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El compromiso trascendente

Su nombre está en los anales de la lucha por los derechos civiles de la mujer en Latinoamérica. Su madre fue un factor fundamental en su desarrollo como profesional. Su familia es su gran refugio.

  • Diario El Universal

28/03/2020 07:03 pm

CAROLINA JAIMES BRAGER
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

Una de las mujeres más notables de la Venezuela del siglo XX y lo que va del XXI, desde pequeña sintió la necesidad de estudiar Derecho para abogar por los más débiles. Tuvo que suspender temporalmente el bachillerato, cuando en su liceo se involucró en la lucha contra la dictadura de Pérez Jiménez. Eran cuarenta y siete hombres y sólo dos muchachas. En su carrera como abogada ocupó los más altos cargos. Y siempre se involucró en la lucha por los derechos de la mujer. Dos veces demandó la nulidad del artículo que permite el conyugicidio por honor y en ambas lo logró. Hoy se siente en el deber de rescatar la patria para impulsarla hacia el futuro. Y como si fuera poco, escribe poesía y música para encender la luz de su alma.

-Naciste en Barquisimeto, en una Venezuela que tímidamente despertaba a la modernidad. Una Venezuela donde las mujeres eran de sus casas. ¿Qué influyó en ti para que decidieras ir a la universidad?
-Nací en Barquisimeto, soy acuariana. Crecí en un pueblo musical por excelencia, donde la gente tiene grandes inquietudes, tanto intelectuales como musicales.

Estudié en el Colegio San José de Tarbes, donde me inculcaron la espiritualidad y los valores éticos. Luego estudié en el Liceo Lisandro Alvarado, donde me gradué de bachiller para posteriormente comenzar la carrera de Derecho, en la Universidad Central de Venezuela.

Recuerdo una niñez plácida, era una niña muy estudiosa, me gustaban mucho los libros, obtenía muy buenas calificaciones, eximía las materias. Además de estudiar, le dedicaba tiempo al piano e igualmente a mis inquietudes literarias.

Yo tenía el convencimiento interior de graduarme de abogada. Mi madre inculcó en mí esa inquietud por prepararse, capacitarse, por el estudio, y crecer. Crecer internamente, madurar y por el reto de cada día ser mejor. 


-Luchaste siendo casi una niña contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y has sido una prócer civil con derecho propio. ¿Qué les dices a quienes todavía piensan que un militar es la solución?
-En la época de mi adolescencia, cuando estudiaba bachillerato, comenzaron mis ideales políticos. Comencé a escribir en el periódico del liceo. Inquietudes que fueron perfilándose con ese profundo deseo de contribuir con la expresión escrita, con el verbo, con el cambio esperado en ese momento. Momento de la dictadura del entonces presidente de Venezuela Marcos Pérez Jiménez.

Recuerdo que leía poesía, fundamos el Ateneo del Liceo, fórum de expresión, de verdades, de ideales.

Pero, un desenlace de hechos marcó mi vida de adolescente. A 47 compañeros de estudio, pero sólo 2 muchachas -allí estaba yo- nos llevaron a un rompimiento con nuestro liceo, por organizar y participar en una huelga política, en contra del régimen imperante. Ello conllevó a buscar otros rumbos en la geografía venezolana. Con resultados negativos, pues no logramos inscripción de nivel medio en otras casas de estudio. Fue cuando ocurrió el derrocamiento del general Marcos Pérez Jiménez, cuando pudimos regresar a Barquisimeto como héroes y heroínas y culminar nuestro bachillerato.

Pienso que para mí siempre fueron importantes las letras, el arte, la música y sin duda alguna la política.

-¿Cómo te enfrentaste a tu papá, machista como casi todos sus contemporáneos, siendo que fuiste la única de las tres hermanas que llegó a la universidad?
-El patriarcado se caracteriza por la preponderancia del varón con exclusiva autoridad masculina y subordinación de las mujeres quienes están consideradas inferiores.

Ante la injusticia donde se exigía que el ejercicio de la mujer era solo el hogar. Ante esas injusticias afloró en mí la rebeldía que me ayudó a luchar por mi derecho a estudiar. Sentía que estaba dotada con la fortaleza suficiente. Pero, para acercarme a tan trascendental meta -la universidad- debía recorrer un largo y dificultoso trecho, en el cual era necesario actuar con mucha mística, con gran perseverancia, y con total entrega en un apasionado esfuerzo.

Mi objeto de vida se centró en lograr metas, sueños que se hicieron realidad.


Sonia Sgambatti y Lilian Arvelo, dos luchadoras por los derechos civiles  FOTO CORTESÍA

-Uno de tus grandes logros, sin que me quede duda, es haber quitado del Código Penal el artículo que permitía que un hombre asesinara a su mujer si la prendía cometiendo adulterio, más si era al revés, la mujer era condenada a 30 años de prisión. Háblame del proceso en un mundo en el que la mayoría eran hombres.
-Merece destacarse en la historia de las injusticias hacia la mujer el artículo 423 del Código Penal, en donde se contempla el uxoricidio por causa de honor aberrante e inhumano. Ante tal afrenta, demandé ante el Tribunal Supremo de Justicia su nulidad. Esta norma incita al marido al asesinato de su mujer, cuando lleno de celos la mata porque cree le es infiel. La condena a muerte era tanto a ella como al amante.

A la inversa, siendo el mismo hecho delictivo, a la mujer si mata a su marido, se le castiga con todo el rigor 30 años de presidio. Y al hombre se le rebaja la pena casi a nivel de impunidad 6 meses de prisión. Condena que se hacía extensiva hasta las hijas o nietas solteras sorprendidas por sus padres o abuelos en sus casas, realizando actos carnales.

