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Talento y sentido común

Checheta es querida por todos quienes la conocemos. Es como un motor de Lamborghini, el más potente del mundo: siempre está activa. Trabaja con denuedo por mejorar la nutrición de los niños

  • Diario El Universal

23/11/2019 07:21 pm

CAROLINA JAIMES BRANGER
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

Brillante, incansable trabajadora, venezolana a carta cabal. Mercedes Enriqueta López Contreras de Blanco desde niña fue educada bajo estrictos parámetros de rectitud, amor a la patria y libre de rencores. Su abuela la animó a estudiar Medicina, carrera que terminó con tres hijos nacidos. Hizo postgrado en Londres, fue fundadora de los estudios de postgrado en Nutrición en Venezuela y se ha dedicado en las últimas dos décadas a la Fundación Bengoa, donde como vicepresidente, es la persona que más sabe de nutrición en nuestro país. 

-Naciste siendo tu papá ministro de Guerra y Marina, y pocos meses después se convirtió en presidente de la República. ¿Sientes que tu infancia fue distinta, rara, si cabe el término?

Nací en Maracay en junio, 1935, mi padre era ministro de Guerra y Marina, pero en diciembre, después de la muerte de Juan Vicente Gómez, mi familia se trasladó a Caracas para que papá asumiera la presidencia provisional. Vivimos primero en Miraflores y luego en La Quebradita. Mis recuerdos de los años de la Presidencia son muy vagos ya que cuando papá entregó la Presidencia yo tenía apenas 6 años. Mis primeros recuerdos coherentes fueron de la llegada de la familia a Nueva York donde mi padre fue recibido con cañonazos y limosinas de acuerdo a su investidura y yo no estaba acostumbrada a nada de eso en Venezuela. Recuerdo meses mágicos conociendo la ciudad en la que luego viví y adoré; mi viaje de regreso en barco fue una experiencia aterradora - aún para una niña- ya que ocurrió el ataque japonés a Pearl Harbor, el 07/12/ 41, y debimos navegar en la oscuridad el resto del viaje. Entre los 6 y los 10 años llevé una vida bastante normal en Venezuela, pero en 1945 debí viajar con mi familia al exilio en EE.UU., primero a Florida y luego a Nueva York  donde me formé, maduré y terminé High School.

Con sus padres, Eleazar López Contreras, María Teresa Núñez de López Contreras y su hermana María Teresa. La Quebradita, 1939

-Tu papá, el General Eleazar López Contreras, tuvo la calma -y sobre todo la cordura- de llevar con éxito una de las transiciones más difíciles de nuestra historia. ¿Qué hablabas con él de ese periodo?

A través de sus múltiples relatos y de hablar con sus ministros y colaboradores, admiré su capacidad de trabajar en equipo, cosa insólita para ese momento y también cuando uno considera su formación castrense de dar y recibir órdenes sin cuestionar. En el mismo contexto, estaba su capacidad de ESCUCHAR, RECIBIR Y ACEPTAR opiniones adversas y distintas a su forma de pensar. Esas características fueron determinantes en la implementación de un nuevo estilo de gobernar.

Su lema “Calma y Cordura” por supuesto lo ayudó mucho en esa difícil transición y recuerdo algo que repetía constantemente: no hay talento que sustituya el sentido común. También recuerdo su insistencia en el fortalecimiento de las INSTITUCIONES por encima de los proyectos personales.


-Dicen que tu abuela fue quien te animó a estudiar Medicina. Ciertamente, una mujer adelantadísima a su época. Te graduaste Magna Cum Laude, ya casada y con hijos. Háblame de la experiencia.

-Mi abuela Teresa, viuda de Manuel Núñez Tovar, me animaba a seguir los pasos de mi abuelo, médico entomólogo. Pero la carrera se tuvo que posponer, pues me casé y tuve tres hijos.

