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Donde hay cultura, hay futuro

Peggy Chiossone de González, un consejo de su padre la enfocó en sus estudios cuando era adolescente, pero desde que se graduó no ha dejado de trabajar

  • MAYTE NAVARRO

08/02/2020 04:56 pm

CAROLINA JAIMES L
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

La esposa del alcalde de Baruta, Darwin González, aprendió desde muy pequeña, viendo a sus padres, ambos médicos, que el trabajo duro produce recompensas. Establece prioridades a diario para ocuparse de sus hijos, su casa y su trabajo en la Alcaldía. Ha sido piedra fundamental en el rescate de la Concha Acústica de Bello Monte, donde el programa cultural atrae cada día a más visitantes. Apoya con decisión los planes educativos porque reconoce la mística de los maestros y el aliento que recibe de los representantes de los niños del municipio. Está consciente de que en Venezuela hay mucho por hacer y está preparada para hacerlo.


Darwin González, alcalde del Municipio Baruta; y su esposa Peggy Chiossone de González

-¿Qué soñabas hacer cuando estuvieras grande? ¿Algún parecido con la realidad que te ha tocado vivir?
-Soñaba con trabajar todo el tiempo, con cómo hacer que el mundo fuera mejor. Siempre vi a mis padres trabajando duro, como médicos, tiempo completo, fines de semana, feriados, siempre haciendo guardias y atendiendo a sus pacientes. Siempre me gustó la dinámica de tener una profesión u oficio y ser recompensado por ello. Me costó mucho tomar la decisión de lo que iba a estudiar cuando me graduara de bachiller, ya que me gustaba todo, sentía que podía desempeñar cualquier carrera, porque siempre me gustó estudiar. Empecé a estudiar Medicina y luego me cambié a Administración. No me arrepiento, admiro mucho el trabajo y la vocación de los médicos, pero me di cuenta a tiempo de que esa carrera no era para mí.

El primer trabajo que tuve fue en unas vacaciones escolares con una amiga en la tienda de su mamá que importaba agendas de cuero, bolsos y material de papelería de Colombia. Yo las ayudaba atendiendo a los clientes y haciendo inventarios. Luego ya en la universidad en la mitad de mi carrera -mi primer trabajo formal fue a los 18 años de edad en el Banco Venezolano de Crédito- estaba cursando las materias más difíciles en ese momento en la universidad (Estadística, Cálculo III, Contabilidad III de la Unimet) y filtro para poder avanzar, vivía estresada a tan corta edad y mi papá me dijo, “hija dedícate a tus estudios porque cuando te gradúes tendrás toda tu vida para trabajar”. Y no volví a trabajar hasta mi pasantía en Mavesa, mi primera gran escuela. De allí en adelante nunca he parado de trabajar y estudiar.

Lo que me ha tocado vivir sí se parece mucho a mi sueño de niña, porque no hay nada hasta el momento en mi vida que no tenga que ver con sentirme activa y siempre trabajando en algo y haciendo proyectos a futuro. Me gusta mucho la dinámica de la alcaldía, ayudar en todo lo que pueda a las diferentes direcciones en sus actividades, apoyarlos, trabajar en equipo con ellos es lo que más me satisface. Hacer el enlace entre el vecino, la fundación o cualquier persona que necesite tramitar algo y lograr encaminarlo me complace mucho, porque en Venezuela hay mucho por hacer, por automatizar, por organizar en pro del buen funcionamiento de las ciudades y hace falta guiar a la sociedad hacia un sistema que incluya buenos ciudadanos y buenas políticas públicas, que ayuden a mejorar los servicios y la calidad de vida de sus habitantes.

-Conoces la importancia de la educación y has dedicado buena parte de tu esfuerzo y bríos a que no decaiga en el Municipio Baruta. ¿Cómo haces para lograrlo con tantas variables en contra?
-Contar con un buen equipo es primordial. La Dirección de Educación de la alcaldía tiene profesionales preparados en esta área, han sido maestras de las escuelas municipales, tienen años de experiencia allí, y sobre todo mucha mística y ganas de trabajar. Cuando uno va a una escuela y ve que hay tanto cariño en los trabajos que los niños realizan en sus salones, con la letra tan bonita, las niñas impecablemente peinadas, los niños con su cabello corto, uno se da cuenta que hay un objetivo común entre padres y representantes, escuelas y alcaldía.

Esta es la época de las alianzas, con fundaciones, empresas, organismos internacionales, que nos ayudan con los útiles escolares de este año académico, remodelación de los espacios de atención del Sistema de Protección de NNA (Niños, Niñas y Adolescentes) y la comida en las escuelas.

