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MADAME GLAMOUR

La decisión de la reina Isabel marca otra era en la Casa real británica, aunque no usarán más el título de altezas reales, ni podrán representar a la soberana, conservan algunos de su patronazgos

  • AFP

19/01/2020 01:10 pm

LA CASA REAL BRITÁNICA MÁS RESTRINGIDA

El "Megxit duro" anunciado el sábado por la reina Isabel II, que impone al príncipe Harry y a su esposa Meghan renunciar al título de alteza real y a algunos de sus ingresos, deja a la familia real británica circunscrita a un núcleo más cerrado.

En un inhabitual comunicado que puso fin a diez días de crisis, la reina declaró que "los duques de Sussex dejarán de utilizar su título de alteza real ya que interrumpirán sus tareas como miembros activos de la Familia Real"

Liberados de sus "obligaciones reales", Harry, de 35 años, y Meghan, de 38, que anunciaron el 8 de enero que querían ser independientes e instalarse en América del Norte con su hijo Archie, no podrán ya "formalmente representar a la Reina".

Les tabloides, que acusaron a la pareja de querer "la gallina y los huevos de oro" al mantener un pie en la familia real --un estatuto inédito--, saludaron unánimemente la decisión.

Es un "acuerdo innegablemente radical", opina el Daily Telegraph, mientras el Sunday Mirror saludó que la Reina ordenara un "Megxit duro", en alusión al Brexit previsto para el 31 de enero.

La mala relación de la pareja con los tabloides británicos pesó en su decisión de dar un paso al lado. Acusada de racismo contra la actriz norteamericana, la prensa sensacionalista atacaba regularmente a Meghan, calificándola de "duquesa caprichosa".

"Es una abdicación", no duda en afirmar el experto en protocolo de la familia real, Alastair Bruce, interrogado por el Sun on Sunday, quien destaca que Harry queda retrogradado al mismo nivel que otros 30 duques británicos.

La pareja conserva su título de duque y duquesa de Sussex, pero renuncia al monograma HRH, que en inglés significa Su Alteza Real.

Harry y Meghan devolverán además 2,4 millones de libras esterlinas (3,1 millones de dólares) de fondos públicos que sirvieron para renovar su hogar, Frogmore Cottage, cerca del castillo de Windsor.

"Es algo absolutamente sin precedentes" opina en el Sun Dickie Arbiter, exsecretario de prensa real, pues "ningún miembro de la familia real ha devuelto alguna vez dinero", incluso los que fueron privados del estatuto de alteza real.

Antes del joven príncipe, sexto en el orden de sucesión al trono británico, su madre Lady Diana perdió también ese estatuto tras haberse divorciado del príncipe Carlos en 1996. Igual que Sarah Ferguson, cuando se separó del príncipe Andrés, segundo hijo de la reina.

Pero ahí se trataba de "títulos honoríficos" obtenidos por matrimonio. En cambio, ahora es el primera vez que un miembro de la familia Windsor por nacimiento se ve privado de este estatuto.

Algunos comentaristas trazan un paralelo con la abdicación del rey Eduardo VIII en 1936, quien al casarse con una estadounidense divorciada renunció al trono, pero éste no perdió de hecho su título: pasó de "Su majestad el Rey" a "Su majestad real el Duque de Windsor".

Al actuar así, la reina Isabel II marca un hito en la historia de una de las más antiguas instituciones británicas, al iniciar la era de un nuevo funcionamiento más restringido en torno a sus miembros nucleares.



SIMPLEMENTE. LOS DUQUES
MAYTE NAVARRO

La batalla parece haber llegado a su final, los duques de Sussex, como se seguirán llamando, porque no se les arrebató ese título, comienzan su vida más independiente. Lo que no cesará es la búsqueda del verdadero origen de esta decisión de separarse de sus obligaciones como miembros de primera fila de la Casa Windsor. 

Las monarquías, desde sus inicios, están llenas de intrigas que han costado la vida a más de uno de sus miembros. El poder ha sido uno de esos motores, al igual que el amor que ha llenado de infidelidades las alcobas reales.