Entre 1961 y 1967 estudié medicina en la Universidad Central de Venezuela (UCV), le llevaba unos 9 años a mis compañeros, pero yo para nada sentía esa brecha. Fui una buena estudiante, ya que perder el tiempo cuando uno estudia tarde es un pecado. Sí, me gradué “Magna Cum Laude”. Yo estaba “programada” para ser internista, pero mi última pasantía en la carrera, que fue pediatría en el Hospital Universitario de Caracas, cambió mi rumbo; en el comienzo del posgrado, la relación con mi jefe, Guillermo Tovar Escobar, me orientó hacia Crecimiento y Desarrollo y la posibilidad de hacerlo con J.M. Tanner del Instituto de Salud Infantil de la Universidad de Londres.

Entre 1969 y 1971 hice el entrenamiento en antropometría y en evaluación de la maduración ósea con R.H. Whitehouse en el Departamento de Crecimiento y Desarrollo por las mañanas y asistía a la Clínica de Crecimiento con el Profesor Tanner, aunque, a partir del mediodía, debía cumplir con actividades como esposa de embajador.

Al regresar a Venezuela me incorporé a la División de Ciencias Biológicas de la Universidad Simón Bolívar (USB) donde iniciamos los estudios de posgrado de Nutrición con las variantes de Especialización, Maestría y Doctorado. Luego de una reunión memorable con Guillermo Tovar y Hernán Méndez Castellano, comenzó una fructífera asociación entre el Instituto Nacional de Nutrición y la Universidad, resultado de la misma, y se comenzó la planificación del Estudio Transversal de Caracas (1973-1977) dando así inicio a los Estudios de Crecimiento y Desarrollo en el país. El Estudio Longitudinal del Área Metropolitana de Caracas (ELAMC 1976-1982) se diseñó en la USB siguiendo sus recomendaciones como un semi longitudinal imbricado para ser ejecutado en 5 años, financiado por CONICIT. El objetivo del ELAMC, fue elaborar las normas de referencia dinámicas para medir los cambios, caracterizar los distintos ritmos o “tempos” de maduración y determinar la secuencia de eventos que ocurren en la pubertad. Se construyeron las curvas de velocidad que se utilizan en clínicas del país, las cuales se encuentran en el libro “Crecimiento y Maduración Física. Bases para el Diagnóstico y Seguimiento Clínico”. FUNDACREDESA se creó el 13 de julio, de 1976, presidida por Hernán Méndez Castellano. Fui integrante de su Junta Directiva y, desde la División de Ciencias Biológicas, participé en el diseño y operatividad del Estudio de Crecimiento y Desarrollo Humano de la República de Venezuela (1981 a 1987), en la elaboración de los valores de referencia nacionales de las variables de crecimiento físico, de maduración sexual y ósea y de variables clínicas, formando equipo con Maritza Landaeta de Jiménez, Isbelia Izaguirre de Espinoza y Coromoto Macías de Tomei.

Comienzo del Proyecto Venezuela junto a Hernán Méndez Castellano y Guillermo Tovar Escobar

-Eres por méritos propios la persona que más sabe de nutrición en Venezuela. Quisiera que me hablaras de la Fundación Bengoa.

-Por invitación de Luis Vallenilla formé parte del Consejo Directivo de la Fundación CAVENDES fundada en 1983 “como un acto de fe en Venezuela” con José María Bengoa como su Director Ejecutivo, participando en reuniones y publicaciones de gran relevancia en materia de Alimentación y Nutrición en el entorno latinoamericano, además del nacional. El espíritu de trabajo de esta fundación fue rescatado y trasladado por la iniciativa de Andrés Carmona, Walter Jaffe, Virgilio Bosch, Maritza Landaeta-Jiménez y mi persona a la Fundación Bengoa. Ésta inició sus labores el 10 de agosto del 2000, y desde entonces ha venido contribuyendo a la mejor alimentación y nutrición de la población venezolana. Las áreas de acción son: Educación Nutricional, Nutrición Comunitaria, Vigilancia Nutricional, Seguridad Alimentaria y Responsabilidad Social Empresarial, además de una acción destacada en divulgación a través de Anales Venezolanos de Nutrición y de Archivos Latinoamericanos de Nutrición. Entre los proyectos que se llevan a cabo actualmente están: La Ruta de la Alimentación Saludable (Chevron Venezuela), Educación y Nutrición en la Escuela (Fe y Alegría), Educación a la Embarazada para los Primeros 1.000 Días (Embajada de Suiza y Alcaldía de Baruta) y Creciendo Contigo (Empresas PMC).

