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Silva Federici: "Son las mujeres las que tienen la mirada sobre el futuro”

Desde Nueva York, la filósofa ítalo-estadounidense habla sobre la pandemia del coronavirus y su repercusión en la vida de las mujeres en el ámbito social, político y reproductivo

  • DULCE MARÍA RAMOS

06/07/2020 01:00 am

Sin buscarlo, ni quererlo, las mujeres son las verdaderas víctimas de la pandemia, asunto que ha intensificado sus luchas y problemas relacionados con el cuidado, la reproducción, la violencia y la brecha de género. La cuarentena ha provocado que la mayoría de las mujeres viva hoy en un estado de mayor angustia y precarización laboral.

En la serie de entrevistas Voces en el Caos, El Universal ha entrevistado a Silvia Federici, filósofa, escritora y profesora en la Universidad Hofstra de Nueva York. Ha publicado los libros Calibán y la bruja (2010), Revolución en punto cero (2013) y El patriarcado del salario (2018). Su mirada feminista nació en una sociedad italiana muy machista y abatida por la Segunda Guerra Mundial. Ya en la universidad conoció el movimiento y a partir de ahí sintió la necesidad de entender a la sociedad con otra mirada: “El mundo ha cambiado, pero la lucha de las mujeres contra el capitalismo no, porque es un sistema que estructuralmente desvaloriza la vida y produce muerte. Vivimos en sociedades que consideran más productivo la fabricación de armas y no el cuidado y la crianza de las nuevas generaciones”, dice de entrada. 

-El diario ABC de España publicó un reportaje titulado: "Los hombres, el sexo más débil ante el coronavirus".
-Desconocía eso. Me parece una visión machista. Aquí, en Nueva York, han muerto muchísimas mujeres que trabajaban en los hospitales, población afrodescendiente, los migrantes y los ancianos que viven en asilos públicos. La pandemia nos ha mostrado todas las desigualdades y que vivimos en una sociedad que no garantiza nuestra reproducción. En Estados Unidos, un país con tantos recursos y que invierte en proyectos espaciales de la NASA, su sistema sanitario colapsó. No se piensa en los servicios públicos, vivimos en sistemas perversos que olvidan la importancia de la inversión social, la importancia de la reproducción y del cuidado. Gracias a la pandemia descubrimos lo que significa el trabajo del cuidado tanto de los niños como de los enfermos, la importancia también de cuidar nuestro sistema inmunológico y la alimentación. Hoy el Covid-19 es global, pero existen otras pandemias, tal es el caso de África con el ébola o América Latina con el zika y el dengue. Hoy hablamos de la pandemia porque afectó a Europa y Estados Unidos.
 
-Después de la pandemia, ¿cuál debería ser la agenda del feminismo?
-Para mí no hay un feminismo, hay feminismos. Si analizamos lo que ha pasado en los últimos quince o veinte años, hay movimientos nuevos, especialmente en América Latina, que se han enfocado contra las políticas a los migrantes o el racismo. Hay un nuevo feminismo que se ve en Argentina, Brasil y México; un feminismo popular y ecologista con mujeres indígenas y campesinas, que surge de la lucha contra la destrucción ambiental. He conversado con estas mujeres y se asumen como feministas, anticapitalistas, antirracistas, anticolonialistas; en realidad, quieren cambiar el mundo. Hoy son las mujeres las que tienen la mirada sobre el futuro. Claro, también existe un feminismo institucional o de Estado, que es la mujer que no quiere cambiar el sistema social, que quiere disfrutar del capitalismo, éste no es el feminismo del cual participo. Sencillamente, las mujeres son el centro de este cambio.


