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Ecolandingvzla, turismo con proposito

Delta del Orinoco

Un paraíso en medio de la selva que reafirma la riqueza de la diversidad de Venezuela

  • Diario El Universal

16/02/2020 06:00 pm


Ecolanding Venezuela
Agua, conexión, magia, espejos, raíces, "Yakera" o gracias, estas son solo algunas de las palabras que describen la experiencia que vivimos en este paraíso denominado Delta del Orinoco. 

El viaje a nuestro delta nos tenía más que emocionados. Comenzar a navegar las aguas de sus caños por el río Orinoco nos llenaba de muchísima intriga y misterio. Muchas veces pensamos que este tipo de destinos es algo complicado o requiere de algún tipo de logística y preparación especial, pero lo cierto es que está confirmado: son solo excusas, porque es un viaje cero complicado.

Después de pasar Maturín y llegar a Boca de Uracoa, abordamos la lancha del campamento Orinoco Delta Lodge @orinocodeltalodge y comenzamos la travesía por las inmensas aguas de nuestro río Orinoco. Al llegar nos recibió Clemente González, quien sería nuestro guía durante todo el viaje. Este hombre de la etnia Warao rápidamente tuvo una conexión maravillosa con nuestro más profundo ser y mientras navegábamos, nos llevaba por el río contándonos infinitas historias de sus raíces y demostrando ese amor inmenso que tiene por su tierra. 
 
En medio de los colores del arco íris, la luz dorada del final de la tarde y un poco de lluvia, llegamos a Orinoco Delta Lodge, un paraíso en medio de la selva que nos reafirma lo increíblemente diversos y ricos que somos. Este lugar es un proyecto familiar con casi 30 años en pie. María Victoria Soto, quien es la madre de este proyecto, lo describe como su vida y su casa, ese refugio natural que construyó junto a su esposo Hisham Tahbou para ver crecer a sus hijas en entornos llenos de vida abundante. Los Tahbou lo adecuaron con una construcción y un mobiliario amigable y acorde a los espacios abiertos del entorno, en los cuales puedes tener contacto con la naturaleza, creando cómodos palafitos que se convierten en tu cálido hogar durante tu estadía. Es totalmente mágico poder tener esa sensación de dormir sobre el río.

Los amaneceres del Delta valen la pena contemplarlos. Es maravilloso poder ver esos primeros tonos rosa del sol que va jugando con su intensidad y colorido. Además es como si lo vieras doble, porque el Delta es un constante espejo: sus aguas en calma reflejan absolutamente todo, y mientras tienes este escenario puedes ver y escuchar cómo se va despertando la fauna y cómo los Warao comienzan a navegar bien temprano en sus curiaras, haciendo de este momento toda una experiencia sensorial.

Después de obtener las energías que brindó este hermoso amanecer, agarras fuerzas con un suculento desayuno y te preparas para realmente comenzar el viaje. Es importante destacar que las comidas todas son divinas y además comes con vista al río mientras ves cómo la bora viaja de un lado al otro con la corriente. 

En el Delta las vías son el río y los caños, donde transitan sus vehículos: las lanchas y curiaras. Sus orillas están llenas de rica biodiversidad endémica, esa que nos encanta contemplar y conocer.
Nos fuimos navegando por Caño de Mono, donde nos bajamos en algún punto para adentrarnos a caminar en esta selva de agua que de entrada te intimida un poco por lo tupida y húmeda que es. 

En el campamento te prestan botas de caucho de caña alta para poder caminar por estas capas vegetales llenas de agua. A pesar de lo extremo que puedas sentirte, el lugar enseguida te envuelve con lo puro de su energía y terminas confiando y entregándote a la madre tierra. 

Es indescriptible la sensación al estar sumergidos en nuestras verdaderas raíces conociendo el noble sustento que nos brinda la naturaleza, y cómo ella nos invita de miles de formas a desnudarnos de los miedos y prejuicios para conocer las cosas desde sus más puras entrañas y darnos cuenta que sí es posible convivir todos en armonía con el respeto como base fundamental. Mientras caminábamos conocimos de plantas, árboles, formas de comunicación en la selva, y hasta en liana nos lanzamos para atravesar un paso de agua.

En el Delta del Orinoco habitan los Waraos, se dice que es de las etnias más antiguas de Venezuela. Las comunidades se distribuyen a lo largo de los caños donde construyen sus palafitos, para dedicarse principalmente a la caza, pesca, y a la artesanía. El moriche y la bora son plantas que guardan un vínculo muy cercano a ellos, pues las mismas les sirven para alimentarse, hacer sus viviendas, chinchorros, indumentaria, y su artesanía. Se transportan en sus curiaras y a pesar de lo tímido, son gente que poco a poco te va regalando su confianza con gratos ratos de aprendizaje acerca de su cultura.

Este viaje ha sido uno de esos destinos que te marcan de por vida. Es un lugar donde todo es diferente, hasta su olor es particular y se te graba. Ha sido realmente gratificante poder ver de cerquita esta tierra de orígenes que guarda legados ancestrales, mostrándonos la importancia de las comunidades indígenas, quienes son o deberían ser los principales guardianes de nuestra tierra. Agradecidos con este extraordinario campamento lleno de amor y mucho arraigo que apuesta todo a nuestro país, un lugar para entrar en una sintonía totalmente diferente.

De esta experiencia nos fuimos más que conectados, su gente se convierte en tu familia, su agua ahora también corre por nuestras venas, las raíces de su flora se han conectado directo a nuestro sistema. Nos fuimos con "Yakera" que entre otras cosas significa gracias. Nos llevamos vivencias inolvidables y una gran misión con el campamento Orinoco Delta Lodge, la de promover este destino desde la conciencia y por supuesto seguirlos motivando a siempre viajar con propósito. 
 @ecolandingvzla  

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