Por sugerencia del Dr. Bengoa, me interesé en la Transición Alimentaria y Nutricional (TAN). El 11 de julio del 2005, nace el Grupo de Trabajo en Transición Alimentaria y Nutricional -Grupo TAN- que se definió como “un espacio de encuentro interdisciplinario e interinstitucional que sirve para la reflexión y discusión de ideas con la finalidad de identificar e instrumentar estrategias con relación a la TAN”, el cual presidí durante unos años. Un problema detectado fue el de criterios distintos para identificar factores de riesgo, motivo por el cual se dio inicio al proyecto “Consenso sobre criterios diagnósticos para la prevención y tratamiento de las enfermedades de la transición alimentaria y nutricional en niños, niñas y adolescentes”. En la actualidad, se ha diversificado en tres Líneas de Investigación bien definidas: Orígenes de Desarrollo de la Salud y la Enfermedad, Crecimiento, Desarrollo y Nutrición en Niños y Adolescentes y Salud y Nutrición en Adultos. Mi trabajo actual es Co-coordinadora de la línea ODSE (Orígenes del Desarrollo de la Salud y la Enfermedad) o DOHaD por sus siglas en inglés de Los Primeros 1.000 Días de Vida.

En las Jornadas de Nutrición y Dietética de la Fundación Cavendes, junto al Dr. José María Bengoa

-¿Cómo ves el panorama de la desnutrición en Venezuela? ¿Es irrecuperable el daño en los niños?

-En estos momentos de crisis no solamente económica y social – totalmente inesperada e inexplicable en un contexto democrático y de desarrollo sostenido del país, es muy importante conocer que la “doble carga nutricional” de la población venezolana se ha modificado, ya que prevalece mucho más la desnutrición que el sobrepeso y la obesidad. La recuperación de un ser humano después de una desnutrición depende de la severidad de la misma, del tiempo transcurrido y, muy especialmente, de la edad del niño. No es lo mismo una desnutrición en un niño de diez años que en un niño de un año, que es más grave, pues existen periodos críticos con especial vulnerabilidad que pueden dejar secuelas para toda la vida. Uno de estos periodos es el de Los Primeros 1.000 Días de Vida, desde el momento de la concepción hasta los 24 meses de edad y que incluye el embarazo. Es posible que se logre un crecimiento compensatorio físico completo con una buena intervención nutricional, sin embargo, la recuperación psico-neurológica es más difícil, ya que para el desarrollo cerebral adecuado no es suficiente un aporte adecuado de calorías, pues hay macronutrientes -como las proteínas y grasas - y micronutrientes - como los folatos y el hierro - que son indispensables para el desarrollo normal en los primeros 1.000 días de vida.

-¿Qué significa Venezuela para Checheta?

-Toda mi vida ha sido orientada para servir a Venezuela. Y para eso me preparé desde siempre, no lo hice conscientemente, pero así fue. Estoy segura que en eso tuvo mucha influencia mi padre, pero igualmente mi madre quien no sembró en nosotros rencor ni odio y vivió el exilio, trabajando para mantener la casa, con esperanza y optimismo de volver a la patria. He tratado de devolverle al país todo lo que me dio y, aunque adoro viajar y conocer el mundo, y me encantan las grandes ciudades como Nueva York y Londres (donde me siento como pez en el agua) la vida fuera de Venezuela para mí es inconcebible.



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