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Bertín Osborne: "Vivo con pesar la situación de Venezuela"

El cantante y presentador español, casado con una venezolana, lamenta que aún sus dos hijos no hayan podido conocer el país que desde hace 40 años siente como suyo

  • AQUILINO JOSÉ MATA

31/05/2020 01:00 am

Recién comenzaba su carrera artística como cantante, cuando Bertín Osborne vino por primera vez a Venezuela, un país que lo cautivó profundamente y con el cual conectó de inmediato. Fue en 1981 y hoy, casi cuatro décadas después, esa primera sensación se ha tornado en arraigo. Entonces contaba con 27 años de edad y ya estaba casado con su primera esposa, Sandra Domecq, ya fallecida y madre de sus tres primeras hijas -Alejandra, Eugenia y Claudia-, de la cual se separó en 1988. Aristócrata y con estampa de galán cinematográfico de 1,96 metros de estatura, Norberto Juan Ortiz Osborne, que así es su verdadero nombre, tendría no pocos romances después, unos más públicos que otros, hasta que en 2002 conoce a la modelo venezolana Fabiola Martínez, con quien contrajo matrimonio el 10 de junio de 2006. Fruto de esa unión han nacido Norberto Enrique (Kike), de 12 años, aquejado de parálisis cerebral, y Carlos Alberto, de 11.

Entre sus múltiples actividades, el cantante y su esposa gestionan la Fundación Bertín Osborne, que ayuda a unas 2.000 personas que padecen la misma enfermedad de Kike. “Estamos aquí para hacer campaña, para sensibilizar. No vamos a esconder a Kike, como se hacía antes -dijeron en una entrevista reciente-. “Queremos que a estos niños los toquemos, les demos besos”.

Ambos, en compañía de sus hijos “y del resto de la familia” pasan el confinamiento, producto de la crisis del Covid-19, en la finca campestre de Bertín en Sevilla. “Estoy rodeado de maracuchos”, dice divertido y elocuente a través del hilo telefónico en su conversación con El Universal, aludiendo a sus suegros, que también los acompañan. Semanas que han sido de receso de sus actividades como cantante y también de su otra faceta, la de presentador del exitoso programa de televisión Mi casa es la tuya, que está por iniciar una nueva temporada en la cadena Telecinco y que inició en 2016 en Televisión Española (TVE).

Atiende nuestra llamada para hablar de Venezuela, el otro asunto importante que ocupa buena parte de su tiempo desde hace varios años, como un decidido activista por la causa del rescate democrático de un país para el cual no tiene más que palabras de gratitud.


Osborne y su familia pasan el confinamiento en una finca de su propiedad en Sevilla (CORTESÍA)

-Mi primer viaje a Venezuela fue en 1981, desde entonces quedé tan prendado, que iba siempre, cada vez que podía, cinco o seis veces al año, por distintos motivos: por trabajo, por gusto, por cualquier pretexto que me inventara, aunque ahora tengo seis años que no lo hago. Temo que me lleven a Ramo Verde (ríe). Con cualquier excusa me iba a Venezuela, a veces decía que me iba por una semana y me quedaba dos más. En mi primer viaje conocí a Miguel Sierralta (productor y empresario artístico, con quien lo une una entrañable amistad desde entonces). Mi director musical desde hace 30 años es Franco Castellani, uno de los mejores músicos venezolanos que conozco. No salgo a un escenario sino es con él. Me está montando un espectáculo nuevo, adaptado a los tiempos que tenemos. Vivo en permanente contacto con venezolanos.

-¿Cómo fue esa primera impresión cuando llegó en 1981?
-Ya conocía los Estados Unidos, pero cuando llegué a Venezuela era mi primer viaje a Latinoamérica. Me fascinó la gente, el ritmo de vida, era una prolongación de lo que ya conocía en España: gente divertida, simpática, amable, todo era un bonche y una fiesta. Me enamoré del país, de sus paisanos y sus paisanas. Para mí aquello fue especial. Conecté de inmediato. Estaba en España y no veía el momento de tomar el Viasa o el Iberia de turno para irme a Venezuela. Cuando conoces el país como lo conocí yo, te arraigas más, vas a sitios donde te quieres quedar para siempre. Me pasó en Choroní, en Canaima, en las islas. Me he podido casar allí tres o cuatro veces (suelta una carcajada). Estaba predestinado a tener una familia venezolana. Todo lo que le pase a Venezuela me duele en el acto. Todo lo que ocurre allí es como si yo lo estuviera viviendo aquí. Recibo noticias y lloro por Venezuela como si estuviera llorando por España. Me duele tener dos hijos con sangre venezolana que me preguntan por su otra patria y aún no podemos ir (se le quiebra la voz).


"Estaba predestinado a tener una familia venezolana", dice el cantante y presentador español (CORTESÍA)

-¿Cómo ha vivido los acontecimientos de los últimos 20 años?
-Con mucho pesar. Estaba allá en diciembre de 1999, en el Hotel Eurobuilding, cuando el deslave del estado Vargas y el referéndum constitucional, que por caprichos de Chávez se hizo, a pesar de estar advertido de la tormenta que se avecinaba. Todo eso lo he vivido allí, en directo. Nadie me puede contar nada. Conozco a todos los que se han venido apoderando con saña del país, sé de su tenebrosa mentalidad y su forma de pensar.

