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Odalys Sánchez: "El mercado del arte ha resistido de todo"

La directora del Grupo Odalys ve en la actual coyuntura creada por la aparición del coronavirus, una oportunidad para encontrar nuevas fórmulas para mantener a flote el mercado del arte

  • JUAN ANTONIO GONZÁLEZ

09/04/2020 01:00 am

Como si se tratara de una película de ciencia ficción, un virus surgido en la ciudad china de Wuhan mantiene paralizado al mundo. Esta semana se cumple un mes de tan inédita situación que comparten tanto los países más desarrollados como los subdesarrollados. Paradójicamente, el mal se ha vuelto muy democrático, mientras que la democracia, como sistema político, sucumbe ante la amenaza del autoritarismo (de izquierda o de derecha) o, bien, por su secular propensión a corromperse.

Lo cierto es que vivImos la primera pandemia el siglo XXI. ¿Una posibilidad del fin de todo? Quién sabe, pero no hemos llegado al pánico colectivo, sino a la aceptación consciente de que tenemos que cambiar drásticamente las rutinas con las que funcionábamos antes de la aparición del Covid-19. Encerrarse en casa, este es el único lugar que, por lo que recomiendan los especialistas, es seguro para que no nos contagiemos con una enfermedad que hace colapsar los pulmones, que metafóricamente nos roba la respiración. Que mata, sin filtros poéticos.

Aun ante este panorama apocalíptico, imaginado solo en el cine comercial, la humanidad sigue respirando, y no cesa de dar bocanadas asiéndose de cualquier atisbo de esperanza. Hay que seguir, así sea desde el confinamiento, mientras la caída se verifica en la economía, la sanidad, la vida social, las esferas de los político y hasta del arte. Hay que seguir saliendo a los balcones con la ilusión (nada falsa, por cierto) de que en cualquier momento escucharemos una aria de La Traviata o una sesión de música electrónica o veremos a una bailarina haciendo piruetas a lo lejos... O simplemente, presenciaremos un cielo que agradece la disminución de las emisiones de dióxido de carbono.

El arte es, quizás, una de las pocas actividades que se niega a detenerse. Si bien, no hay ensayos ni estrenos de obras teatrales, espectáculos de danza, conciertos, películas y exposiciones, las plataformas digitales y las redes sociales han sido inundadas con toda clase de presentaciones artísticas.    

Odalys Sánchez, directora del Grupo Odalys, que agrupa salas de exposiciones en Caracas y Madrid, que organiza subastas de arte en vivo y online, lleva un fondo editorial y lidera el Gran Proyecto de Recuperación Obras Monumentales de artistas como Carlos Cruz-Diez y Alejandro Otero (a través de su empresa filial In Situ Art Projets), aporta su visión y perspectiva del impacto que el Covid-19 ha tenido en el mercado del arte; en el mundo del arte en general. 

-¿Cómo ha afectado la pandemia la actividad de las galerías de arte?
-Estamos totalmente paralizados, como está paralizado el mundo entero. Creo que llegó el momento de reinventarnos, llegó el momento en que las galerías tenemos que sacar lo mejor que tenemos para poder continuar defendiendo a nuestros artistas, al arte en general, y por ende a todos los coleccionistas que tienen su inversión hecha en las obras de arte que a lo largo de los años les hemos vendido, nosotros y los que estuvieron antes que nosotros. Llegó el momento de entrar más activamente en las redes sociales y en los sistemas de comunicación digitales. Quizás, esto podría contribuir, de alguna manera, a que el esquema tan cerrado que tienen las galerías de arte, especialmente las de España, se flexibilice y permita acceder a nuevos públicos a través de esas novedosas alternativas.

"La situación es muy confusa porque en este momento estamos viendo dos extremos: por un lado, vemos una paralización en la venta de obras hasta cierto nivel de precios (un nivel bajo de precios), pero por otro lado, observamos cómo muchos coleccionistas aprovechan la oportunidad de un mercado en baja y se hacen con obras muy importantes", agrega Sánchez,

"El mercado del arte, como un bien de inversión tangible, en muchos momentos supera la rentabilidad de cualquier otra fórmula de inversión, y en estos días en los que las bolsas están cayendo y han descendido los intereses de los bancos, el arte sigue manteniéndose como un valor seguro. Todo indica que en los próximos días, mientras podemos hacer una evaluación precisa, el mercado del arte se mantendrá en una meseta en relación a cómo venía antes de la aparición de la pandemia. En las situaciones más dramáticas, en las grandes crisis económicas, el arte siempre ha servido como un valor refugio, y eso lo saben las personas. El dinero cada día vale menos en los bancos, no te dan nada por él, corres grandes riesgos, igual pasa en el terreno inmobiliario... El arte siempre es un valor seguro porque lo puedes tener en un casa, lo vas a disfrutar y en situaciones como ésta lo disfrutas más porque es una forma de convivencia mucho más grata, y además, no te va a contagiar el coronavirus. Es una forma perfecta de seguir alimentando colecciones a unos precios mucho más económicos porque estamos en un mercado de compradores, lo que significa una baja natural del gran grueso de las obras de arte", explica desde Madrid la galerista.

