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Francia, promotora de la participación y las ideas

La noche de las ideas se presentará el jueves 20 de febrero a las 3:00 pm en el Paraninfo de la Unimet, un encuentro gratuito para la sociedad civil.

  • Diario El Universal

13/02/2020 11:45 am

Por Mayte Navarro

La Embajada de Francia en Venezuela presenta la tercera edición de Las noches de las ideas, un evento abierto a todos los públicos donde se conversa sobre temas relevantes y se permite escuchar las voces de expertos, jóvenes y representantes de la sociedad civil.

El evento Las noches de las ideas se llevará a cabo el 20 de febrero en la Universidad Metropolitana y para conocer un poco más del propósito de este encuentro, El Universal conversó con el embajador Romain Nadal, quien hizo referencia a los objetivos fundamentales que rigen a esta programación que esa delegación diplomática presenta a Venezuela.

-¿Qué se busca con La noche de las Ideas?

-En la primera edición, que coincidió con las conversaciones de Santo Domingo, se reunió a un representante de la oposición y a otro del oficialismo y se desarrolló una conversación respetuosa pero con contenidos ideológicos muy claros. Quisimos demostrar que era posible debatir posiciones políticas diversas de manera respetuosa.

"El segundo debate fue en 2019, con la participación de la escritora Laurence Debray, hija del filósofo francés Régis Debray y la antropóloga venezolana Elizabeth Burgos, ambos de izquierda. Laurence presentó el libro Hija de revolucionarios donde cuenta como fue su infancia y expresa su mirada crítica, bastante severa, hacia su padre. Junto con los panelistas se trataron temas enfocados en el presente de la realidad venezolana.

"Esta tercera edición cambiamos de lugar y se realizará en el Paraninfo de la Universidad Metropolitana para dar cabida a un mayor número de participantes con el tema “Estamos vivos”, que es genérico y lo habla todas las sociedades del planeta, cualquiera que sea su situación política, económica o social. El porqué de este título se debe a que nuestra sociedad se siente muy amenazada por la degradación del planeta, el cambio económico, los nuevos desafíos sanitarios, como el coronavirus, por ejemplo; y nos preguntamos si vamos a poder superar el cambio económico que golpea a todos los sectores y las crisis sociales. Estamos frente a un terremoto geopolítico, económico, medioambiental y con la sociedad venezolana vamos a tratar de responder a estas preguntas".

-¿Cuáles son los tópicos que se van a tratar?

-Hay varias temáticas. La primera ¿Cómo se vive en Venezuela? Con la participación de voces que conocen de cerca la opinión de los ciudadanos. Los ponentes serán Laura Helena Castillo, de Bus TV; Katy Camargo, líder comunitaria de Petare; Victoria Quintero, consejera estudiantil de UNIMET y Luis Pedro España, de Ecovi. Ellos introducirán el debate y el público podrá interactuar.

"La otra sesión se titula ¿Cuál es nuestro compromiso con el país? El rol de los ciudadanos desde cada área de acción. Allí hablarán Claudia Valladares, de Impact Hub; Jean Clauteaux, de la red social venezolana Uriji y el empresario Jorge Roig.

"Continúa con la sesión ¿Qué viene en adelante? Con el planteamiento del tema sobre las oportunidades de desarrollo en un nuevo proyecto de país, que encierra el país postpetrolero, tecnología, inteligencia artificial y nuevas plataformas. Intervendrán Albe Pérez, gerente cultural; Lenin Pérez Pérez, publicista; Henkel García, economista; Pedro Benítez, historiador; y Rosana Hernández, dramaturga.

"Como última temática ¿Ser o no ser, qué somos? Las consideraciones girarán alrededor de las migraciones, los nacionalismos, experiencias en otras fronteras. Los venezolanos del mundo, con la intervención del embajador de Francia junto al rector de la Unimet, Benjamín Scharifker y el profesor de esa misma casa de estudios, Guillermo Tell Aveledo y Paula Vásquez Lezama, socióloga y antropóloga de la UCV.

"Paralelamente habrá eventos culturales que se alternarán con estas conversaciones.

"Como el concepto de este año es Estamos vivos, quisimos hacer un cruce con lo que tiene que ver con la reflexión y ciudadanía, la creatividad y el hecho cultural. Después de cada sesión que se extiende por unos 40 minutos habrá representaciones teatrales con extractos de la obra El Delirio de Humboldt, a cargo de la agrupación Teatro Abierto, que hará reflexionar sobre el amor de este científico por la naturaleza, lo que compartió con su inseparable Aimé Bonpland, llevándolo a un concepto avanzado del cosmos. 
 
"Las intervenciones llevarán un mensaje reflexivo sobre el rol del poder, la conciencia ciudadana y la esperanza de lo que podemos lograr. Todos encajarán dentro del contexto del evento.

"Algo original será la Orquesta viva, un ensamble de 15 músicos, con un repertorio conocido y cercano al público. Los maestros Luis Pichardo y Jesús Ignacio Pérez-¬Perazzo, explicarán la dinámica de una orquesta y se hará la analogía con la sociedad civil, esto permitirá que los presentes se suban al podio y sientan el liderazgo que supone estar frente a un grupo. Será una actividad experimental. Lo gastronómico se hará presente en Los sabores que viven".

-¿Cuáles son las expectativas y que se espera de este evento?

