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El estadista político Netanyahu

La relación entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos tiene que servir como un bloque de construcción para futuras alianzas que ayudarán a cumplir el anhelo de Shimon Peres

  • ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

17/08/2020 10:07 am

PYNCHAS BRENER

Medio Oriente.- Para la mayoría de nosotros fue una grata sorpresa, un paso histórico decisivo, a saber, el establecimiento de próximas relaciones diplomáticas entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos.

Entierra la falsa noción de que la falta de una solución final al conflicto palestino-israelí es la causa de la inestabilidad en el Medio Oriente. Para algunos, fue incluso el mayor obstáculo para lograr la paz universal.

Ahora está muy claro que el enfrentamiento entre el Irán chiíta y los países suníes, generalmente representados por Arabia Saudita, es la bomba de tiempo que puede provocar un terremoto en la región.

Para Benjamin Netanyahu, constituye su mayor logro político, la característica sobresaliente de su legado político. Se ganará el aplauso de la mayoría de los israelíes y la ira de los de la derecha del espectro político porque tuvo que prometer no integrar formalmente al Estado de Israel a partes de Judea y Samaria, el Margen Occidental. Puede poner en peligro sus futuras fortunas electorales, pero le asegurará un lugar formidable en los anales históricos del joven Estado.

Las elecciones las ganan los políticos, la Historia reconoce a los estadistas.

Es imposible exagerar la importancia del papel de Estados Unidos, del presidente Donald Trump y su equipo, en impulsar este entendimiento entre los dos países y apunta a la probabilidad de relaciones adicionales de este tipo entre Israel y otras naciones de la región. Reivindica y valida los esfuerzos de Jared Kushner, quien es el principal artífice de la propuesta de paz del gobierno americano para la región. Para todos aquellos que cuestionaron su selección para una tarea tan delicada y compleja, este es un logro sólido, impensable hace un par de años.

Este extraordinario paso dado por los Emiratos Árabes Unidos e Israel es una demostración de madurez política que de manera realista deja a un lado viejos antagonismos y diversidad religiosa que no pueden ser descartados, y que en cambio deben integrarse en una relación de respeto mutuo de las diferencias.

Esta nueva relación entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos tiene que servir como un bloque de construcción para futuras alianzas que ayudarán a cumplir el anhelo del difunto Shimon Peres, quien soñó con la idea de que Israel puede servir como una locomotora para el progreso tecnológico y científico de la área entera.

Con el rápido desarrollo de las nuevas tecnologías y el disgusto de muchos por los combustibles fósiles, los países de la región deben insertarse de lleno en la adquisición de conocimientos y experiencia en los nuevos campos de la cibernética y la IA, los automóviles sin conductor y otros campos aún por definir e identificar. Además, por supuesto, de proporcionar un medio ambiente más limpio para su población, atención médica adecuada y actualizada y servicios vitales adicionales.

Israel puede servir como un modelo a seguir y un maestro-ayudante dispuesto en todo lo anterior e iniciar una nueva era de progreso y paz para una región que es la cuna del monoteísmo, un área donde se produjeron algunos de los mayores avances culturales y sociales en el pasado.

Saludo al líder de Israel y al liderazgo de los Emiratos Árabes Unidos, y sobre todo a sus respectivos pueblos por este paso histórico que solo traerá progreso y bienestar para todos.


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