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Reencuentro con el cine venezolano

Gracias a la pesquisa hecha por el presidente de Gran Cine, Bernardo Rotundo, ofrecemos una selección de películas nacionales ideales para volver a ver (o descubrir) mientras dure la cuarentena

  • JUAN ANTONIO GONZÁLEZ

31/03/2020 01:00 am

Ya son tres las semanas de encierro voluntario por la pandemia de coronavirus. Y usted, seguramente, ya ha ordenando hasta el último rincón de su casa, ha escuchado todos los discos que tenía tiempo que no oía, ha leído los libros que desde hace tiempo tenía pendientes, ha visto casi todas las novedades de Netflix, y seguido al pie de la letra las rutinas de ejercicios que ofrecen en las redes sociales la gran cantidad de instructores gratuitos que han aparecido por estos días. Todo es bueno, todo es válido cuando se trata de permanecer en casa para evitar que el Covid-19 se siga expandiendo.

Entre las opciones de entretenimiento y formación en casa está, por supuesto, el cine, y toparse en YouTube con una amplia selección de películas venezolanas es, cuanto menos, un milagro, pues históricamente la exhibición de filmes locales ha sido bastante precaria en el país, entre otras razones, de las que no es la intención ahondar aquí, están la hegemonía de las producciones hollywoodenses, la escasa oferta de títulos nacionales debido a la dificultades de producción, y más recientemente, la eclosión de plataformas digitales como Netflix y Amazon Prime.

Aparte de las variables mencionadas, cabe recordar que desde hace mucho tiempo sobre el cine venezolano (y, por lo general, sobre las cinematografías nacionales distintas a la de Estados Unidos) pesa una matriz de opinión desfavorable que hace que muchos espectadores se inhiban de ver películas hechas acá porque la "tradición" (matriz de opinión) indica que éstas o son malas o, en el mejor de los casos, son monotemáticas, solo muestran el lado negativo de la sociedad venezolana: la violencia, la corrupción, los malandros, los policías y putas. Para darle un ejemplo de lo infundadas que son estas apreciaciones, vale decir que las películas que recrean o relatan hechos violentos o vinculados con la inseguridad son las que mejor desempeño tienen en la taquilla.

Así que le proponemos dejar a un lado los prejuicios y entregarse a la magnífica experiencia que significa reconocer en una película la calle en la que vivió, la autopista que recorre a diario, el edificio que ve desde su ventana, el Ávila y las playas del litoral varguense, esas a las que se va cada vez que se puede. Pero aún hay más, el cine venezolano siempre aporta una mirada, menos o más profunda, del cómo somos, y usted, ya no desde la butaca de una sala oscura sino desde su casa, puede acompañar en sus historias y aventuras a personajes cercanos: a la muchacha de barrio, al estudiante lleno de ideales de justicia, al angustiado señor de clase media y, por qué no, a usted mismo como coprotagonista de la historia del país.

Gracias a la pesquisa hecha por Bernardo Rotundo, presidente de Gran Cine, se ha podido hacer esta selección de diez películas, escogidas de una lista de más de 90 títulos. Así que las recomendaciones que siguen no son más que un aperitivo para invitarle a reencontrarse, descubrir, redescubir, enamorarse o volver a hacerlo de un tipo de cine que, como ningún otro, le habla directamente a los espectadores de acá, es un espejo que nos devuelve la imagen de los que somos y de lo que nos pasa. Un cine identitario que nos traslada a momentos del pasado para que, desde ahí, cada quien intente entender el presente.

Un cine magnífico que habla como nosotros, que nos muestra las fortalezas y debilidades propias. Un cine que busca explicarnos, un cine que como el país siempre ha estado en crisis, pero persiste, nunca deja de hacerlo. Comencemos...

