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El teatro joven anhela la universalidad

El sexto Festival de Jóvenes Directores dará inicio el 17 de enero en el Trasnocho Cultural

  • CAROLYN MANRIQUE

12/01/2020 01:00 am

La verdad es que en la sexta edición del Festival de Jóvenes Directores Trasnocho no se le han puesto límites a la presencia femenina; tampoco la edad ha sido un parámetro inamovible para descartar ideas y propuestas. 
 
Sin haber visto aún el resultado final de cada propuesta, se puede entrever que en esta oportunidad el festival procurará que los participantes se acerquen a temas de relevancia mundial; que dejen de pensar, por un instante, en la crisis nacional y entiendan que la humanidad se encuentra en una encrucijada.

El viernes 17 de enero, a las 7:30 pm, se dará inicio por sexto año consecutivo a este encuentro de jóvenes creadores teatrales organizado por Trasnocho y llevado a cabo en la sala Espacio Plural del mismo centro cultural de Las Mercedes. Desde ese día y hasta el 6 de marzo se estrenarán allí ocho montajes teatrales cuya responsabilidad ya no recaerá en figuras reconocidas del medio, sino en igual número de caras desconocidas. 

Para algunos de estos noveles hacedores de teatro, dirigir es el último escalón en su proceso de formación; esto, sin embargo, no es una fórmula: muchos comienzan a hacer teatro con el propósito fijo de dirigir, pasando entonces a hacer tareas de asistentes o productores; otros se aproximan a la experiencia como actores... En conclusión: para ellos el festival es una prueba que los ayudará a aclarar su destino en las artes escénicas.

Los directores debutantes coinciden en que a pesar de tener los pies puestos sobre la situación que atraviesa el país, buscan y desean encontrar nuevas formas y discursos para hablar de ella. Nada de lugares comunes.

El festival arrancará con un clásico del teatro universal: Las sillas, de Ionesco, que dirigirá Verónica Etienne (Maracaibo, 1994). "¿Cuál es el texto que haya leído y que más haya disfrutado?" se preguntó Etienne, cuando por asuntos de derecho de autor se cayó la realización de la obra que originalmente iba a montar. 

De su proceso destaca la búsqueda, con sus actores y equipo de producción, de la razón por la cual siguen haciendo teatro. "Debemos preguntarnos por qué nos gusta hacer teatro, ¿por qué trabajamos en esto y no en una oficina?", agrega.

Bajo la misma urgencia de dar sentido a lo que hace y al papel que se cumple en la sociedad, Francisco Aguana (Maracay, 1991), dice: "Ahora que nos enfrentamos como país a un problema como la diáspora, es muy importante el motivo por el que te quedas. En mi búsqueda personal entendí que debo estar haciendo teatro". 

Aguana llevará a escena el texto del venezolano Elio Palencia, Escindida, que estrenará el 14 de febrero. 

Las piezas escogidas en esta edición van de clásicos a historias contemporáneas, de autores españoles, argentinos y venezolanos. El abanico de temas abarca desde los celos -el más común- hasta el maltrato hacia la mujer -el más doloroso-. 

-¿Qué quieren decir a través del teatro?
Glenda Medina: -Siento la necesidad de acompañar al Otro. Como sociedad nos hemos olvidado qué siente o padece nuestro prójimo. El teatro se convierte en un espacio para decirle a las mujeres que han sido maltratadas: "No estás sola, te entendemos; podemos salir de esto".

Danny Cruz: -Para nadie es un secreto el problema de la diáspora, y mi texto habla de eso, pero lo que más me enganchó a él fue el tema de la incomunicación. Aunque los protagonistas hablan el mismo idioma, no se entienden, y eso pasa en nuestra sociedad. Todos manejamos un discurso distinto y no nos entendemos.

Medina (Caracas, 1993) será la encargada de cerrar el festival con ¿Te duele?, escrita por el dramaturgo argentino César Brie. La propuesta de Cruz (Caracas, 1985) es una obra del venezolano Gustavo Ott, Passport, que se estrenará el 28 de febrero.

A parte de la violencia hacia la mujer, en este encuentro se confrontará al espectador con otra realidad de la que no se termina de hablar abiertamente: el maltrato infantil, con la obra Añicos, del español Carlos Be, bajo la dirección de Natacha Pérez (Caracas, 1988) y que llegará a sala el 7 de febrero. 

Los ocho concursantes coinciden en que su formación deben agradecérsela a diferentes grupos de teatro. Están conscientes de que en muchas ocasiones los comentarios poco motivadores llegarán a ellos.

"Muchas personas se han acercado a mí y me han dicho: '¿De verdad quieres montar esto?, ¿será que el público la va a entender?'. La respuesta a la primera pregunta es sí, y con respecto a la segunda, hay que dejar de pensar que el público no es capaz", cuenta Raquel Zapata (Caracas, 1993), que compite con Danzón Park, texto del argentino Arístides Vargas que será estrenado el 21 de febrero. 

-¿Consideran que los grupos teatrales del país se han quedado estancados en fórmulas que funcionaron hace años? ¿Cuál es su posición frente a esto?
Natacha Pérez: -Nosotros cargamos con esas estructuras, pero nuestro trabajo es hacerlas más flexibles y transformarlas con nuestra visión. 

Aguasanta Rojas: -La idea de cambiar las viejas estructuras no es por ser rebelde o anárquico, sino por ser auténticos, por no querer hacer lo mismo que los demás. Mi texto toca temas sumamente universales como la migración o la comunicación. Con él se presenta un reto desde lo intelectual y desde la capacidad creativa que despierta en el director. Es importante, a cualquier edad, investigar y estudiar para no llegar con discursos sin fondo. 
 
Andrea Levada: -El teatro se ha visto afectado por los cambios. Como somos jóvenes. a veces la gente cree que no tenemos experiencia y que como son mayores que nosotros pueden menospreciar el trabajo que hacemos. A mí me pasó con esta obra: estaba decepcionada de lo que estaba viendo a mi alrededor porque sentía que hacer teatro se estaba convirtiendo en algo que dolía, algo que ya no hacíamos porque queríamos, sino como un "vamos hacerlo porque toca".

Rojas (Caracas, 1994) llegará al festival el 24 de enero con un texto de la española María Prado, que lleva por título La ciudad rota. El 31 de enero será el turno de Levada (Caracas, 1998) y La última actuación de Sarah Bernhardt, del venezolano Néstor Caballero.

Solo queda esperar a que las ideas de este octeto de nuevos directores de teatro sean llevadas a escena de la mejor manera posible, ofreciéndole al público un teatro nuevo, joven y, sobre todo, de calidad.

@carolynmanrique




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