Darwin González, alcalde del Municipio Baruta y Peggy Chiossone de González  con sus hijos

- ¿Qué ha sido lo más difícil que te ha tocado hasta ahora como primera dama del municipio?
-Lo más difícil ha sido poder compaginar el rol de madre, esposa y los compromisos que se tienen en la alcaldía. No es fácil dejar de ver a los niños cuando hay algún acto protocolar donde deba estar, o explicarles cómo es el trabajo de su papá todas las tardes cuando regresan del colegio y no lo ven sino hasta muy tarde algunas noches. Además, siempre me ha gustado estar presente en todas las actividades de mis hijos y a veces no se puede, aunque lo intente. Me sucede también que me gustaría estar más tiempo en la alcaldía y he tenido que comprender que no se puede estar en varios sitios a la vez. Es cuestión de establecer prioridades a diario.

-Si pudieras retroceder en el tiempo, ¿escogerías hacer lo mismo? ¿Por qué?
-En efecto, no cambiaría nada. Porque soy una persona agradecida con Dios, nunca me ha faltado nada, siempre procuro la unión de la familia y la Fe en Dios que me dan fuerzas en todo momento. Pienso que hay que sonreírle a la vida para que ella te sonría de vuelta, entonces simplemente vas a recoger lo que siembres. Hay que hacer el bien, ser desprendido, ir hacia adelante y no quedarse en la queja. Quizás nos ha tocado vivir en una época con muchas dificultades y muchos retos, pero por experiencia de haber vivido fuera del país unos años atrás debo decir que donde estés siempre tendrá sus cosas buenas y cosas no tan buenas. Hay que aferrarse a lo bueno y sacar lo mejor de cada quien, no pretender cambiar situaciones, ni personas. 

-Has rescatado la Concha Acústica de Bello Monte no sólo para Los vecinos, sino para el público en general. Háblame de la experiencia y planes.
-Bueno la Concha la han rescatado los vecinos con su participación, el equipo de trabajadores de la alcaldía y el espíritu cultural de Darwin, que se ha empeñado en dar vida a un espacio espectacular que estaba muerto. Él ha buscado asesorarse con los mejores profesionales en el mundo del arte escénico y cultural venezolano, como Héctor Manrique, la gente de Trasnocho Cultural, la Caja de Fósforos, la Casa de la Cultura de Baruta, la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho, la Asociación Humboldt, las secciones culturales de las embajadas, entre otros. Darwin se ha movido mucho en este sentido y yo he estado a su lado siempre para apoyarlo en esto, porque la cultura también es mi pasión, es mi hobby, mi distracción, siento que alimenta el espíritu muchísimo, dando ideas, conversando en las noches de los proyectos que vienen, lo que le gustaría a la gente, la calidad de espectáculos y obras que allí se presentan, analizando las propuestas que llegan, en fin, la activación de todo ese movimiento cultural está dando sus resultados y es la fidelidad de un público que asiste semana a semana y participa de manera civilizada en sana convivencia al cronograma cultural que ofrece la Concha. Nos encantaría poder replicar esto no solo en el resto del municipio, sino en todo el país, ya que donde hay cultura hay futuro, se vence la sombra, la ignorancia y la desidia. La gente se siente triste y frustrada por distintas razones y nosotros sentimos que al entrar en la Concha hacen catarsis y salen reconciliados con el ánimo de ser mejores que como entraron.

-¿Qué significa Venezuela para Peggy Chiossone de González?
-Venezuela es la tierra donde nací, me crié y donde me gustaría algún día ver realidad tantas cosas que he visualizado desde pequeña, por la ventana del carro de mis padres recorriendo desde los Andes hasta Oriente, en las vacaciones escolares. Con tantos recursos naturales que podrían ayudar a este país a ser el más productivo del mundo, auto sostenible y auto sustentable, un clima maravilloso, unas tierras fértiles, una gente bella, todo tipo de paisaje para el turismo, un paraíso terrenal, con un recurso humano valioso, pero que no lucha por lo que tiene o le ha sido difícil. Siempre me ha dolido ver gente que no quiere a este país, que no le duele, menos mal que no es la mayoría de las personas, porque si hay algo que debemos tener es un sentido de pertenencia, la adaptabilidad al cambio, nos falta enfocarnos más en objetivos concretos, realizables, transparentes, basados en los méritos, en el trabajo justo, empezando por reconocer nuestros errores para poder mejorar. En Venezuela hay mucho por hacer, así que es bueno estar siempre preparados para cuando lo podamos aplicar.



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