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Tinieblas del siglo XXI

El alineamiento de la UE de reinsertar a Venezuela en su dispositivo geopolítico marcará las decisiones venideras

  • LEOPOLDO PUCHI

03/07/2020 05:00 am

Como consecuencia de la programación iniciada en enero de 2019 para un cambio de gobierno en Venezuela, los fondos en oro que se encuentran en el Banco de Inglaterra no han sido reintegrados al Banco Central de Venezuela. Tal como lo señala John Bolton en su libro, La habitación donde sucedió, esta decisión fue concertada entre la administración Trump y el gobierno británico. El objetivo era impedir que Venezuela dispusiera de divisas para realizar importaciones, y se suponía que con este tipo presiones económicas se produciría el cambio que se buscaba.

La planificación para la estrategia de cambio de gobierno que fue resuelta en la sala situacional de la Casa Blanca, según informaciones de la prensa estadounidense, incorporó a varios países de la Unión Europea de forma activa, entre ellos al Reino Unido, y de una forma más tibia a otras capitales del viejo continente.

EXTRAVAGANCIAS

De manera que el rol que en otras ocasiones habían jugado países europeos en algunos momentos en relación al Medio Oriente, África o América Latina con posiciones matizadas o como mediadores quedó prácticamente anulado. Ese papel fue importante en la etapa de la posguerra mundial, pero progresivamente se fue imponiendo lo que se ha denominado “el atlantismo”. Diversos cambios tuvieron lugar de forma progresiva desde la desaparición del gaullismo en Francia, país que ingresa a la OTAN, lo que ya antes había hecho España.

El alineamiento de la UE con el interés estadounidense de reinsertar a Venezuela en su dispositivo geopolítico marca las decisiones que se han venido tomando por medio de sanciones. Se pueden observar vaivenes y matices en la medida en que todavía importantes sectores de opinión y capas de la población rechazan los hábitos heredados de la tradición colonial, que han conducido a las élites dirigentes a tratar a Venezuela como si fuera un protectorado de Occidente.
Se ha llegado incluso a la extravagancia de sancionar a diputados venezolanos por sus posiciones o conductas en el parlamento, como si el Consejo Europeo fuese un tribunal de alzada del poder legislativo venezolano.

EUROPA

El mundo actual está mucho menos guiado por la normativa internacional que hace unas décadas atrás. Los tratados establecen que ningún país puede actuar para cambiar el gobierno de otro país. Pero nadie respeta esa norma. Ha habido un retroceso y cada día priva más la ley del más fuerte, del poderío económico o nuclear.

Ya no es Europa el recodo que en ocasiones fue. También se ha desvanecido la solidaridad, como lo muestra la conducta que se ha tenido con Venezuela en este momento de pandemia, negándole hasta el uso de sus propios recursos para comprar los insumos necesarios para atender a la población. Una actitud que no puede ser justificada por los desacuerdos que puedan existir sobre sistemas políticos o su funcionamiento. Este es el corazón de las tinieblas del siglo XXI.

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