escritores consagrados y desarrollan sus actividades en muchos medios y realizando publicaciones.

-Has estado muy activo en la Cámara de Franquicias y sobre todo, en la parte de franquicias sociales. Cuéntame de la experiencia.
-La Cámara Venezolana de Franquicias PROFRANQUICIAS para mí es ese paso a lo vanguardista, nuevo y refrescante para cualquier carrera profesional.

Aprendí a conocer sobre franquicias y me formé otra vez más en una nueva disciplina donde se impuso nuevamente la vena institucional y donde encontré un rumbo para la vocación social en práctica. Encontré que impulsando la “Franquicia Social” se logra escala, eficacia y trascendencia. La replicación eficiente constituye el mecanismo más vigoroso y efectivo para hacer redes de proyectos sociales con éxito y es la forma más avanzada de apoyar a las comunidades con resultados de alto impacto.

Ahora soy el presidente de la junta directiva para el período 2019-2021 y me corresponde defender e impulsar el Sistema de Franquicias como el modelo de negocio más inclusivo del mundo, donde empresarios enseñan a emprendedores a ser empresarios, en el que abiertamente transfieren todo su conocimiento, otorgan el uso de sus marcas y acometen un proceso de formación permanente dentro de un marco de la ética basada en la libertad, la sostenibilidad y la solidaridad en un entorno de respeto a los derechos humanos, que incluyen el derecho a la propiedad, el derecho a la libre empresa y el derecho al trabajo.

La actividad gremial en Venezuela es de una profundidad muy importante. Los empresarios venezolanos defienden a otros empresarios, así como a sus mismas empresas, con gran compromiso a través del dialogo y los debates donde subyacen la creatividad junto a la fuerza de voluntad de los venezolanos. Esto ha sido una experiencia fascinante y muy comprometedora.


-¿Qué puedes decirme de tu incursión en la radio?
-
Esta ha sido otra incursión muy refrescante en una nueva disciplina. La radio es cautivante, es el teatro de la mente donde el oyente se deleita imaginando al locutor detrás del micrófono, escucha las historias, los temas y logra ver a todos los personajes de la historia. Luego logra ver a los técnicos, asistentes, a los equipos radiofónicos, todo dentro de un estudio y finalmente comprende que tanto trabajo y dedicación se convierte en entretenimiento a través de uno solo de nuestros sentidos, el oído, ¡la escucha!

Yo llego a la radio con el mismo enfoque de ayudar, de aportar y de servir. Toda la experiencia de emprendimiento y los conocimientos de gerencia me llevaron a unirme con mi socio Óscar Morín en este proyecto y logramos tener el apoyo del Circuito Éxitos. Óscar ya tenía experiencia en radio y diseñamos un micro con información para emprendedores, consejos, tips, noticias e historias.

Se volvió una actividad de alta densidad ya que para hacer un micro de radio hay que investigar, redactar, resumir, sintetizar los textos, hacer el guión y grabar, quien piense que hacer un micro es cosa sencilla, ¡les digo que es toda una producción! Lo he disfrutado mucho ya que estamos seguros de que hemos tocado la vena creativa de muchos emprendedores. El 84% de los venezolanos aspiran emprender un negocio propio y solo el 17% se atreve a hacerlo, a los tres años, sólo el 15% de los que se atrevieron se mantienen y a los cinco años son pocos los están activos y exitosos. ¡Ésas son las cifras que queremos mejorar!


-¿Qué significa Venezuela para Alejandro Vivas?
-Mi casa, mi familia, mis estudios, mi aprendizaje, mi trabajo, mis negocios, mi servicio social.

Cuando uno es bastante adulto, como de mi edad, debe voltear la mirada hacia atrás y observar lo que ha hecho, lo que ha construido y qué ha ocurrido con todo eso. Si el balance es positivo, alegrarse, ver más allá y llegar a los Andes, a la Gran Sabana, a los llanos, a los maracuchos y sus gaitas, a los orientales y su buen humor, a los margariteños y sus empanadas, a los del centro con el ímpetu industrial, a los larenses y su música y en fin, a todo el que está dentro de nuestro país, haciendo lo mismo que hemos hecho todos, ¡crecer en Venezuela!

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