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Un planeta en paz y saludable requiere de instituciones justas y saludables

"Todos debemos centrarnos como habitantes de este planeta en la conservación del medio ambiente y la defensa de nuestros recursos naturales", indica Matthew Kwesi Crentsil, representante de ACNUR.

  • ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

26/07/2020 05:30 am

Por Matthew Kwesi Crentsil, Representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) 


Caracas.- Mientras celebramos este año el 75º aniversario de la creación de las Naciones Unidas, posiblemente la institución más importante y ambiciosa del planeta, es primordial mirar hacia atrás a lo que hemos logrado durante estos años y a lo que todavía podemos lograr si pretendemos cumplir los objetivos que Los fundadores de la ONU nos encomendaron.

En estos tiempos difíciles y de incertidumbre, marcados por la pandemia de la Covid-19, podría resultar difícil contemplar con optimismo los próximos 25 años, cuando la ONU alcance el hito de un siglo. Pero sí, tenemos una hoja de ruta que todos los miembros de las Naciones Unidas han acordado, y son los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que se establecieron en la agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible que se adoptó en septiembre de 2015. Sin embargo, desde esa fecha el mundo continúa experimentando una escalada sin precedentes de desplazamientos humanos debida a múltiples causas, incluidos conflictos, desastres naturales y cambio climático, ocasionando una crisis socioeconómica generalizada en todo el mundo. Estos eventos son impedimentos importantes para el logro de los ODS para 2030.

Por lo tanto, debemos redoblar nuestros esfuerzos para mantener los logros alcanzados y avanzar hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular la lucha del hambre y la pobreza en todo el mundo. Un requisito previo clave para que esto suceda es la necesidad de prevenir los desplazamientos forzados y el riesgo la estabilidad en nuestras comunidades, muchas de las cuales están dotadas de abundantes recursos naturales ricos cuya gestión responsable tiene el gran potencial de terminar con el hambre y la pobreza . Como señaló el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, en una entrevista el mes pasado, los crecientes problemas que afectan a las personas venezolanas se presentan como una consecuencia directa del empobrecimiento de toda América Latina, una tendencia que cobró nuevo impulso por la emergencia del  Covid-19.  Debemos continuar luchando contra este empobrecimiento y el ACNUR ha estado y se encuentra situado a la vanguardia de este esfuerzo liderado por la ONU.

Otro objetivo de desarrollo sostenible en el que todos debemos centrarnos como habitantes de este planeta en la conservación del medio ambiente y la defensa de nuestros recursos naturales y la tierra, el agua y el aire que nos permiten vivir. Una vez más, la emergencia de Covid-19 se convirtió en el centro de atención y ha puesto en segundo plano nuestros esfuerzos concertados para preservar nuestro entorno natural y revertir el daño causado en las últimas décadas. Pero no debemos olvidar que esta sigue siendo la crisis existencial más grave para todos nosotros y que corremos el riesgo real de que en 25 años grandes extensiones de la Tierra se vuelven habitables, empezando la crisis de desplazamiento que serán incomparablemente mayores en magnitud a las ya masivas que el mundo está enfrentando hoy.

Por último, pero no menos importante —especialmente para el ACNUR, una organización basada en los derechos— un Objetivo de Desarrollo Sostenible que debemos perseguir con todas nuestras fuerzas es aquel que exige paz y justicia, así como instituciones fuertes para defensorías. Este objetivo explica la necesidad de identificar que nosotros, como Naciones Unidas, promovamos la creación de sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible que brinde acceso a la justicia para todos y las instituciones de construcción efectivas, responsables e inclusivas en todos los niveles.

Hemos estado haciendo todo esto y más durante los últimos 75 años, pero necesitamos mucho más trabajo de nuestra parte si queremos lograr el objetivo de tener poblaciones pacíficas y saludables que viven en un planeta limpio y saludable bajo el gobierno de instituciones justas y saludables.

  • Matthew Kwesi Crentsil, ghanés, se desempeña como el Representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Venezuela, carga que asumió a mediados de agosto de 2018, después de haber servido como Representante Adjunto del ACNUR en Etiopía. Cuenta con más de 26 años de experiencia laboral con el ACNUR. Posee una Maestría en Ingeniería en Agronomía de la Universidad de Ciego de Ávila, Cuba, y una Maestría en Administración de Empresas (MBA) de la Universidad de Phoenix, Arizona, EE.UU. 

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