CANCIÓN MANSA PARA UN PUEBLO BRAVO. Director: Giancarlo Carrer. Año: 1976
El leitmotiv de este filme es la canción del mismo nombre de Alí Primera. La historia de su protagonista, Gilberto Chacón, un joven de un caserío perdido de la Península de Paraguaná que es enviado por su madre a Caracas con la esperanza de que consiga una vida mejor, es también la de esos millones de venezolanos que dejaron el campo por las promesas de bienestar que le ofrecía el país petrolero. Las vicisitudes por la que pasa Chacón, interpretado por un joven Orlando Urdaneta -por entonces, figura emblemática del cine venezolano-, dan cuenta de una sociedad de grandes contrastes sociales, culturales y económicos. En el caso de Chacón, su inocencia se contrapone constantemente con el pillaje del entorno marginal en el que se mueve. Esta copia, que solo se puede ver en YouTube, tiene defectos de "tracking" en algunos momentos, pero se puede ver, sobretodo para entender de qué quería hablarnos Carrer cuando la dirigió.


HOMICIDIO CULPOSO. Director: César Bolívar. Año: 1984
Filme policial que resultó ser un fenómeno de taquilla en los años 80 por recrear un suceso que sacudió no solo al mundo del teatro, sino a la sociedad venezolana: la muerte accidental del actor Marco Antonio Ettedgui durante la representación de una pieza teatral. Su director, César Bolívar, tuvo la ingeniosa idea de involucrar en el proyecto a algunos de los actores que participaron en el hecho real: Javier Vidal, que dirigió el montaje original, pasa a ser aquí Ettedgui; Elba Escobar interpreta en el filme a Alicia, la actriz que acciona el arma que hiere mortalmente a Ettedgui, mientras que Julie Restifo, quien en realidad fue la persona que disparó contra el malogrado actor, encarna a la mejor amiga de Alicia. Esta cinta, que escribieron a cuatro manos Bolívar y José Ignacio Cabrujas, cuenta también otra historia: la del detective de la policía que investiga la muerte del actor y que ha sido apartado de un caso de tráfico de drogas en el que está involucrada gente de poder. Más allá de su argumento, Homicidio culposo es una exploración del estado de degradación al que había llegado la justicia en la Venezuela de los ochenta. Imposible imaginar por ese entonces el grado de putrefacción al que ha llegado en los últimos años...


MACU, LA MUJER DEL POLICÍA. Directora: Solveig Hoogesteijn. Año: 1987
Basada en el tristemente célebre crimen pasional del policía policial Argenis Rafael Ledezma (Daniel Alvarado), mejor conocido como "El monstruo de Mamera", por haber asesinado a tres jóvenes relacionados con su mujer. Macu (María Luisa Mosquera) es una joven que a los 11 años es obligada por su madre y su abuela a irse al lado de Ismael, un policía 20 años mayor que ella y con el que tiene dos hijos. Cuando la joven Macu despierta a las pulsiones sexuales propias de una chica de 17 años, termina teniendo una relación con Simón (Frank Spaño), un chico de su generación. Con su particular visión de los barrios populares de Caracas, la cineasta Solveig Hoogesteijn -actual directora del Centro Cultural Trasnocho- compone un fresco sobre la realidad de la mujer en los estratos sociales más desfavorecidos del país: una mujer que es objeto, que no tiene decisión sobre sus sentimientos y que es violada y violentada ante la mirada cómplice del resto de la sociedad. Por años, fue la película más taquillera en la historia del cine venezolano.


