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La historia de amor y odio entre Argentina y el FMI

Alberto Fernández, negocia la postergación de los pagos de ese préstamo, al menos, según él, hasta que Argentina deje atrás la recesión y recupere el crecimiento económico

  • AFP

14/02/2020 05:30 am

Buenos Aires.- Altibajos, episodios de amor y odio y una sucesión de tira y afloja marcan la relación de más de 60 años entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI), en los que los pedidos de rescate por parte del país han sido una constante.

Pero para muchos argentinos, el FMI es una mala palabra que se asocia a recetas de ajuste y a más recesión, destacó AFP.

"Debo confesar que con Christine (Lagarde) hemos iniciado una gran relación ya hace algunos meses, que espero que funcione muy bien y que termine con toda la Argentina enamorada de Christine", dijo entusiasmado el entonces presidente liberal Mauricio Macri en septiembre de 2018, poco después de pactar un acuerdo stand-by con el FMI por 57.000 millones de dólares.

Esta semana, su sucesor Alberto Fernández, un peronista de centro-izquierda, negocia la postergación de los pagos de ese préstamo, al menos, según él, hasta que Argentina deje atrás la recesión y recupere el crecimiento económico.

"Si pagáramos, igual no nos va a alcanzar (el dinero), pero estaríamos sumiendo a la economía en una postración absoluta. Para pagar primero tenemos que crecer", insistió Fernández en momentos en que una misión del FMI se encuentra en Buenos Aires para debatir el tema de la deuda.

"Agravaron la recesiones"

En asuntos de deuda, Argentina tiene algunos récords: en 2001 declaró la mayor cesación de pagos de la historia, por más de 100.000 millones de dólares, y en 2018 consiguió el mayor préstamo que haya otorgado el FMI, por 57.000 millones de dólares.

El FMI "tiene una imagen muy negativa porque es visto como responsable de las últimas dos grandes crisis", en 2001 y en 2018, explicó a la AFP Matías Rajnerman, de la consultora Ecolatina.

"Los préstamos del FMI agravaron las recesiones en lugar de ayudar a salir de ellas", añadió.

El país sudamericano, tercera economía de la región, ingresó al FMI en 1956, durante la dictadura del general Pedro Aramburu (1955-58).

En todas las ocasiones, el recuerdo de lo que dejaron los tratos con el FMI son malos. Pero el peor remite a la crisis de 2001.

El FMI había apoyado el plan de convertibilidad 1 peso igual 1 dólar del peronista neoliberal Carlos Menem (1989-99), que finalmente hizo agua en el periodo del conservador Fernando De la Rúa y desató la peor crisis de la historia del país en medio de la cual el gobernante renunció y huyó en helicóptero. Su sucesor, Adolfo Rodríguez Saá, que duró apenas una semana, declaró el default.

Marcelo Rodríguez, un militante comunista de 55 años, afirma que nadie en Argentina puede recordar un momento en que el FMI "haya sido un beneficio para el país". Por lo contrario, "ha sido siempre un protagonista de las crisis más grandes y de los momentos en que el pueblo argentino más sufrió".

Relación suspendida

Desde el regreso de la democracia en 1983, Argentina ha tenido once planes con el FMI.

Pero la relación fue suspendida en 2006, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner, un peronista de centro-izquierda cuyo jefe de gabinete era Alberto Fernández, canceló 9.600 millones de dólares que aún se adeudaban al FMI. El organismo dejó entonces de realizar sus visitas periódicas y sus informes sobre el estado de la economía.

"Eran los tiempos del boom de las materias primas", explicó el exdirectivo del FMI Claudio Loser.

Al gobierno de Néstor Kirchner le siguió el de su esposa Cristina (2007-2015), actual vicepresidenta y quien mantuvo la distancia con el FMI.

El regreso

Argentina tiene una deuda total de 311.251 millones de dólares (91,6% del PIB), según cifras del ministerio de Economía al cierre de septiembre de 2019. De ese monto, se busca refinanciar las acreencias con bonistas privados, por 121.979 millones de dólares (35,9% del PIB), y con los organismos bilaterales y multilaterales, 72.679 millones (21,4% el PIB).

En 2015, cuando asumió Macri, la deuda pública era de 240.665 millones de dólares (52,6% del PIB).

A la espera de inversiones extranjeras que no llegaron en los montos esperados, Macri comenzó a emitir deuda hasta que una suba de intereses en Estados Unidos a mediados de 2018 alejó a los capitales y provocó una devaluación y disparada de la inflación que empujó a Argentina a pedir el auxilio al FMI.

Según el ministro de Economía, Martín Guzmán, "el FMI es también responsable por la crisis económica y de deuda que el país atraviesa".

Pero Loser lo ve de manera totalmente opuesta. "Los argentinos detestan la disciplina fiscal y siempre culpan a otros por sus problemas. Las autoridades siempre han responsabilizado al FMI por las medidas que tienen que tomar".

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