-¿Las subastas en línea podrían ser una solución ante la situación sanitaria global? ¿Cuán efectiva es esa modalidad de puja?
-Son una gran posibilidad que cada días más se está imponiendo. La lentitud con la que lo han hecho va con la lógica natural del mercado, que tiene que ver con el hecho de que las personas que normalmente compran obras de alto valor, son personas de cierta edad, con una estabilidad y a veces son reacios a las computadoras, a Internet, a las redes, a todo lo digital. Pero eso va a ir cambiando porque también cambia el coleccionismo, se fortalece más el coleccionismo joven, que crece aceleradamente... Definitivamente, esta es la mejor forma de llegar a todos los mercados. Nuestra experiencia en la Casa de Subastas Odalys ha sido muy buena porque nos ha permitido llegar más allá de las fronteras de lo que podemos atender personalmente en los dos países donde estamos (Venezuela y España), más la representación que tenemos en Estados Unidos.

Y prosigue: "Estamos estudiando la posibilidad de que las galerías de arte puedan consignar sus fondos para que nosotros podamos hacer esas subastas en línea. Contamos con una plataforma desarrollada, de manera que podemos hacer muchas subastas, de diversos tipos, en línea. Así, le estamos proponiendo a las galerías una vía para que puedan consignar esos fondos y puedan salir en subasta para mantener el mercado. La prueba piloto la realizaremos en breves días en España, pero la idea es extenderlo a todo el mundo. Esto porque las galerías siempre tenemos unos fondos, digamos, fríos; es decir, lo normal es que las galerías, al menos las españolas, hagan las exposiciones de sus artistas y las piezas que no se venden, las que la misma galería compra, o las que recibe la galería como forma de pago, van quedando en los depósitos y llega un momento en que no tienen la posibilidad de sacarlas en venta. Bajo esta premisa estamos trabajando con ellas para facilitarle esa vía de venta y que ayude a mantener la cantidad de gastos que, independientemente de la situación de emergencia en la que estamos, las galerías siempre tienen; gastos fijos que hay que honrar; personal, mantenimiento, exposiciones, atención a los artistas. Este método se nos ocurrió hace diez años, pero creemos que este es el momento en que se puede implementar. En cuanto a las subastas, que son las que organizamos nosotros, funciona maravillosamente bien porque cada día hay más consignaciones no solamente de pintura, sino de fotografía, de colecciones de mapas, documentos, antigüedades, obra gráfica, en fin. Estamos tratando de hacer subastas temáticas de manera que el coleccionismo especializado en un área encuentre un sitio donde puede conseguir obras más específicas de las que podría conseguir de manera aislada en una galería independiente. Soy una defensora no solo de las galerías y las subastas online, sino también de todo lo que tiene que ver con la difusión del arte por las redes sociales. Es una forma mucho más expedita de democratización del arte, que desde siempre ha sido el objetivo de nuestra empresa".


Según la directora del Grupo Odalys, las subastas en línea son la mejor forma de llegar a todos los mercados (CORTESÍA GRUPO ODALYS) 

-El Grupo Odalys tenía programado para estos meses exposiciones, subastas y la presentación del libro de Francisco Da Antonio sobre el Taller Libre de Arte. ¿Qué va a pasar con esos proyectos?
-En el área de las exposiciones, seguramente lo que haremos es extender la exposición de Alejandro Otero (Otero monumental), aquí en España. En el momento en que podamos abrir la galería en Caracas, continuaremos con la programación tal y como estaba planteada. Confío en que la programación expositiva en Odalys Madrid se pueda cumplir a tiempo. Ojalá que esta situación de paralización por la pandemia se resuelva en un término breve. En cuanto al libro de Da Antonio, va caminando porque seguimos trabajando telemáticamente, por Internet. tanto en la galería de Caracas como en la de España. Todo va caminando. Lo que iban a ser las subastas presenciales, en vivo, que eran unas cinco para este año, se realizarán en línea. En cuanto a la consignación de obras, en lugar de ser trasladadas a las galerías, mientras éstas no abran, se quedarán en las casa de los consignatarios, para ello se firmarán acuerdos de exclusividad de la venta, mientras se gestionan las ventas por subasta.

