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El eje del poder dual

“Es razonable pensar que se han comenzado a dar los pasos para una nueva estrategia”

  • LEOPOLDO PUCHI

06/12/2019 05:30 am

Al llegar diciembre, transcurrido casi un año del inicio de la “Operación Libertad” destinada a producir un “cambio de gobierno”, es natural que se plantee la interrogante sobre la temporalidad de la estrategia en curso, sobre el momento en que pueda decirse que es un capítulo pasado.
Como se sabe, el camino transitado por la oposición no condujo a que se concretara el objetivo buscado. No hubo estallido social, ni levantamiento militar, por lo que es razonable pensar que a partir de ahora se han comenzado a estudiar los pasos a dar para el inicio de una nueva etapa con una nueva estrategia.

Hasta ahora, los ejes de la estrategia han sido las sanciones, elemento central y de profundidad, la amenaza de una intervención extranjera con fines disuasivos y la creación de una imagen de poder dual.

SANCIONES
Es muy probable que los centros de dirección tomen la decisión de reconducir la misma línea para el 2020, de manera que le eje del bloqueo financiero y petrolero continuaría vigente, a la espera de que sus efectos dañinos sobre la economía produzcan tarde o temprano una sublevación social.

En lo referente a la amenaza de una intervención militar extranjera, vale precisar que siempre hubo dudas sobre las probabilidades de hubiese una ejecución real del acto de fuerza. El objetivo inicial fue el de crear incertidumbre en el estamento militar sobre una guerra que tendría que ser librada en la vida real, con el costo material y humano que ello representa.

Con el paso de los meses, este eje de presión fue perdiendo impacto, hasta llegar a la situación actual en la que propio Mike Pompeo ha reconocido que es una fórmula a la que no tendrían la intención de recurrir, al menos en lo inmediato.

ASAMBLEA NACIONAL
Al mantenerse la misma estrategia de 2019 en 2020, es de suponer que el eje del poder dual se mantendrá. Un elemento simbólico de ese eje es la presidencia de la Asamblea Nacional, por lo que seguramente la decisión será la de elegir nuevamente a Juan Guaidó al frente de la misma. Eso significa que el sector opositor debe garantizar los votos de la reelección, que por distintas razones se han venido escurriendo, por lo que se esperaban sorpresas para el 5 de enero.

Es en este marco en que cobran relieve las recientes revelaciones sobre hechos de corrupción, porque han tenido como efecto colateral el cumplir una función disuasiva sobre los diputados que pudieran tener la intención de no votar por la reelección, ya que, de hacerlo, pudieran ser asociados a la corrupción, por más que la motivación obedezca a razones políticas.

Por azar o por cálculo, todo lo que suceda en el ámbito parlamentario es estos días está vinculado a la necesidad de que ese eje de la estrategia, el del doble poder, no se desvanezca. El impacto de las revelaciones tiene un efecto negativo del descrédito, pero a su vez pudiera ser el elemento persuasivo que les permitiría preservar los votos.

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