PAÍS PORTÁTIL. Directores: Iván Feo y Antonio Llerandi. Año: 1979
Obra fundamental de la literatura -está basada en la novela del mismo nombre de Adriano González León- y del cine venezolanos. De decidido aliento revisionista, el filme sigue los pasos de Andrés Barazarte, estudiante de derecho de la Universidad Central de Venezuela que durante los años de la guerrilla urbana se toma su tiempo para reflexionar sobre sus orígenes. Él proviene de una familia vinculada a la lucha política. Su tatarabuelo, el General Epifanio Barazarte, fue un terrateniente de Trujillo que a finales del siglo XIX participó en varios alzamientos militares a favor del partido liberal, llegando a ser presidente de su estado. Ese pasado militarista ahora lo acompaña (o lo atormenta) en un viaje en autobús, extremo a extremo de la ciudad, para cumplir una acción política importante. La tesis de la novela de González León se reproduce a rajatabla en este filme: después de la guerra de Independencia, Venezuela no ha disfrutado de una verdadera paz pues siempre hay facciones o grupos descontentos con el estado de cosas que recurren a la política para demostrar, así sea mediante la fuerza, que cada uno tiene la razón,


EL PEZ QUE FUMA. Director: Román Chalbaud. Año: 1977
Sin duda alguna, la mejor película del Román Chalbaud de antes de la revolución chavista. Y a ello contribuyeron enormemente tanto el guion coescrito por José Ignacio Cabrujas y el propio Chalbaud, a partir de la pieza teatral homónima de éste último, como las actuaciones de Hilda Vera, Miguel Ángel Landa y Orlando Urdaneta. El filme retrata la vida en un burdel y las luchas de poderes que ocurren en el interior de ese microcosmos nocturno. Pero es también la metáfora de una Venezuela violentada, sometida, ultrajada por hombres que solo piensan en cómo gobernarla. "No son hombres lo que he tenido sino metros de hombres, kilómetros de hombres, una autopista de hombres... pero se olvida, se olvida...", este fantástico parlamento en boca de una actriz como Hilda Vera, que en la cinta encarna a La Garza, la dueña del burdel "El pez que fuma", representa uno de los momentos más sublimes del cine nacional... y latinoamericano. "Este filme ocupa un sitial de oro en el acervo de la cinematografía nacional. No solo por la estridencia que tuvo en la taquilla o el fenómeno social que suscitó, sino también por el mérito en el tratamiento cinematográfico", escribió el crítico Alfonso Molina.


CRÓNICA DE UN SUBVERSIVO LATINOAMERICANO. Director: Mauricio Walerstein. Año: 1975
Los complicados años de la consolidación de la democracia en el país, luego de la salida del poder del dictador Marcos Pérez Jiménez, son el telón de fondo de este filme del inolvidable cineasta Mauricio Walerstein. Es el año de 1964. Un militar estadounidense es secuestrado por un grupo de guerrilleros apoyados desde La Habana. El móvil del plagio es impedir que un subversivo vietnamita sea fusilado. Todo se realiza sin contratiempos, hasta que uno de los guerrillero es apresado y delata el nombre de sus compañeros. Inmediatamente, la policía comienza la búsqueda exhaustiva del coronel y sus victimarios. Al final, el militar norteamericano es liberado y el rebelde asiático ajusticiado. Crónica de un subversivo latinoamericano fue el segundo largometraje que Walerstein hizo en Venezuela. y con él, el cineasta nacido en México rindió tributo a los años en que se sintió movilizado por la ilusión revolucionaria.
 

CIEN AÑOS DE PERDÓN. Director: Alejandro Saderman. Año: 1998
La crisis bancaria de 1994 es el germen de esta cinta que bordea géneros como la comedia satírica, el drama social y la crítica política. Cuatro amigos de la maltrecha clase media venezolana deciden llevar a cabo un asalto de guante blanco transfiriendo dinero a una cuenta que han abierto en una isla del Caribe. La cuestión es que el banco que han elegido ha quebrado y está a punto de ser intervenido por el gobierno. La operación fracasa y aparece la policía y la televisión para complicar y masificar el fallido plan. Elluz Peraza, Orlando Urdaneta, Aroldo Betancourt, Daniel Lugo, Mariano Álvarez, Flavio Caballero, Alicia Plaza, Cayito Aponte y José Visconti conformaron un elenco por el que Saderman, hoy residenciado en su país, Argentina, espero tres años para hacer coincidir sus agendas, cosa que le costó tanto dinero que se vio obligado a vender su apartamento en Caracas para mudarse a casa de sus suegros con su esposa y sus hijos.