Los tiempos cambian, pero los hombres no. La envidia y la ambición siguen estando presentes. Harry y Meghan se van de palacio, más no los destierran. La Reina al referirse a su nieto, el preferido según los más cercanos, dejó claro de que siempre será un apreciado integrante de la familia real. 

Ahora se perfilará realmente si la pareja tenía un plan concreto para su futuro o simplemente irán haciendo camino según las oportunidades que se les vayan presentando. Dejarán de ser una sombra para los duques de Cambridge, quienes se quedan como únicos y verdaderos protagonistas. William, el correcto, sin el carisma de su hermano, deberá convencer a los británicos que tiene verdadera madera de rey. Catherine, tan plebeya como Meghan, tiene un objetivo claro, ser reina consorte de Inglaterra. Ella se libera de comparaciones incómodas, de los duelos de estilismo. Está ella y solo ella como la madre amorosa con sus tres hijos sin revelarse a un destino que ella misma eligió, discreta y obediente, algo difícil para Meghan quien nació en una democracia y que parece, según Tom Bradby, amigo de Harry desde hace mucho tiempo y autor del documental Harry and Meghan: an African Adventure, que se habían sentido marginados.

A raíz del caso “Megxit”, Carlos, el eterno heredero, deja una imagen de poca autoridad porque no supo dominar la situación, no pudo convencer a su segundo hijo que continuara siendo otro de sus apoyos en el camino hacia el trono. El príncipe de Gales no ignoraba la situación de la que existían comentarios, pues la prensa hablaba de una posible mudanza de los duques de Sussex a África. Tampoco tuvo el carácter para lograr que los hermanos superaran sus diferencias y por lo tanto fue incapaz de evitar esta fractura en la monarquía.

Harry y Meghan, quienes no lograron un acuerdo que satisficiera sus demandas, comenzarán una nueva etapa en su vida matrimonial, pues ahora llegan los tiempos de la rutina, deberán superar sus propios egos y actuar como un equipo. Ella está acostumbrada a superarse, él todo lo ha tenido por derecho. Los medios de Canadá, país que parece adoptarán como residencia, no han sido muy receptivos. Nadie garantiza un happy end y Harry podría estar en un tiempo de vuelta a casa. En América no se liberarán del acoso de la prensa, quizá ahora la necesitarán más como aliada. Para algunos su destino es Hollywood, quien se rendirían a sus pies, pero la política podría tentar a Meghan, quien parece tener carácter y agallas, además, es amiga de los Obama. En este lado del mundo el trabajo social, la lucha por el emprendimiento, por las igualdades, a veces puede ser uno de los caminos para alcanzar el poder. 



LA GRAN BODA

Dasha Zhukova es rusa y tenía como profesión ser modelo. El otro protagonista de esta nota se llama Stavros Niarchos, nombre vinculado a los grades armadores griegos, siendo su familia rival de Onassis, por lo tanto estamos hablando de un hombre millonario. Ambos son noticia porque después de un discreto noviazgo que se extendió por dos años se casaron en París el 12 de octubre pasado, pero decidieron celebrarlo este fin de semana en Saint Moritz, Suiza. 

El escenario de los festejos, según lo informan medios locales, se realizó en el lujoso hotel Kulm, que es propiedad de los Niarchos. Entre los invitados figuraron Carlota Casiraghi junto a su hermano Pierre, compañero de estudios del novio; Stella McCartney, Diane von Furstenberg, los Beckham, Beatriz de York y su novio Edoardo Mapelli, quienes se darán el sí quiero este año.

Dasha estuvo casada en primeras nupcias con el magnate ruso Roman Abramóvich, dueño de equipo Chelsea. Tiene la nacionalidad norteamericana y una interesante colección de obras de arte. La contrayente acudió a la casa Valentino para que diseñara el traje que lució en esta cita tan especial. Los recién casados decidieron botar la casa por la ventana y se habla de que la fiesta costó varios millones de dólares.


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