Espacio publicitario

Desorden Público: 35 años ganando desordenados y proyectando el ska

La banda venezolana celebra hoy su aniversario en un encuentro virtual con sus seguidores, llamado "Fiesta Zoompleaños". Esta actividad es parte de la nueva etapa digital en la que entra el proyecto

  • CAROLYN MANRIQUE

27/07/2020 01:00 am

Puede que hayas llegado a tenerlos enfrente, en un escenario, por pura casualidad, por curiosidad o por seguidor ferviente. No importa cuál sea el caso, todo aquel que ve a Desorden Público en vivo se sumerge en un mundo de ska que permite bailar y reclamar, ambas cosas con la misma intensidad.

Durante 35 años, Venezuela y América Latina han tenido como referencia del género a esta banda que comenzó en una quinta en Colinas de Vista Alegre. De esta historia hay registro en varias publicaciones escritas y audiovisuales. Varias de sus canciones están grabadas en el inconsciente colectivo sin importar la edad, la ciudad o el pueblo más remoto.

En 2019, la banda inició una gira de conciertos como celebración de los 25 años de uno de sus discos más populares, Canto popular de la vida y muerte. Se tenía previsto que los festejos siguieran este año. El recorrido comenzaría en México y llegaría a varias ciudades de Venezuela. Este plan tuvo que ser cancelado apenas terminaron los conciertos en México, pues la pandemia por el Covid-19 cerró fronteras y aisló a todas las personas por prevención.

La cancelación de todos los eventos masivos ha afectado fuertemente a la industria musical; los artistas y los relacionadas a la actividad dependen de los conciertos para vivir. Es por esto que luego de varios meses de pensárselo, Desorden Público decidió acercarse mucho más al área digital, preparando una serie de eventos y ofreciendo ciertos beneficios a aquellos interesados en su arte.

El pasado jueves 23 de julio la agrupación estrenó su cuenta en la plataforma por suscripción Patreon, en la que sus suscriptores podrán estar en contacto directo con sus integrantes y tendrán a su disposición conciertos, libros, partituras de canciones, recomendaciones musicales, conversatorios y clínica de bajo y guitarra, entre otras propuestas.

Ver esta publicación en Instagram

Les recordamoss que desde el día de ayer, 23 de julio @desordenpublico estrenó su cuenta en la plataforma de suscripción Patreon (@patreon), desde la cual se ofrecen contenidos únicos de inmenso valor documental y vivencial. _ Solo allí estarán disponibles el film “Venezuela es un Desorden”, conciertos enteros en Europa, Oceanía y Latinoamérica, libros digitalizados en PDF, partituras de canciones, memorabilia's, recomendaciones musicales, web shows, conversatorios, clínicas de bajo y guitarra con los Desordenados, contacto directo con la banda y un montón de sorpresas que se irán agregando mes a mes. Conéctate con nuestro Patreon Desordenado: _ (Link en la BIO) _ #patreon #venezuelaesundesorden #contenidosdigitales #suscribete

Una publicación compartida de Desorden Público (@desordenpublico) el


Además, en estos días fue publicado el álbum Desorden mundial, que reúne 17 canciones grabadas en vivo en conciertos realizados en Japón, Brasil, Croacia, México, Alemania, Eslovaquia, Holanda, Puerto Rico, Suiza, Bélgica y Australia. Actualmente se encuentra disponible en todas las plataformas digitales.

Desorden Público también organizó, para hoy, una "Fiesta Zoompleaños" la cual se realizará en la plataforma Zoom, en la que estarán presentes todos sus integrantes: Horacio Blanco (voz), Danel Sarmiento (batería), Óscar "Oscarello" Alcaino (percusión), José Luis "Caplis" Chacín (bajo), Víctor Morles (piano), Miguelangel Tovar (saxo barítono), Harold Quevedo (guitarra) e Irvin Blanco (saxo tenor). El encuentro, presentado por Lorenzo Martínez y Maite García, contará con la presencia de Érika De La Vega, Alex Goncalves, José Rafael Guzmán y el cantante argentino Bahiano, entre otros.

