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Tradición e innovación

La maison francesa tiene en su talleres de Asnières el recuerdo de su fundador que continúa inspirando a los creadores del presente

  • MAYTE NAVARRO

03/12/2019 10:58 pm

Cuando Louis Vuitton fundó en 1854 la casa que lleva su nombre, quiso desarrollar piezas diferentes, que se caracterizaran por ser innovadoras y por ello trabajó para ese viajero que deseaba distinguirse y aparecieron los célebres baúles, que si bien eran livianos también preservaban lo que escondían. Tal es así que con el tiempo se han convertido en los custodios de dos trofeos importantes: la copa del Mundial de futbol y la Davis, que estrenó estuche, realizado por la firma francesa en sus talleres de la Maison en Asnières.

El estuche del trofeo elaborada en los talleres de la Maison en Asnières, cumple con las aspiraciones del fundador ya que es un baúl singular pues su forma es circular, realizado con la icónica lona Monogram Mocassar de Louis Vuitton se sostiene sobre una enorme base y presenta una doble apertura.



En 1854, Louis Vuitton tuvo la idea de cubrir sus baúles con un lienzo ligero pero resistente conocido como "Gris Trianon", este nuevo material se convirtió en todo un símbolo y lo rebautizaron con la palabra Vuittonita, su poder no anulaba fuerzas como lo hacía la piedra espacial de color verde, pero si debilitaba la voluntad del comprador, que no se resistía an te un regalo como éste. 

La faceta de visionario le llevó a producir piezas para los ferrocarriles y los barcos. Al lienzo de rayas rojas lo sustituyó por el de monogramas que combina la iniciales con formas florales. El creador fue su hijo George, quien lo presentó en 1896.

Estos artículo de viaje se confeccionaban en los talleres de Asnieres, ubicados en uno de los suburbios de París, donde hoy, al visitarle se pueden admirar algunas de esas piezas diseñadas según las necesidades del cliente. Destacan la “Cama troncal” que acompañaba a Savorgnan de Brazza en sus expediciones de principio del siglo pasado o los miniarmarios que albergaban vestidos y artículos para el tocador. Los famosos que se se dejaron seducir por estas piezas fueron Jeanne Lanvin, Paul Poiret, así como los escritores Ernest Hemingway y Françoise Sagan, cuyos baúles se convirtieron en refugios de sus libros.

El espíritu de la tradición continúa vivo, pero va unido a otra característica del fundador, la innovación, por lo tanto para continuar produciendo estas piezas se han realizado alianzas con otras mentes creativas como Karl Lagerfeld; Virgil Abloh, el creador de la colección masculina de Vuitton. También apareció el Malle Maison Vivienne, donde el baúl se traduce en una casa de muñecas portátil, se ha dado pasa a un bolso para unos snikers, mientras que el monograma continua evolucionando. 


Sorprende encontrar a uno de estos baúles en un jardín para ser hogar de las flores de la temporada. En esta pieza la acompañan novedosos materiales que preservan las formas. La casa revela el uso de las nuevas tecnologías, como la impresión 3D-


Nocolás Ghesquière , director artístico de la línea femenina, recurre a los talleres de Asnieres para inspirarse y así presentar objetos innovadores , cuya esencia sea el lujo y la estética del momento.

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