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El Covid-19 no conoce de fronteras

Al pensar en el tipo de futuro que queremos crear, debe fomentarse el acercamiento y la cooperación para enfrentar los principales desafíos globales

  • ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

04/08/2020 05:30 am

Por Laura Valeria Hurtado, estudiante del séptimo semestre de Estudios Internacionales en la Universidad Central de Venezuela, Asesora de
la Facultad de UCV WorldMUN. 

Caracas.- Las políticas multilaterales han sufrido un declive trascendental desde la propagación de la Covid-19. Los controles de exportaciones, las prohibiciones de viaje y la confrontación entre Estados Unidos y China en el marco de la OMS lo que las guerras. Actualmente reinan las decisiones unilaterales, el ocultar información y el marginar a instituciones internacionales.

Empero, según la encuesta del Sistema de Naciones Unidas, 81.849 personas consideradas para mitigar los efectos de la pandemia es menester fortalecer la solidaridad entre naciones, lo que puede alcanzar a través de organizaciones internacionales. Los institucionalistas neoliberales sostienen la tesis de las instituciones crean sistemas que impulsan a los países a cooperar. Argumentan también que los procesos de interdependencia propios de las mismas inciden positivamente. Por esto, al pensar en el tipo de futuro que queremos crear, estas ideas no deberían dejar atrás. Por el contrario, debe fomentar el acercamiento y la cooperación para enfrentar los principales desafíos globales; comenzando por el que ha cobrado la vida de más de 650,000 personas a nivel mundial. El no hacerlo es la principal barrera para el progreso. Y es que, aunque ahora parezca una realidad distante, logros significativos como resultado de acuerdos multilaterales han sido alcanzados.

En el reporte del 2018 sobre la implementación de la Agenda 2030, se concluyó que un gran número de personas ahora viven mejor en comparación a hace un decenio. No obstante, solo dos años después, la coyuntura es desemejante. Según el Secretario General de la ONU, “los esfuerzos mundiales han sido insuficientes”. En el informe los ODS de este año resaltan las predicciones de que 71 millones de personas volverán a vivir en pobreza extrema. Esto significa que se debe priorizar una respuesta presurosa apuntando hacia la recuperación económica global. De lo contrario, los compromisos previamente asumidos habían sido en vano.

Ahora, no basta con llamar a los gobiernos a asumir los principios de cooperación y coordinar políticas conjuntas. En opinión del responsable de las líneas traídas a colación, se necesita de la voluntad y acción de todos los Estados, con particular énfasis en los más influyentes. Tal es el caso de los que conforman el G-20.

Uno de los atributos que hace más atractivo al G-20 como mecanismo para especificar el empuje y la voluntad política es que se reúne a un nivel de Jefes de Estado y no enfrenta las barreras políticas que otras organizaciones. La Fundación Stanley acciona correctamente al establecer que debido a la naturaleza de la interdependencia, está dentro de los intereses del G-20 la adopción de medidas coordinadas para combatir las amenazas transnacionales. El G-20 debe asumir un papel diligente en la coordinación y vinculación intergubernamental, en colaboración con entes multilaterales. Igualmente, es fundamental que las decisiones afectadas sean inclusivas, ya que la Covid-19 perjudica a todos los actores del sistema internacional y no conoce fronteras.
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