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La economía es el gran reto del chavismo según Hinterlaces

"El gran desafío para el gobierno es elaborar una política económica eficiente en un contexto de sanciones financieras, bajo el peso de los errores propios cometidos durante años", destaca un análisis

  • ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

09/08/2020 04:30 pm

El gran desafío para el gobierno de Nicolás Maduro "es elaborar una política económica eficiente en un contexto de sanciones financieras, bajo el peso de los errores propios cometidos durante años, en medio de un colapso general de los servicios y generando un mínimo de consenso interno entre aperturistas y estatistas, confianza en el sector privado y esperanza en la población" asegura Hinterlaces en su página web.

La firma asegura que "nada es fácil, la interrogante abierta que subyace a este debate: ¿Es posible una “salida chavista” a la crisis venezolana o es necesario reconstruir un contrato social que incluya otras actores como el sector privado? La respuesta a esto, puede determinar la suerte del chavismo y la suerte del país en los próximos años".

En su análisis Hinterlaces se pregunta ¿hacia dónde va el chavismo? Y asegura que dentro del oficialismo se libra el debate más trascendental en la vida política del país.

Es dentro del chavismo "donde se pueden tomar las decisiones que muevan el engranaje del poder hacia un lado u otro en estos momentos", destaca está firma, que acentúa que "la atención de medios y analistas se centran en la disputa gobierno-oposición, descuidando lo que ocurre puertas adentro de la coalición chavista".

Hinterlaces destaca que el Plan de la Patria fue elaborado hace nueve años, bajo "el excepcional liderazgo de Hugo Chávez a la cabeza" y con " un precio del petróleo por encima de los cien dólares el barril, un enorme apoyo popular, los pronósticos eran bastante optimistas".

Destaca que en 2011 "se hablaba de obras públicas de envergadura, empresas productivas, universidades, tecnologías, comunas, bajo el rótulo esperanzador de la 'Venezuela Potencia'".

Pero "la muerte de Hugo Chávez, la caída de los precios del petróleo y la relativa merma de la base electoral chavista (ha perdido alrededor de dos millones de votos con respecto al 2012), recompusieron la escena política en un abrir y cerrar de ojos", acota Hinterlaces.

"Se abrió un escenario sumamente conflictivo, de choque con la oposición y tensiones políticas sin precedentes con los Estados Unidos. Aunado a esto, los gobiernos aliados del chavismo en la región fueron, en su mayoría, desalojados del poder y sustituidos por coaliciones de derecha hostiles al gobierno de Maduro", destaca el estudio firmado por Damian Alifa.

El estudio recuerda "la contracción del PIB rondando el 70%, la producción petrolera disminuyendo en 90%, uno de los procesos hiperinflacionarios más prolongados de la historia de la región y por ende, un empobrecimiento general de la población. Esto sin hablar del grave colapso de los servicios públicos, la parálisis de obras, la disminución de subsidios y programas sociales, etc".

Destaca el autor del estudio de Hinterlaces que la crisis económica "se debe a errores macroeconómicos garrafales, errores administrativos y corrupción, fallas en las proyecciones, malas decisiones en el plano político y el agravamiento de este cuadro generado por las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos como parte de la escalada del conflicto político".

Destaca Alifa que "el bloque gobernante ha optado por verticalizar al chavismo, mantener la cohesión y disciplina de las bases que resisten y concentrar al máximo el poder político y militar. Asimismo, ha intentado, progresivamente y con mucha resistencia interna, una tímida reorientación de la política económica".

Menciona qué hay "mayor control de emisión monetaria, flexibilización del control cambiario, cierto “laissez faire” con respecto a la dolarización de facto, disminución del gasto público, aumento progresivo del cobro de los servicios, el levantamiento del control de precios y una mayor apertura frente a asociaciones con capitales privados extranjeros, esquemas gerenciales mixtos y/o privatizaciones graduales".

Destaca el autor del análisis que algunos sectores del chavismo verían estas políticas como "un desvió del plan más estatista de Hugo Chávez" y qué hay también "los que no consideran que esta nueva política económica haya dado resultados y quienes simplemente piensan que el mayor peso de la apertura lo está absorbiendo el sector más vulnerable de la sociedad".

"Las nuevas medidas económicas no cuentan con una narrativa que las explique, acompañe, defienda. Tampoco con metas y proyecciones claras, que se hagan públicas y formen parte del debate. En este sentido, al no ser los cambios introducidos parte de un proceso de consulta y discusión, hace que se aumenten las tensiones entre partidarios y detractores de la nueva política. Ésto se viene expresando en debates públicos, intercambio de artículos, audios, comentarios entre dirigentes, que de alguna manera van dejando ver un malestar interno", menciona este análisis de Hinterlaces.

"La dinámica interna del chavismo en los últimos años no cuenta con espacios de deliberación y gestión de las diferencias. Por tanto, el debate económico termina convirtiéndose en una amarga discusión, que deja fisuras y que es utilizada por unos y otros dentro del esquema de luchas por el poder entre los círculos militantes".

Acota el autor que "mientras tanto, la espiral de problemas en la calle sigue aumentando de manera vertiginosa, ahora agravados por la pandemia y sin que el discurso político genere pronósticos alentadores en el imaginario colectivo".

Recomienda el análisis " La renovación del chavismo, sus liderazgos, sus símbolos, pero especialmente su discurso, sus propuestas y sus ideas es urgente. La posición de este sector político se encuentra libre de amenazas no gracias a éxitos de su gestión, sino a que sus adversarios políticos no han sido capaces de presentar una alternativa sólida, creíble y esperanzadora al país".

Reconoce el estudio de Hinterlaces que "sembargo, hay un gran descontento, una gran inconformidad, incluso en las bases chavistas. Si no logra reinventarse, seguirá perdiendo adeptos y generando nuevas oportunidades para que la oposición capitalice el descontento. Sin embargo, puede que entre los dirigentes se subestimen estos escenarios e incluso las aspiraciones de sus propias bases, lo cual podría generar nuevos problemas a futuro".

"El chavismo por ahora le ha ganado el pulso político a la oposición, pero sigue teniendo en la economía un talón de Aquiles. Este problema es crónico, agudo y sumamente dramático para las mayorías. A todo esto se suma el desgaste natural de veinte años de gobierno. El gran desafío para el gobierno es elaborar una política económica eficiente en un contexto de sanciones financieras, bajo el peso de los errores propios cometidos durante años, en medio de un colapso general de los servicios y generando un mínimo de consenso interno entre aperturistas y estatistas, confianza en el sector privado y esperanza en la población", destaca Alifa, autor del análisis.

"Nada fácil, la interrogante abierta que subyace a este debate: ¿Es posible una “salida chavista” a la crisis venezolana o es necesario reconstruir un contrato social que incluya otras actores como el sector privado? La respuesta a esto, puede determinar la suerte del chavismo y la suerte del país en los próximos años", concluye Alifa en su análisis para Hinterlaces.
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