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El cine nacional celebra su día con las botas puestas

En el Día del Cine Nacional, que se celebra este martes, la industria enfrenta una crisis económica y de censura sin precedentes

  • JORDAN FLORES

27/01/2020 01:00 am

Hace 123 años se proyectaron en el Teatro Baralt de Maracaibo dos cortometrajes que marcaron el nacimiento del cine venezolano. Este martes 28 de enero, cuando se celebra el Día del Cine Nacional en conmemoración de aquel estreno, resulta irónico que la ciudad que vio brillar por primera vez un vitascopio sufra los embates de una crisis eléctrica inhumana y que la industria cinematográfica local también deba lidiar con su propia oscuridad.

Celebrar o no esta fecha puede ser una tarea ambivalente, como lo afirma la directora fundadora de la Escuela de Cine y Televisión (Escinetv), María Cristina Capriles, pues si bien la industria no atraviesa su mejor momento, todavía persiste a pesar de las dificultades. "El cine venezolano es una esperanza, es un proyecto, es un motivo de realización personal. Siempre es un sueño y volverá a convertirse en realidad", apunta.

Coincide la cineasta Carmen La Roche, quien señala que las instituciones cinematográficas se encuentran paralizadas debido a los problemas económicos y el inminente éxodo del personal que conforma el gremio. Aun así, indica que este día también se ha convertido en una celebración de la lucha que sostienen los cineastas que aún siguen en el país, y de su fuerte deseo por expresarse.

"Mientras que exista un cineasta que se niegue a apagar la cámara y dejar de escribir historias, va a seguir llamándose cine venezolano", destaca.

La directora y guionista señala que uno de los principales problemas que enfrenta el sector es el tema del financiamiento, pues entes como el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (Cnac) todavía otorgan recursos en bolívares, los cuales se devalúan constantemente a causa de la hiperinflación.

También destaca la migración de profesionales técnicos y artísticos, quienes dejan de participar en las asambleas del gremio y también ocasionan un desplome en la cantidad de producciones hechas en Venezuela.

"Cada vez son menos. Yo vengo de hacer un largometraje con jóvenes actores, muchachos que apenas están comenzando sus carreras, y de los 40 que estaban en el set de filmación, acá quedan apenas cinco. Es un panorama bastante delicado", comenta.

Para La Roche, la palabra clave que define al cine venezolano es "Resistencia". Al igual que todos ciudadanos que sobreviven al día a día, los realizadores también se las ingenian para conseguir equipos y recursos, como se hacía 30 años atrás, cuando el gremio todavía no estaba tan consolidado.

Poca taquilla
Capriles reporta una caída en la cantidad de espectadores que asisten a las salas de cine, no solo por la evolución natural que el medio ha tomado en la era del streaming, sino además por la inseguridad que ha llevado al público a prescindir de las funciones nocturnas.

"No podemos festejar que las salas de cine estén casi vacías, que las películas venezolanas en general no estén superando en las salas las dos semanas de su fecha de estreno, el público no sale al cine", indica.

El presidente del Circuito Gran Cine, Bernardo Rotundo, explica que entre 2006 y 2015, las salas de cine contaban con más de 30 millones de espectadores. Hoy en día, la cifra se ha reducido 60%, situación que afecta a las instituciones públicas, pues 5% de los ingresos percibidos de cada proyección se destinan a la producción de cine nacional. Al bajar los números en taquilla, también lo hace el presupuesto.

En un momento donde cine venezolano llegó a más de 4 millones de espectadores en 2014, Rotundo señala que ya se estaba formando el hábito en la ciudadanía de disfrutar del producto local, con un promedio de 120 mil asistentes por película, y casos como el de Papita, maní, tostón, que superaron el millón. Ahora el empresario lamenta que a lo mucho, alrededor de 4.000 personas van a ver estas cintas.

"La sido una hecatombe. Lamentablemente esta élite que dirige la política en nuestro país ha acabado con el cine nacional porque no ha protegido las películas", acota.

Acusa de este problema la poca cantidad de estrenos nacionales que hay por las políticas internas que maneja el Cnac, quien a su vez también pone trabas a los distribuidores para traer películas hechas por venezolanos en coproducción con otros países.

"En Gran Cine hemos tenido como seis o siete películas que son coproducidas por venezolanos en el exterior y como son independientes, no nos las terminan de certificar porque nos piden una serie de requisitos burocráticos que son imposibles de cumplir", denuncia.

Control oficial
Los tres convergen en que la censura es otro de los graves problemas que atraviesa el sector, con un Cnac dedicado más a coartar que apoyar al cinesta, según afirma La Roche. Rotundo también reconoce que hay un fuerte control sobre el contenido fílmico y una lista de al menos 12 cintas que está prohibido proyectar en el país.

Rotundo señala que se ha perdido todos los logros alcanzados por el sector tras la reforma de la Ley de Cinematografía de 2005, y recuerda que antes, durante los gobiernos de Acción Democrática y Copei, se hacía cine con contenido social muy crítico que muchas veces no agradó al Estado, y aún así, nunca se dejó de financiar y apoyar dichas producciones.