-Se trata de mostrar que Caracas y el resto de Venezuela son un foco de intelectualidad internacional, un foco de propuestas de iniciativas, que Venezuela es un país que trata de encontrar respuestas a las preguntas que se hace la humanidad sobre su desarrollo.

"El país tiene las mismas angustias, pero también la capacidad de aportar su propia contribución a la protección del medio ambiente, a la economía, al desafío humanitario y educativo. Es mostrar y valorar la intelectualidad venezolana. Cuando hablo de intelectualidad también me refiero a la propia sociedad civil. Por eso la apertura de este evento, porque en Venezuela la ciudadanía, el ciudadano de a pie están comprometidos.

"Nuestra ambición, junto con nuestros socios venezolanos, es reunir el 20 de febrero a investigadores, creadores, estudiantes y organizaciones de la sociedad civil para derribar las barreras que, con demasiada frecuencia, circunscriben el debate de ideas a un público especialista.

"En estos tiempos turbulentos, tengo la esperanza de que La noche de las ideas en Venezuela permita esbozar algunas líneas de conducta. También se quiere mostrar la pluralidad, mostrar voces nuevas. Se trata de contribuir a un debate social, que hay asociaciones que trabajan por la inclusión social en un contexto muy difícil con una crisis económica y política grave, pero la sociedad venezolana sigue apostando a su futuro creyendo en su capacidad de proponer soluciones novedosas a la humanidad.

"Nuestro propósito es que estos planteamientos se puedan llevar a otros países".



-¿Habrá posibilidad de que estos líderes puedan tener intercambio con los de otros países donde también se lleva a cabo esta iniciativa de La noche de las ideas?

-Estos debates van a ser recopilados por la red cultural de Francia para darlos a conocer al público hispano hablante y al francófono. A finales de marzo tendremos la visita de Dominique de Villepin, quien fuera Primer Ministro, y vendrá en el marco de la Semana de Francia en Venezuela para participar en esta dinámica de la sociedad venezolana. Ofrecerá una conferencia debate en una universidad de Caracas.

-¿Cuál será el enfoque de la Semana de Francia?

-Estará enfocada en la solidaridad con la sociedad venezolana. El gran padrino será el ex canciller de Francia de Villepin, quien hablará sobre cómo hacer diplomacia en un mundo y tiempo de tensiones y confrontaciones como lo es el 2020. Villepin, con su experiencia, hablará de cómo se puede hacer una diplomacia exitosa, de negociación, de acuerdo políticos e internacionales.

"La Semana de Francia también va a enfocarse en las áreas de juventud y educación, de allí el acercamiento del excanciller a los jóvenes para hablar de ese nuevo mapa geopolítico mundial, complicado, pero que no hace desaparecer el rol de la diplomacia".

-¿Cómo ve el embajador Nadal el rol de esta nueva diplomacia?

-La diplomacia del siglo XXI debe salir de las cancillerías, de los pasillos de las organizaciones internacionales y de los foros mundiales, por supuesto debe continuar presente allí, donde se desarrolla una diplomacia clásica, que sigue vigente, pero para ser eficiente necesita estar en conexión con la sociedad civil para trabajar con ella y obtener así mejores resultados de la diplomacia intergubernamental. Necesitamos el empuje de la sociedad civil para lograrlo, porque, a veces, los diplomáticos, que son políticos, están encerrados en protocolos que merman la eficacia de los objetivos de la política exterior.

"Estamos en un mundo interconectado, con redes de intercomunicación mundial, unas sociedades civiles que se hablan, que viajan, se conectan y que buscan soluciones que a veces no la encuentra en los gobiernos. Un ejemplo de ello es Greta Thunberg, una adolescente con gran popularidad que con su sola movilización ha provocado manifestaciones de los jóvenes en toda Europa solicitando políticas que protejan al medio ambiente, que quieren otro futuro para el planeta y piden soluciones inmediatas. Y esto se puede aplicar a otros sectores de la sociedad.

"Creo que una diplomacia eficaz es capaz de entrenar a la sociedad. Yo por eso trato de ir a los barrios, estar presente, construir relaciones duraderas en las zonas populares de país. En Venezuela quiero estar, en el Palacio Federal, en la Casa Amarilla, en Petare, en el 23 de Enero, en instituciones que se ocupan de personas con discapacidades como Avepane, porque creo que la verdad de Venezuela está también en las personas con discapacidades, en las escuelas de Fe y Alegría, en los comedores populares. No está únicamente en los lugares de poder político y económico.

"La diplomacia clásica nació de una relación de poder vertical. Estamos en el siglo XXI, un mundo mucho más horizontal. La diplomacia tiene que adaptarse a esta nueva forma de ejercer el poder, la soberanía, en este siglo se comparte y queda anticuada esa visión de la soberanía total, absoluta. 

"Europa es un ejemplo de esa soberanía compartida: se comparte la moneda, políticas ambientales, la energía, la agricultura, los intercambios universitarios. Una soberanía compartida que se ha construido en 70 años, un proceso que no ha sido fácil y que es decidida por la propia ciudadanía a través del Parlamento Europeo.

"El futuro está en compartir la soberanía, no está en la vuelta de los nacionalismos, ni en cerrar fronteras. Eso es un contrasentido histórico y conlleva el riesgo de provocar guerras como las que conocimos en el siglo XX.

"Esa apertura de la sociedad contrarresta los viejos demonios que están volviendo: el antisemitismo, el racismo, el nacionalismo y el populismo que juega con esos odios y es la matriz de todos ellos".


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