El Tribunal Supremo de Justicia sentenció. Desaparecía así, una de las más humillantes e ignominiosas discriminaciones contra la mujer, que permanecía ininterrumpidamente desde nuestro primer Código Penal de 1863, es decir, más de un siglo de violencia contra la mujer. Culmina en un triunfo, lo digo con orgullo, porque rompí un paradigma indigno de figurar en la legislación de un pueblo civilizado.

Pero, no lo van a creer, en el año 2005 la Asamblea Nacional reformó el Código Penal, incluyendo de nuevo en su articulado el delito de uxoricidio por honor. Al cobrar vida nuevamente el conyugicidio por adulterio, me obligó a demandar por segunda vez su nulidad, para acabar por siempre con un anacronismo que es reminiscencia de la venganza privada y de la consideración de la mujer como propiedad del marido. Tal juicio lo realicé para demostrar ante Venezuela toda la necesidad de un cambio en los textos legales, pues conservan múltiples reminiscencias afianzadas en prejuicios ancestrales, resabio medieval.

Esta sentencia dio pie a que impulsáramos la reforma del Código Civil venezolano y lograr modificar las relaciones personales y patrimoniales de los cónyuges, relativos a:
- La administración conjunta de los bienes habidos en el matrimonio.
- Se le otorga a la mujer la libertad de usar o no públicamente el apellido del marido.
- La administración compartida de la patria potestad de los hijos.
- La fijación del domicilio conyugal de mutuo acuerdo.
- Se equipara la igualdad de derechos de los hijos nacidos dentro y fuera del matrimonio.
- Se le otorga a la mujer no casada legalmente, pero que comparte su vida con un hombre, derechos sobre los hijos y bienes habidos en ese concubinato.

En fin, perseguir una ruptura de paradigmas con el sistema patriarcal de subordinación y discriminación de la mujer, ha sido, en definitiva, un compromiso de vida. Hacia el ideal de justicia ... razón vehemente de mi existencia. 


En la presentación del libro Reflexiones sobre el feminismo positivo de la colección Cuaderno de Igualdad de Género N°2
FOTO MAYTE NAVARRO

 -¿Qué te falta por hacer después de tantos éxitos y triunfos?
-A esta hora siento, sin falsa modestia, la satisfacción del deber cumplido.

Recuerdo a mi madre quien, a través de una formación aferrada a principios, valores y una rigurosa disciplina, fue factor fundamental. A mi hijo querido y a toda mi familia, quienes fueron siempre pilares donde me apoyé en las dificultades, reflexioné mis desaciertos, confié mis anhelos y volqué mis alegrías para compartir con ellos, mis éxitos.

Esa huella sigue presente alimentando mi espíritu, para proseguir con dignidad hasta el final de mis días.

Pero nuestra Venezuela sufre, tiene una crisis compleja, como compleja tiene que ser la movilización de factores para corregirla, y, poner de nuevo al país en la ruta de ascenso para dar frente a las expectativas de este milenio, y así salvar, recrear, e impulsar al país hacia el futuro. Nuestro deber es con la patria.

-Escribes poesía y música... ¿placer o catarsis?

Detener el curso de la vida y dejar una emoción eternizada con el pincel de la palabra escrita es la poesía. Compartir la angustia humana y entregarnos en un gesto solidario, también es poesía. Es en la creación donde nos inmortalizamos.

El ser humano es transitorio, pero no así la humanidad. Cuando hablamos de ideales perdurables como el amor, la justicia, la libertad no estamos sino exteriorizando la necesidad trascendente. Cada acto, cada gesto, cada paso que se dirige a la elevación del ser nos vincula con lo infinito, pero también nos acerca al prójimo, al hermano, a la pareja, al amigo.

¿Quién no se ha conmovido alguna vez frente a un atardecer hermoso?... Es en la plenitud donde verdaderamente nos realizamos. Pienso que la verdadera materia que une a las personas es la comunicación espiritual. El mundo material deslumbra y enceguece y es solo a través de los sentimientos puros que podemos engrandecer las cosas. De ahí la necesidad de expresar lo que fluye dentro de mí. Es de arcilla, de la inquietud cotidiana que nace la poesía. Poesía, que a veces es solo comunicación de silencios: código de la mirada entre los seres. Lo que jamás debe perder un ser es su soberanía interior. Atrapar con la creación el mundo de ilusiones que se nos agita dentro. Elevarnos a través de la perfección de lo bello, es lo auténtico.

Caminemos, pues, con la palabra, esa frase que alienta o conmueve, para descifrar el sentido de la vida. Marchemos con la voz interior de la conciencia que se ha orientado hacia lo digno. Encendamos la luz del alma, mortifiquemos lo oscuro. En mis poemas quiero comunicar el acto noble de mis sentimientos. 

FOTO CORTESÍA UCV

-¿Qué significa Venezuela para Sonia Sgambatti?
-Te respondo con estos versos que me salen del alma.

VENEZUELA

Poco a poco -lentamente-
Las horas halan la piel
del día y apareces íntegra
bella, divertida.

Tuve tan próxima tu esencia
que me ericé, sentí frío.

País pródigo, envuélveme
en tu ropaje vegetal
piérdeme en tu paraíso
para retomar gota a gota
el rocío de celofán del
Orinoco…
Llévame país a tus riberas
y en la mejor playa
ayúdame a encontrar la Alfonsina
sobre tu arena de avena
sobre tu rostro hermoso.

Invítame Venezuela
a una fiesta de pueblo
llena de banderas
por su día patrio,
déjame platicar por tus
caminos
sentir los encuentros
y los valses
andinos.




  


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