El golpe más fuerte que ha sufrido Desorden Público
Luego de presentarse a inicios de año en el Festival Vive Latino, a los "desordenados" les alcanzó la pandemia en México, donde iniciaban la gira que continuaría por Centroamérica; desde allá vieron cómo los medios de comunicación no paraban de transmitir el cierre de espacios y la cancelación de la cotidianidad.

"Nosotros regrabamos, casi en su totalidad, el disco Canto popular de la vida y muerte, y lo comenzamos a girar el año pasado. Nuestro plan principal era recorrer Venezuela con él este año, porque ese disco donde mayor impacto tuvo fue aquí. Eso se quedó encasillado, no digo que frustrado, porque yo aspiro que eso pase. Nosotros vamos a superar esto y cumplir los planes iniciales", cuenta el fundador y bajista de la banda, José Luis Chacín "Caplis".

Esta edición 25 años de Canto popular de la vida y muerte, llegará también al público en formato vinil.



A pesar del optimismo y claridad que tienen en cómo continuarán sus planes cuando la pandemia finalice, Caplis confiesa: "Nos tocó encerramos y comenzar a echar mente para mantenernos vivos".

El papel principal en ese reajuste que tuvo que enfrentar la banda, lo tomó Carlos Navas, uno de los dos mánagers, el cual estudió varias tendencias digitales que se pueden ajustar al proyecto.

"Nosotros pertenecemos a otra época y otra escuela, somos una banda mucho más orgánica que tecnológica. Nosotros necesitamos una tarima para vivir, para expresarnos, para estar felices; sin embargo nos hemos adaptado con el paso del tiempo. Lo primero fue el paso del LP al CD, después al streaming... Y ahora, también toca hacer una pausa en los conciertos y reinventarnos para mantenernos", explica el bajista.

Caplis nombra múltiples sucesos que han ido dejando heridas en el grupo: cambios de formato, alineación, mánager y disqueras. A esas modificaciones se le agregan frustraciones por mal manejo de la agrupación... y hasta estafas. También hay marcas que quedaron por la muerte del que fue su trombonista en alguna etapa. A pesar de toda esa lista de infortunios, el músico asegura: "Este es el cambio más drástico. Es encerrarte, tocar en tu casa solo. Es un hecho nuevo e inédito, yo jamás me esperaba vivir una pandemia".

Desorden Público en promedio realiza de 65 a 75 conciertos al año. En el peor de los años, tenía hasta 40 presentaciones en vivo; esta referencia se toma del año 2017, año en el que Venezuela vivió una de las etapas de protestas más violentas.

"En un momento llega a ser desesperante. Todo esto, además de afectar nuestro flujo económico, nos afecta porque somos un banda activa que necesita estar montada en un escenario, grabando, proponiendo cosas", agrega.

A Caplis lo consuela un poco enterarse de las nuevas modalidades que se adoptan en Europa para realizar presentaciones en vivo, siempre cumpliendo con las normas de bioseguridad. Aunque el miedo sigue estando, pues en un país como Venezuela el mayor miedo no es el virus en sí. "Todos sabemos el desastre del sistema hospitalario en Venezuela, y todos sabemos que debemos cuidarnos en extremo para no tener la desgracia de caer en un hospital de esos", dice.

Los desordenados y Los Simpson, ¿tienen la misma bola de cristal?
Al mismo tiempo que el coronavirus iba propagándose en todo el mundo, varios hechos fueron ocurriendo. Entre tantos se tienen que destacar la baja de los precios del petróleo y el cruel asesinato de George Floyd en Estados Unidos. En ambas ocasiones se generaron opiniones y reacciones diversas, y para ambas situaciones Desorden Público sacó un tema que combina con tales hechos; eso, sin siquiatra buscarlo.

"Afortunadamente, el año pasado nosotros habíamos hecho varias cosas para que nunca nos faltara algo que lanzar", aclara Caplis.

