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Reino Unido y la Unión Europea buscan la mejor pesca

Este lunes comienza la etapa mas compleja y tensa de negociaciones entre Reino Unido y la Unión Europea que buscan fijar normas de convivencia tras un Brexit que cumple su primer mes

  • DANIEL MAGDALENO

01/03/2020 05:30 am

Caracas.- El mundo de la pesca es considerado uno de paciencia y fuerza, más cuando se trata de grandes presas. Así Reino Unido y la Unión Europea (UE) entran en la segunda y más tensa fase de negociaciones tras su divorcio con sus mejores anzuelos y las cañas más resistentes. Lo que no tienen es mucha paciencia... Ni tiempo. 

La pesca representa el punto más conflictivo de resolver dentro de esta encrucijada: Reino Unido tiene como meta ser de nuevo un “Estado costero independiente” y no ceder a las exigencias de la UE al respecto.

No se trata de quien sea el pez y quien el pescador, Londres y Bruselas están montados en el mismo barco buscando la mejor pesca; y en ese barco llamado “tiempo de transición”, que concluye el 31 de diciembre, solo hay espacio para un cargamento, un acuerdo, una opción.

La Unión Europea espera mantener un acceso recíproco en agua británicas

Del mismo modo, la UE tiene precedentes del trato que propone, pues anualmente negocia el acceso a las aguas de Noruega e Islandia, que aún sin pertenecer al bloque, participan en el Espacio Económico Europeo (EEE) y en ciertos programas, instituciones y actividades comunes.

Una principal diferencia es que el primer ministro británico, Boris Johnson, dejó claro que “no quiere alinearse con las normas europeas” y eso marca el curso a un espacio de poca maniobra, de aguas turbulentas donde “arenques” no se dejan atrapar.

En este compendio, la pesca representa 0,12% de la economía británica, con seis mil barcos y menos de quince mil pescadores. 

¿Qué hace que Johnson no dé su brazo a torcer con respecto a las aguas británicas? El sector pesquero se convirtió en un símbolo del rechazo a Europa, y en un ejemplo de lo que significaría tener de nuevo el control para Reino unido.

Los principales caladeros ingleses son el Mar del Norte, el Oeste de Escocia y el Canal de la Mancha, donde se maneja una política pesquera común, esto es: que cualquier barco de la UE tiene derecho a pescar, bajo un sistema de cuotas asignado para evitar la sobreexplotación de la zona pesquera. 

Por otra parte, Londres quiere eliminar la competencia europea y salir de las restricciones en cuanto a la política de explotación pesquera y así volver a tener un control soberano.

Leo Varadkar, primer ministro de Irlanda, sugirió que "Bruselas propondría a Londres que para seguir en los mercados financieros, los británicos deberían permitir faenar a las flotas de países de la UE como Francia o España".

Según el Deutsche Bank “es probable que el Gobierno británico prefiera que la próxima fase de las negociaciones sea realizada de manera escalonada, separando asuntos como la equivalencia financiera de otros como la pesca. Pero las primeras señales de los líderes europeos son que van a resistirse a esa estrategia”.

La permanencia comercial a cambio de peces, puede ser el modelo de la futura relación entre Reino Unido y la UE tras el tenso y discutido Brexit.

El Brexit cumple un mes y pone a prueba la confianza

Boris Johnson, contra los pronósticos negativos y tras obtener una importante victoria parlamentaria el pasado diciembre, logró su promesa del Brexit el pasado 31 de enero.

Desde ese momento no es poco lo que ha pasado. De entrada reorganizó su gabinete para así tener un control más amplio del gobierno. Eso le valió la dimisión de importantes figuras, y criticas desde sus filas, situaciones que no parecen detener los planes de Johnson.

La Unión Europea (UE) entra en la negociación comprometida a cerrar un gran acuerdo comercial con Londres.

“Estamos dispuestos a ofrecer un acuerdo comercial muy ambicioso como pilar central de esta asociación, que incluye aranceles ceros” dijo el negociador europeo Michel Barnier.

Pero si algo ha dejado claro Reino Unido desde su salida del bloque europeo es que toma su “independencia” en serio. “No nos ajustaremos a normas europeas” señaló Londres, advirtiendo que abandonarán las conversaciones en junio si no hay avances.

Eso genera desconfianza y algo de incertidumbre en la UE sobre una posible competencia desleal por parte de su “nuevo vecino y socio comercial.” 

A su vez, la UE busca también reservarse el derecho de “aplicar medidas provisionales” para “reaccionar rápidamente” a eventuales infracciones que considere de Reino Unido.

Londres no está para aceptar este pensamiento, y la relación que espera es la de cualquier país dentro de un tratado de libre comercio global. Pide una “relación de igual a igual” ante una UE cautelosa.





Daniel Magdaleno
dmagdaleno@eluniversal.com

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