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Diez reglas para sobrevivir a la oficina en casa

Muchas personas se ven obligadas a trabajar desde el hogar debido a la crisis causada por el coronavirus

  • DPA

09/04/2020 12:00 am

Y de repente, uno se encuentra en casa un día de semana. Muchas personas se ven obligadas a trabajar desde el hogar debido a la crisis causada por el coronavirus con el fin de evitar que éste se propague a mayor velocidad.

Esto significa que, de un día al otro, todo lo que es rutinario en la oficina representa un enorme e impensado desafío.

Estos consejos pueden ayudar a sobrellevar el cambio:

No trabajar en la cama

En primer lugar, uno debería armarse en casa un lugar fijo de trabajo de acuerdo con las propias posibilidades. Lo óptimo es destinar un cuarto como oficina, pero si esto no es posible, se puede crear un ambiente separado con un biombo.

Si no se crea un espacio separado, desconectar del trabajo puede volverse más difícil. Esto rige tanto como para cuando hay que hacer pausas como para ponerle fin a la jornada laboral.

La importancia del orden

Trabajar en casa requiere de una estructura. Esta no tiene por qué ser tan fija como la que se llevaba hasta ahora en la oficina. Pero trabajar todos los días desde casa sin plan no funciona. Por eso, es bueno pensar algunas cosas antes de empezar y respetar este esquema en lo posible.

Por ejemplo: ¿Qué significa para mí empezar bien la jornada de trabajo? ¿Cuándo trabajo mejor? ¿Qué esquema siguen mis pausas? ¿Qué quiero hacer en mis pausas? Y por supuesto: ¿A qué hora dejo de trabajar? Es importante tener esto en claro para seguir una rutina.

¿En pijama frente al escritorio?

Una de las grandes ventajas del home office es que uno puede vestir como quiera. Sin embargo, esto varía de persona a persona: algunas sólo pueden trabajar desde casa si se visten todos los días como si fueran a ir a la oficina. Otros, en cambio, disfrutan de la libertad de poder trabajar en pantalón de gimnasia desde casa.

¿Y qué de poner mientras tanto la lavadora o lavar los platos? Los especialistas recomiendan no interrumpir el trabajo. La vajilla, la lavadora, el baño que hay que limpiar... todas estas son oportunidades espléndidas para no empezar a trabajar en serio.

Por eso, los psicólogos recomiendan iniciar el día con el trabajo y avanzar con el "factor distractor limpieza del hogar" en las pausas preestablecidas.

Planificar pausas

Quienes trabajan en modalidad "home office" saben que las pausas no se producen por sí solas. En casa no hay colega que nos pase a buscar para ir a almorzar. Por eso, uno de los principales riesgos es justamente no cortar nunca y trabajar todo el día sin parar, olvidándose de las pausas. Por eso la recomendación de organizar cuidadosamente el día a día.

Cómo planificar los momentos libres depende del carácter de cada quien y de su ritmo de trabajo. Las personas que necesitan estructura pueden establecer pausas cada dos horas. Otros se relajan más cuando se toman la pausa una vez que finalizaron con una serie de tareas de su lista. Esto depende de cada individuo y cada quien debe probar qué le va mejor.

No perder el valioso tiempo de las pausas

Los especialistas advierten que muchas personas pierden el tiempo de sus pausas sentadas al escritorio. Sin embargo, lo ideal es no hacer esto, ya que de esta forma no se despeja la mente.

Lo mejor en el caso del trabajo en casa es hacer en la pausa algo que no se puede hacer durante el trabajo, como sentarse en el balcón a tomar aire con una taza de café, llamar a un amigo, hacer un poco de ejercicio o almorzar con la familia.

Si la persona opina que pasar tiempo en las redes sociales no es un momento bien invertido, lo mejor es poner el teléfono en modo avión durante la pausa.

Organizar el día

Para no quedarse mirando una larga lista de cosas pendientes sin saber por dónde empezar, lo ideal es sentarse a la mañana y pensar lo que hay que hacer sí o sí en ese día y luego ir desarrollando esas tareas en orden.

Otros establecen tiempos fijos para algunas actividades como hablar por teléfono o escribir. En todo caso, al final del día hay que tomarse unos minutos y preguntarse: ¿Cuán eficiente fui? ¿En qué puedo mejorar?

Coordinar con los colegas

A la hora de estructurar el trabajo, hay que coordinar con los colegas. Esto incluye preguntas como: ¿Qué margen de tiempo de trabajo debe transcurrir de forma sincronizada? ¿Cuántos momentos libres me puedo tomar? ¿Puedo terminar antes o prolongar la pausa para almorzar?

También se puede conversar con los demás acerca de hasta qué hora se estará disponible o cuánto tiempo se tiene para responder a un pedido.

Trabajo en casa no significa aislamiento

Para que el intercambio con los colegas no sufra por falta de contacto, conviene establecer horarios. Una buena posibilidad es una videollamada regular. Además, es importante tener acceso digital a todas las informaciones centrales y documentos importantes para poder trabajar de forma más eficiente.

Cortar con el trabajo

Para sobrevivir a la oficina en casa hay que ser consciente de que muchas veces se debe tomar la decisión de concluir el día laboral aunque hayan quedado cosas pendientes. Éstas se pueden resolver al día siguiente.

Por eso es útil establecer un final fijo para el trabajo yhacer a un lado la laptop y el teléfono móvil. No castigarse con listas interminables de cosas que hacer también tiene que ver con la autodisciplina.

Creer que se podrá cortar con el trabajo cuando todo esté listo es una ilusión. Hay que convivir con la idea de que probablemente siempre quede algún asunto pendiente.

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