La segunda parte de Tetero de petróleo (1994), llamada A mí no me engañan más, y que compartieron con Alberto Arcas (vocalista de Okills), llegó justo la semana que bajaron los precios de los hidrocarburos.



Semanas después, luego de que un policía asesinara a Floyd, todo el mundo se unió en una campaña contra el racismo. Allí apareció Sinónimo, segunda parte de El racismo es una enfermedad (1997).



Relacionando esos temas y algunos otros que siempre siguen encontrado relación con momentos de la vida diaria, muchos comenzaron a atribuirle a Desorden Público una bola de cristal muy parecida a la de la serie animada Los Simpson.

"Desde el primer disco hasta lo más reciente, las canciones de Desorden son un reporte de lo que ha pasado en estos 35 años. Son prácticamente un periódico abierto y se puede constatar en cada fecha. Hay muchas cosas en las letras que han sido simplemente plasmar en poesía realidades que ves en las noticias y que vivimos en la misma calle", explica.

La existencia de una bola de cristal no es la razón de lo trascendente de los temas del grupo; la razón es la capacidad de describir con la música lo que pasa a su alrededor, dejando también en evidencia las distintas problemáticas que aún no se han superado en más de tres décadas.

"Existen temas recurrentes, temas que nos vuelven a poner en boca de mucha gente. Cuando ocurre un sismo no falta la persona que busque La tierra tiembla (1994). En todos estos años de gobierno rojo rojito han existido tres casos que entran perfecto en la canción ¿Lo agarraron? (1988), escrita para Vinicio Carrera de Acción Democrática. O Promesas (1990), que siempre entra en los años electorales. O Skándalo (1990), que habla de las cortinas de humo, de cómo son usadas para tapar escándalos con otros escándalos", agrega.



El anecdotario de Desorden Público está en camino
En 35 años juntos los integrantes de Desorden Público han vivido múltiples experiencias, desde las más absurdas hasta las más angustiantes. Caplis dice que cada vez que se les pregunta por una anécdota todos se quedan "ponchados", y suelen dar los mismos.

El mismo bajista está desarrollando una lista de anécdotas que próximamente se convertirá en un libro, en el que no sólo figurarán las vivencias de sus miembros principales, sino de todos los que han estado en la banda, incluyendo el personal técnico.

Entre caídas, toques en un festival de heavy metal, encuentros extraños con autoridades policiales, comidas que dejan a músicos en el hospital, el pánico de Horacio a los perros, y más momentos. Caplis recuerda: "Grabando un disco, llegó un loco ingeniero que estaba de turno y se empeñó en que mi bajo estaba haciendo tierra y me obligó a desmontar todas las cuerdas, las puso a hervir y según él aún hacían tierra. Después me pegaron las cuerdas al cuerpo, fue algo mamarrachisimo que no sé cómo describirlo, tuve que grabar con las cuerdas pegadas".

En todos estos años los Desordenados han tenido que convivir por meses, viviendo incluso en un autobús de dos pisos. Más allá de una banda, todos se han convertido en familia, con todas las alegrías y discusiones que el término conlleva.

"Tenemos la suerte de que hemos sido panas entre nosotros, no es que andamos juntos siempre, pero somos familia. Yo los veo más a ellos que a mis hermanos, son más familia que mi familia. En todos estos años hemos aprendido a conocer nuestros santos y demonios. Hemos estado durante un mes y medio viviendo en un autobús donde hay roces, quieras o no quieras; hay días que uno amanece atravesado y hay que dejarlo tranquilo, y así somos. Claro que tenemos peleas, pero se arreglan; es la ventaja de conocernos tanto", comenta Caplis.

Aunque todas esas razones guardan relación directa con el hecho de que Desorden Público se haya mantenido por 35 años, Caplis finaliza diciendo que lo que más ha ayudado a su permanencia es "el amor por la música".

@CarolynManrique


Espacio publicitario

Espacio publicitario

Espacio publicitario

DESDE TWITTER

EDICIÓN DEL DÍA

Espacio publicitario

TE PUEDE INTERESAR

Espacio publicitario