PUNTO Y RAYA. Directora: Elia Schneider. Año: 2004
Película de una vigencia pasmosa por los constantes conflictos que se suceden en la frontera entre Colombia y Venezuela. Con esta comedia seria, la cineasta Elia Schneider dio en el clavo: las diferencias entre los gobiernos no tiene por qué ser las mismas que unen o desunen a los habitantes de las zonas fronterizas entre ambos países. Dos jóvenes, uno caraqueño y el otro colombiano, se encuentran en la frontera en tiempos de nacionalismos exacerbados. Ambos son soldados. Édgar Ramírez interpreta al del lado de acá, dispuesto a darlo todo por la patria. mientras que el otrora actor devenido en político, Roque Valero, encarna al de allá, dispuesto a desertar del ejército. Esa tierra de nadie en la que no se es de ningún país, sirve de escenario para las peripecias de Pedro (Ramírez) y Cheíto (Valero), quienes en el fragor de su huida a un destino incierto, entablan una gran amistad que solo se pondrá a prueba cuando les toque cumplir con sus deberes.


REVERÓN. Director: Diego Rísquez. Año: 2011
Admirado y recordado, Diego Rísquez unió cine y pintura en su hacer artístico. Y en tal empeño siempre se sintió atraído por Armando Reverón, "El pintor de Macuto", a quien dedicó sus películas A propósito de la luz tropical (1978), Karibe con tempo (1994) y ésta, su penúltimo largometraje, realizado en 2011. La cinta, sin ser biográfica, toca momentos esenciales en la vida de Reverón: su aislamiento voluntario de la ciudad y de la Academia; su amor por Juanita, y su desbordante y deslumbrante mundo pictórico. Un filme hecho desde el amor por Rísquez y Luigi Sciamanna, su protagonista y coguionista, y que termina por conmover hasta las lágrimas. Decía el cineasta, nacido en Nueva Esparta: “Me enamoré de su capacidad de crear un universo propio y aislarse en él, allí en su refugio, El Castillete. De eso y de su relación con Juanita, una relación nada convencional; su formación con los grandes, su período blanco (…). Por primera vez en el continente se pone un artista a la orilla del Caribe y llega a una antítesis de lo que se creía era el colorido caribeño: el blanco domina todos los colores. Es algo que solo percibe el que ha vivido ahí” (Carlos “Caque” Armas. Revista Sala de Espera).


TIEMPOS DE DICTADURA. Director: Carlos Oteyza. Documental. Año: 2012
Con imágenes de archivo de inestimable valor histórico, desde Cine Archivo, el cineasta Carlos Oteyza ha centrado sus esfuerzos creativos en la comprensión del país, del que fue y del que es. Este documental describe la historia de la época de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, con especial interés en todos los aspectos que identificaron su gobierno: desde el golpe de Estado contra Rómulo Gallegos; las obras de infraestructura que desarrolló (entre ellas, la avenida Fuerzas Armadas, los teleféricos de Mérida y Caracas, y la Ciudad Universitaria), la represión ejecutada por la Seguridad Nacional en contra de los que se opusieran a su régimen (secuestros, torturas, muertes), hasta sus continuas violaciones a los derechos humanos. "La dictadura de Pérez Jiménez fue oscura y brutal. Se suele justificar su barbarie con la enorme y maravillosa ola de construcciones que creó la ciudad en la que hoy vivimos. Pero importantes obras como la Ciudad Universitaria, el hotel Humboldt, la autopista Caracas-La Guaira, no justifican la persecución política y el miedo al que se sometió el país", declaró Oteyza en el portal de la Escuela de Cine y Televisión, Escinetv.

@juanchi62

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