-¿Cómo se han replanteado el Gran Proyecto de Recuperación de Obras Monumentales?
-Seguimos trabajando en el levantamiento del armazón de cada una de estas recuperaciones, porque aunque pareciera ser un trabajo rápido y fácil, se requiere mucha investigación, trabajo previo de documentación, inspección, avalúo, preparación de contratos, presupuestos, en fin, una cantidad de trabajo de escritorio, que es lo que estamos realizando en este momento con la mayor parte de las piezas que están en Venezuela, que si mal no recuerdo eran como 14 o 15 que estamos trabajando simultáneamente. Seguimos trabajando en este tema como si no hubiera ocurrido nada.

-Para tranquilidad de los coleccionistas, ¿el mercado del arte va a resistir el Covid-19?
-Por supuesto que sí. El mercado del arte ha resistido de todo, porque no es solo la compra de obras de arte como bienes de inversión, sino que es la suma de gustos e intereses, sobre todo, entre artistas, coleccionistas, galeristas, curadores de arte, directores de museos, público y visitantes. No podríamos vivir sin el arte. Hay un refrán que dice: "Todos podemos vivir sin el arte, pero con el arte vivimos mejor". Es una forma de confort que la sociedad se ha buscado desde la época de las cuevas de Altamira. Yo creo que esta situación no va a tener un impacto tan grande en el mercado del arte porque, de alguna manera, las personas buscan consuelo en las cosas que le producen placer, y ese consuelo muchas veces es el arte. Hay otras razones que podrían debilitar el arte más que el coronavirus.

-Como galerista, ¿se ha planteado hacer sus exposiciones virtuales?
-En verdad sí, pero esto lo llevamos haciendo desde hace por lo menos unos cinco años. Si visitas nuestra página en YouTube (Grupo Odalys), vas a ver que todas nuestras exposiciones tienen presencia en ella, hay entrevistas con los artistas, recorridos por las salas... Creemos mucho en los medios digitales. El grupo está compuesto por personas jóvenes, y ellos siempre están al tanto de lo que está pasando en los medios digitales, por lo tanto siempre hay nuevas propuestas. En nuestros espacios, tanto en Caracas como en Madrid, nuestra política siempre ha sido competir contra nuestras propias posibilidades, de manera que si una vez logramos hacer algo, la próxima vez intentaremos hacerlo mejor.

-Usted que está en Madrid, ¿cómo ha percibido el desarrollo de la pandemia?, ¿el gobierno actuó tardíamente?, ¿la gente entiende la importancia del confinamiento en casa?, ¿el sistema de salud español no estaba preparado para una contingencia como ésta?
-En general, yo creo que el gobierno actuó en el tiempo que tenía que actuar. Nadie podía pensar ni creer que esto podía llevarnos a la situación en la que estamos. Lamentablemente, hasta que no pasa, uno piensa que no le puede pasar. Creo que en Venezuela sí deberíamos estar más atentos porque el sistema de salud español dista mucho del venezolano. No es que los españoles no estaban preparados, es que la pandemia está sobrepasando las previsiones que se podían tener. Eso tiene que ver un poco con el carácter del español, una persona que le gusta compartir, salir entre amigos, le gusta ir a los restaurantes, estar en la calle. Y ese estilo de vida es lo que ha hecho que sea más difícil que la gente acepte el confinamiento. Pero siempre nos adaptamos: ahora la gente, a la hora del almuerzo, se conecta por Internet con los amigos, a través de Skype o por videollamada, y mientras están comiendo pueden conversar y compartir a distancia. Esto baja un poco la presión social y psicológica del confinamiento. Eso sí, el español está aprendiendo a dejar de vivir al día para tratar de tomar previsiones en cuanto a la alimentación, por ejemplo.

"La pandemia del coronavirus nos está dejando una cantidad de experiencias personales y colectivas que nos va a obligar a que la próxima vez que salgamos a la calle, libremente, nos veamos de otra manera. De ahora en adelante, compartiremos con las personas de otra manera y le daremos más valor a los ratos que pasamos con las personas de nuestro agrado, con nuestros amigos, nuestra familia. También nos permitirá ver el ecosistema de una forma diferente, en nosotros debe despertar la consciencia del cuidado de la naturaleza. Finalmente, tenemos que valorar nuestra propia fuerza interior; hemos resistido a una cosa que pasa cada cien años, la última pandemia fue la gripe española, en 1920, y esto nos tiene que dejar una enseñanza. Cuando fueron derribadas las torres del World Trade Center, nadie pensaba lo que iba a cambiar el mundo después de ese acto terrorista, pero el mundo cambió y ahora nos estamos dando cuenta que debemos cambiar otra vez. Tenemos que pensar y llamar a la reflexión sobre cuál va a ser nuestra vida después de esto, el día siguiente, hacía dónde vamos, cuáles son nuestros objetivos, cuáles nuestros valores... es un buen momento para sentarse a pensar en estas preguntas", concluye Odalys Sánchez.

@juanchi62

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