"Vivimos en sociedades que consideran más productivo la fabricación de armas y no el cuidado y la crianza de las nuevas generaciones", asegura Federici (CORTESÍA)
 
-Por otra parte, la violencia de género ha aumentado durante la cuarentena.
-En algunos casos, las mujeres son víctimas de la violencia porque son obligadas a vivir con hombres, la razón: no tener los suficientes recursos económicos para independizarse y más cuando tienen niños. Es muy difícil para una mujer dejar a un hombre violento porque no hay posibilidades de autonomía. Con la pandemia muchas mujeres están de alguna manera presas en sus casas, con miedo y sin posibilidades de salir a trabajar y buscar ayudar. En América Latina las mujeres están endeudas, ganan salarios muy bajos que no les permiten ser independientes, trabajan todo el tiempo y viven en una crisis continua. Hoy la mayoría de las mujeres trabajadoras vive en una crisis cotidiana, no es solamente con el Covid-19. En Estados Unidos las mujeres son las que consumen más pastillas antidepresivas; de alguna manera, aunque suene irónico, el Prozac le ha permitido la independización para poder sobrevivir un día tras otro. Es una imagen muy fuerte, pero ¿qué significa esta emancipación de la mujer? En realidad la condición de la mujer, cuando hablamos de calidad de vida, se ha deteriorado mucho, hay un poco más de autonomía, pero es una autonomía de empobrecimiento. En Estados Unidos una mujer tiene una esperanza de vida de cinco años menos que su madre.

-Otro tema que ha tomado relevancia con la pandemia es el relacionado con el aborto. Usted ha afirmado en varias entrevistas: “El feto gana derechos y las mujeres los pierden”.
-Hoy el feto es considerado una persona legalmente y la mujer vive en función de procrear; su vida está condicionada al feto. En muchos países se impone la esterilización porque la política del capitalismo es controlar sobre quién puede vivir, morir o reproducirse. En África y parte de Asia hay campañas para reducir la natalidad, se parte de una política perversa: la pobreza existe porque las mujeres tienen muchos niños. Se culpa a la mujer de ser la causa de la pobreza. En Nueva York se ataca el aborto y en África se esteriliza a las mujeres, ¿no es contradictorio? Toda esta preocupación es una respuesta a la procreación como un hecho político, en conexión con el mercado laboral, por eso se ataca el aborto.

-Una noticia que destaca en la prensa de los países que poco a poco han levantado la cuarentena es la reapertura de las peluquerías y salones de belleza, banalizando de alguna forma a las mujeres.
-Hay una misoginia muy fuerte. Esta visión de que las mujeres no tienen razón, no tienen capacidad, que son superficiales y egoístas es el discurso de ser hermosas como una disciplina. Las mujeres se hacen hermosas no por sí mismas, se hacen hermosas porque es una condición para poder salir al mercado matrimonial y laboral, así su cuerpo se convierte en un instrumento para asegurar su sobrevivencia; además, una mujer debe complacer a los hombres, ser servil y estar bella. Esta alienación hace que cuando una mujer mira su cuerpo o su rostro lo hace con los ojos del hombre. Ha sido un camino fuerte y queda mucho por hacer. Algo que ha logrado el feminismo es aprender a valorarnos, a rechazar la belleza como disciplina. Antes, los hombres eran la sabiduría, hoy tenemos interés por otras mujeres, por saber en qué piensan y qué podemos aprender de ellas.

-Si bien ahora los filósofos están opinando en los medios ante la ausencia de expertos como politólogos y sociólogos, o instituciones como la Iglesia y las universidades, ¿no será más una reacción de la opinión pública ante el silencio de los intelectuales?, ¿hasta qué punto es peligrosa la banalización de la filosofía por parte de los medios? 
-La filosofía es una disciplina que siempre te permitirá cuestionar los cánones, te hará más consiente sobre la necesidad constante de examinarte y de examinar al mundo. También es importante revisar la historia de la filosofía desde su tradición europea y el peso que han tenido grandes filósofos con el poder. Más bien, creo que en los últimos años, el feminismo le ha dado una nueva vida a la filosofía.

@DulceMRamosR

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