Hace una excepción con el caso del documental Ledezma el caso Mamera hecho por Luis Correa en 1981 y que fue censurado por tribunales por presuntamente hacer "apología del delito". En ese caso, cuenta que todo el gremio y asociaciones se unieron para defender al director y su derecho a comunicar. "Pero ahorita ocurre que hay mucha censura, mucho miedo. Hay muchas películas que no pueden ser exhibidas libremente", agrega.

Señala que en los últimos años ha aumentado el número de películas nacionales que no se pueden proyectar, citando como ejemplo Las mujeres del caos venezolano (2018) de Margarita Cadenas; El pueblo soy yo. Venezuela en populismo (2018), de Carlos Oteyza y Está todo bien (2018), de Tuki Jencquel. También el reciente caso de la cinta de ficción y terror Infección (2019), que a pesar de ser la primera película de zombies venezolana, le fue imposible estrenarse en el país debido a las trabas colocadas al director Flavio Pedota por parte del Cnac.

"El cine nacional tiene que enfrentar las presiones autoritarias que intentan controlar los contenidos cinematográficos y permitir la libre circulación del material fílmico creado tanto en Venezuela como en el exterior", comenta.

En este aspecto explica La Roche que estos vetos de las salas nacionales son sumamente perjudiciales para los cineastas, pues muchas de sus historias están adaptadas para la realidad venezolana, y al ser privadas de su audiencia objetivo, pierden vigencia aunque se sigan realizando desde el extranjero.

"Si nuestras películas comienzan a ser censuradas, ¿En donde se van a proyectar? Entonces esa censura es peligrosa porque alejaría al cine venezolano de su público natural", asevera.

No obstante, Rotundo afirma que sí se debe celebrar el Día del Cine Nacional, pero de forma combativa, exigiendo a las autoridades del Cnac mejores condiciones para el gremio y respeto por la libertad creativa de sus autores.

"Es un día para recordar que tenemos que apoyar al cine venezolano y tenemos que combatir la censura y las prohibiciones", acota.

Festivales en riesgo
Como directora, el segundo largometraje de La Roche, Voy por ti (2019), logró proyección internacional al ser una de las representantes de Venezuela en el 36° Miami Film Festival. Sin embargo, admite que la relación entre los cineastas locales y los festivales es complicada.

Explica que los autores generalmente deben postularse en al menos 30 competiciones con la esperanza de ser seleccionados en al menos uno, y cada inscripción tiene costo expresado únicamente en dólares y euros, complicados de conseguir al cambio cuando el financiamiento institucional sigue siendo en bolívares.

"Si partimos de que lo que está afectando al cine venezolano es precisamente la falta de recursos económicos, pues se va a ver también en su recorrida internacional. Porque tú no tienes un fondo para inscribir tu película en todos los festivales que tú quisieras que participara o en que tú quisieras postularlos, no es posible", añade.

La Roche, aunque aclara que no ha sido su caso, comenta que existe una corriente entre los cineastas que sospecha de una discriminación tácita de las películas venezolanas en los festivales internacionales.

"Los festivales tienen líneas editoriales. Venezuela en estos momentos, aunque estemos continuamente siendo noticia, ya no somos tan atractivos porque son espacios para hacer negocios y nosotros ya no tenemos una fuente económica que ofrecer como hace ocho años", explica.

Apunta al futuro
Desde su creación en 1983, Capriles ha estado al frente de la Escinetv, institución dedicada a formar jóvenes en el mundo de las artes audiovisuales con carreras y talleres que incluyen producción, guionismo, manejo de equipos técnicos e incluso animación en 2D y 3D.

La productora y educadora resaltó que el secreto de la institución que dirige es "la mística de sus profesores" y la vocación de adaptar su pensum a las innovaciones tecnológicas, a pesar de que reconoce que debido a la crisis, han quedado un poco rezagados en materia de equipos y sufrido además del éxodo de profesores. Sin embargo, resalta que siempre habrá profesionales dispuestos a dar clase para las futuras generaciones, y que las limitaciones tecnológicas no representan un obstáculo en una época donde se puede grabar con una cámara de celular.

"En general todos los centros contamos con menor número de estudiantes, con problemas de flujo de caja, pero todos hacemos un esfuerzo por seguir adelante esperando mejores tiempos y con la esperanza de que pronto llegarán", agrega.

Con respecto al futuro de la industria, Capriles también se mantiene optimista. Explica que hay un enorme potencial en los guiones escritos y que por razones económicas todavía no han podido ser producidos, pues sus cineastas se han dedicado a revisarlos y pulirlos, perfeccionando sus historias.

Indica que Venezuela todavía cuenta con equipos y personal que pueden retomar sus tareas una vez mejoren las condiciones, sumados al también creciente potencial de los jóvenes egresados de las universidades, academias y escuelas públicas y privadas.

"El cine es el recuento de la historia y el espejo de las sociedades. Lo que hemos vivido en Venezuela, lo que estamos viviendo, es inédito en la historia, y de esta misma situación brotarán los guiones de mañana que tenemos por llevarle al mundo", apunta.

@JJFlores94

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