-¿Cree que puede haber un cambio?
-De cambiar, no va a cambiar nada pacíficamente. El cambio tendrá que venir de otra manera, pero no así. No se puede cambiar a través de diálogos ni negociaciones con una banda que lo que está es esquilmando y destrozando al país. O los sacan o los sacan. No hay otra. De una manera distinta no se van a ir. Otra solución no es posible. Un dialogo para ellos es comprar tiempo para seguir enriqueciéndose con las minas de oro y el petróleo. Tenemos a un expresidente Zapatero que, con sus motivos personales y ocultos, está dispuesto siempre a ir a Venezuela para un diálogo que es para nada, que sólo sirve a la tiranía para sus fines de perpetuarse en el poder.

-¿No confía en la oposición venezolana?
-Otra cosa es la categoría de la oposición, que debería pensárselo seriamente, porque no está actuando de esa manera. Donde parece que había una persona o un liderazgo decente, luego surgen dudas, con gente que negocia por conciliar con el gobierno y pierde así toda credibilidad. La oposición venezolana ofrece muchas dudas y poca confianza. A no ser María Corina Machado, pero de los demás no sé qué decirte.

-¿Y Guaidó?
-A Guaidó no le conozco bien. Hemos hablado y he simpatizado con él, pero su problema es muy complicado. Creo que debería estar más activo en la búsqueda de soluciones, ser menos declarativo ante la gravedad de los más recientes acontecimientos en Venezuela. Se necesitan decisiones “para ayer” y creo que en este sentido está un poco quedado. Por cierto, hace unos días me pidió su oficina de prensa que les mandara un video para hablar del tema Directv y lo hice.

"Cada día dan un pasito más para recortar la libertad -prosigue con gravedad-, cada vez hay menos espacios para la tolerancia democrática, que está en los índices más bajos del mundo. Esto lo que no puede es acabar como Corea del Norte. Ya ni siquiera es comparable con lo de Cuba, pues el castrismo ha sido tan listo que los turistas ven a ese proceso 'normalizado'. Mientras ponen a Venezuela como el desastre sudamericano, se olvidan o pasan por alto a Cuba. Los hermanos Castro han sido en este sentido más listos que un rayo; no como Maduro".


"En todos mis conciertos canto Venezuela", afirma Osborne (CORTESÍA)

-¿De qué manera ejerce su compromiso con Venezuela?
-De muchas y diferentes maneras. En todos mis conciertos canto Venezuela y antes de hacerlo explico lo que está pasando en el país y la grave situación que vive. Y aprovecho para insultar al gobierno venezolano en pleno -remata mientras suelta la risa- y por extensión a los españoles que lo apoya. No hay entrevista que dé que no me pregunten por Venezuela. Mi compromiso es permanente e inquebrantable. Me llaman constantemente para charlas sobre la situación del país, gente como Mitzy Capriles, Felipe González… todos los meses voy a dos o tres eventos importantes relacionados con Venezuela. He cenado con el presidente colombiano Iván Duque para hablar del tema. Con Carlos Baute y Franco de Vita hicimos un espectáculo para recabar medicinas para allá y lo repetiremos este año.

-Se ha publicado en España que lo despidieron de su programa Mi casa es la tuya por motivos políticos…
-Eso es un bulo que escribió maliciosamente un periodista del corazón. Y la manera más clara de desmentirlo es que el 15 de julio vuelvo en Telecinco a Mi casa es la tuya. No ha sido cancelado, porque los programas en prime time, que es el momento más caro del día, van por temporadas, como todo el mundo sabe y como ha sido en este caso.

-¿Es el mejor programa que ha hecho?
-Es el de más repercusión. He tenido muchos programas importantes en mi carrera, pero este da mucho que hablar, porque vienen desde el presidente del gobierno y otros personajes públicos y se tiran en mi casa dos horas y media gastando bromas.

-¿Y su actividad como cantante?
-Hago 40 o 50 conciertos al año en toda España. Y también en Miami y México. La próxima vez que vaya a Venezuela será el primer día que haya libertad. Y cantaré de nuevo en el Teresa Carreño. Me emociono solo al pensarlo.

-¿Qué dice del manejo de la crisis del coronavirus en España por parte del gobierno del Psoe y Podemos?
-Que ha dejado mucho que desear. Claro que estamos hablando de una pandemia única en la historia y es muy difícil evaluar, pero lo que no justifico son los errores, muchos de los cuales podrían entenderse por lo inédito de la situación, pero hay que exigirles que digan la verdad y las cosas como son. En este mundo globalizado todo termina sabiéndose. Entiendo que le quieran quitar presión a las cosas, pero si aquí hubiese un comité científico asesor de verdad, como dice el gobierno, no habría razones para mantener en secreto quiénes son sus miembros. Me da la impresión que lo que hay es un comité político, que es lo que parece ser, porque van de un error tras otro. Hay algo que es la cifra de muertos. Curiosamente hoy (el pasado miércoles) la cifra ha aumentado en 12 mil con relación al día anterior, cuando decían que había bajado ostensiblemente. Creo que se habían contabilizado mal. No son ni una ni dos muertes, sino 12 mil, pues de 30 mil la cifra subió a 42 mil. Por otro lado, están las compras médicas a China de cosas que no sirven o tienen sobreprecio. La gente está muy harta de eso. En este momento se salvan, porque las manifestaciones están controladas, pero cuando digan “todo el mundo a la calle”, creo que esto va a ser un caos.

@aquilinojmata


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