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Jorge Thielen Armand: "El cine ha sido un vehículo para volver a Venezuela"

El cineasta caraqueño sigue dando coherencia a su álbum familiar con su segundo largometraje "La Fortaleza", que se proyecta en el IV Festival de Cine de los Países Bajos

  • JUAN ANTONIO GONZÁLEZ

18/09/2020 01:00 am

Jorge Thielen Armand es de esos cineastas que hacen de su obra una extensión de sí mismos. Y no es que sus películas sean en esencia autobiográficas, pero en todas ellas el punto de partida, el origen de las historias que cuentan, anida en la familia como estructura en la que se configura la identidad y a la que nos devuelve inexorablemente la memoria.

Su cine, en la tradición de un Bergman, un Fellini o un Almodóvar, opera a la manera de una ventana desde la que se puede avistar parte de su vida, descubrir a aquellos personajes que han dejado huellas profundas en él, acceder a sus obsesiones. Es, pues, un cine autoral sin llegar a ser un pretencioso ejercicio de onanismo; hablamos de una lectura del afuera desde el adentro.

Por ejemplo, en Flor de la mar, documental dirigido por Thielen Armand en 2015, es la voz de su abuelo, el arqueólogo Jorge Armand, la que adentra al espectador en las angustias de la comunidad de pescadores de Cubagua en su lucha por mantener los últimos vestigios de la existencia de la primera ciudad española en América, Nueva Cádiz.

En su ópera prima, La Soledad (2016), el cineasta eligió como protagonista a José Dolores López, amigo de la infancia que en la ficción se representa a si mismo como morador/invasor de una casona en ruinas (propiedad de sus bisabuelos) y a la que desea salvar de la demolición buscando un "tesoro" enterrado en sus cimientos.

En esa cinta, estrenada en el Festival de Venecia, actúa el padre del director, Jorge Roque Thielen Hedderich, quien repite en su segundo largometraje, La Fortaleza (2020), que podrá verse desde hoy, de forma gratuita, en la plataforma digital del centro cultural Trasnocho, dentro de la selección de películas de la cuarta edición del Festival de Cine de los Países Bajos.

El filme, una coproducción entre Colombia, Francia, Países Bajos y Venezuela, tuvo su premiere mundial en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam y en octubre participará en el Busan International Film Festival. Se rodó entre enero y abril de 2019, en locaciones de Caracas y el estado Bolívar. Aún no tiene fecha para su estreno comercial.



"Tras el colapso económico de Venezuela, Roque, un alcohólico en recuperación, intenta cambiar su vida reconstruyendo un campamento turístico abandonado en la selva amazónica", se lee en su sinopsis.

Su autor, Jorge Thielen Armand, se adentra en sus orígenes: 

-La Fortaleza está inspirada en la historia de mi padre, que en los años 90 tuvo un campamento turístico en el estado Bolívar, en una zona que se llama Arekuna. De niño fui a visitarlo varias veces allá. Mi papá pasó muchos años en la selva y regresaba muy pocas veces a Caracas; cuando lo hacía, llegaba con barba y el pelo largo y me contaba muchas historias. Yo me quedaba cautivado con los cuentos que me echaba de la selva. Luego, ese campamento no funcionó más debido a la crisis económica, cuando se impuso el control de cambio que destruyó toda la industria del turismo. Fue imposible mantenerlo. A partir de ahí, la debacle del país se hizo evidente, y eso se muestra en la película.

Y agrega Thielen Armand: "Es una mezcla de esas historias con lo que yo me imagino que habría sucedido si mi padre regresará hoy a reparar el campamento turístico en el Amazonas. La película también habla de los problemas que tiene mi papá con el alcohol, con los ha luchado mucho últimamente para superarlos, y habla, además, de lo que sucede actualmente en Venezuela con la minería ilegal, del estado general del país".


"La Fortaleza" es la historia del padre del director (@lafaenafilms)

-¿Qué aspectos de su vida personal quería plantear en ella?, ¿qué demonios estaba exorcizando?
-Esta película, como las anteriores que he hecho, es un regreso, no sólo mío, sino también del personaje, a un sitio de origen. Quería volver a ese lugar, pasar tiempo con mi papá, quería que hiciéramos algo juntos. Yo me fui de Venezuela a los 15 años, y hacer está película con mi padre representaba un riesgo importante, pero también podía ser una gran oportunidad: hablar de nuestra relación y de las cosas que marcaron mi infancia. Creo que, como mi papá, tengo una tendencia que puede ser autodestructiva, y entonces, a través de su personaje, estaba hablando de mí. Veo La Fortaleza como un viaje al interior del país, al interior del personaje de mi padre. Necesitaba hablar de la violencia que existe tanto en el interior del país como dentro de mi padre y de mí mismo.

-¿Qué significado quería dar a la palabra "fortaleza"?
-La palabra "fortaleza" era muy interesante como título para esta película porque, precisamente, tiene un significado ambiguo. Me interesa mucho la búsqueda del personaje, de mi padre y la mía también, como la búsqueda de la fortaleza interna, pero también es cierto que el protagonista, de cierta manera, va a construirse una fortaleza, entendida esta como el último refugio. De alguna forma, el Amazonas es la fortaleza de Venezuela. Los tepuyes tienen forma de fortaleza. Yo en el exterior estoy también como en una fortaleza. La palabra tiene muchos significados, la fortaleza de hacer esta película en esas condiciones, con mi padre, era algo que me interesaba.

-De nuevo, el centro de su relato es una casa abandonada, en ruinas (La Soledad). En este caso es un campamento turístico en el Amazonas, igualmente destruído. ¿Qué carga metafórica atribuye a este elemento?, ¿habla con él de Venezuela?
-Igual que en La Soledad, esta película tiene que ver con las ruinas de una casa, con la reconstrucción de esa casa; también se repite en mi cortometraje Flor de la mar, en el que mi abuelo intentaba reconstruir las ruinas de una ciudad. Tengo una obsesión con esto de las casas; de hecho, tengo sueños recurrentes donde estoy en casas abandonadas. Creo que la casa abandonada representa lo que siento que perdí al haber tenido que irme de Venezuela; al haber perdido una vida que giraba alrededor de una estructura familiar perdí una identidad. Estos personajes que luchan por rescatar o proteger una casa, hablan de eso.

"En términos de una carga metafórica, creo que eso está abierto a la interpretación. Este caso es distinto al de La Soledad; acá no tenía la intención de hacer del campamento turístico abandonado en el Amazonas una metáfora de Venezuela. Igual es una presencia muy valiosa", aclara el cineasta.

-¿Qué peso tiene en su cine la memoria?, ¿y el país?
-La memoria y el país son muy importantes en mis películas. Siento que al hacer películas como las que he hecho, donde retrato temas personales y también personas de mi familia, estoy haciendo un álbum familiar, un archivo que inmortaliza el rostro de mi padre, la casa de mis bisabuelos, en el caso de La Soledad, y el de mi abuelo, en el de Flor de la mar. Ante el hecho de haber tenido que irme de Venezuela, y con el actual gobierno, que realmente se ha afincado en cambiar la historia, en cambiar la identidad venezolana, en tergiversar todo, siento que el cine es una herramienta muy importante para hacer un récord visual, para retratar cómo era el país en un momento específico. No digo que mis películas sean un documento histórico, pero para mí, en términos de mi familia, de mi memoria familiar, es así. Tengo la imagen de mi padre ahora, que espero me supere a mí; espero que mis hijos y mis nietos puedan ver la cara de mi papá, que va a quedar allí en la película, inmortal.

-El protagonista de La Fortaleza (Roque) es movido por la necesidad de la riqueza rápida. ¿Cree que la búsqueda de la riqueza fácil ha marcado la historia del país?, ¿cómo lo ha afectado?
-La búsqueda de la riqueza fácil ha hecho mucho daño al país, es un factor determinante del porqué hemos llegado a donde estamos. La actitud de individualismo, del "quítate tú para ponerme yo", definitivamente es una de las cosas que ha marcado la historia del país de una manera negativa.

-Su filme recuerda a ciertas películas de Herzog, ¿lo tomó cómo inspiración?
-No. Sin embargo, su espíritu de aventura sí. Siempre me gustó eso de Herzog.

-¿Qué es el cine para Jorge Thielen Armand?
-Por encima de todo, el cine ha sido un vehículo para volver a Venezuela. En segundo lugar, entiendo el cine como una herramienta más de comunicación. También es una manera de explorar lo que está dentro de mí. En particular, me gusta el cine porque combina algunas de mis actividades favoritas: la escritura, la fotografía, la antropología, la política, ¡y la aventura, claro!

-¿Qué proyectos siguen en su carrera?
-Ahora estoy trabajando en una nueva película que se llama La cercanía. Se va a filmar un pedacito en Venezuela y la mayoría en Francia. Está centrada más en el exilio y el limbo emocional del que padecemos los que nos fuimos.

Como los protagonistas de las películas de Thielen Armand, Roque regresa a un lugar de origen para erigir su propia fortaleza (@lafaenafilms)

@juanchi62
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