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ÁLVARO GARCÍA-CASTRO

MIRADA EXPUESTA | El alma (imborrable) de un país

Iniciamos 2020 con una serie de imágenes tomadas por el fotógrafo caraqueño residenciado en España. Un recorrido por la Venezuela que fue y no dejará de ser

  • JUAN ANTONIO GONZÁLEZ

12/01/2020 01:00 am

La fotografía documental tiene en Álvaro García-Castro a uno de sus más relevantes oficiantes, pues el trabajo de este fotógrafo, historiador, antropólogo y viajero abarca diversas regiones del país, expresiones culturales populares y personajes captados con su cámara entre la década de los setenta y los años noventa.

Un registro inigualable que da cuenta de un país de arraigadas costumbres, con un gentilicio que se relaciona armónicamente con la naturaleza, un pueblo creyente y creativo, y que, sobre todo, fuera de los centros urbanos conserva un estilo de vida cónsono con la Venezuela agrícola que, con la aparición del petróleo, fue desplazada por la Venezuela rentista.

Campo de caña. Farriar. 1977                                     Teodora Torrealba. Sanare. 1978

La cámara de García-Castro se cuida de no modificar lo que ocurre frente a ella. Obviamente, no es en su totalidad objetiva, pero su encuadre es naturalista al punto de que cada una de las imágenes del fotógrafo nacido en Caracas en 1949 carga consigo la impresión del primer encuentro, de la revelación, de la admiración.

Semejanza de los pastores. San Joaquín. 1979

Locaina de La Candelaria. El Arado. Estado Mérrida. 1980

García-Castro se inició en la fotografía gracias a la vieja cámara analógica que heredó de su padre, y a pesar de que luego de terminar el bachillerato viajó a España para estudiar Administración de Empresas Turísticas (1971-1974), decidió por su cuenta marcharse a Inglaterra para formarse en la Cambridgeshire College of Arts and Technology, donde estuvo tres años, se hizo miembro del Cambridge Photography Club y realizó su primera exposición en la Caius Gallery en 1975.

Pasión viviente. Tostós, estado Trujillo. 1982

Alirio Rojas en Los calambres. Sanare. 1982

Entrar en contacto con diversos personajes y actividades costumbristas locales, lo convirtió en un fascinado de la fotografía documental al punto que buena parte de su trabajo lo ha dedicado a las manifestaciones de la cultura popular o folklore venezolano en distintas regiones. En estas imágenes que se publican en Mirada Expuesta se incluyen cultivadores de caña de Farriar, en el estado Yaracuy; los bailes de tambor en la misma zona; los habitantes de Sanare, en Lara; la Padadura, Robo y Búsqueda del Niño, en Mérida; los Locos y Locainas de La Candelaria, también en Lara, y las imágenes de ese genio de la construcción popular que fue Juan Félix Sánchez.


Epifania y Juan Félix Sánchez. San Rafael de Mucuchíes, Mérida. 1983

La serie Photographer of the Soul of the City, de su autoría, fue adquirida para formar parte de la colección permanente de la City Library of Cambridge y la entrega en 1985 del Premio Conac de Fotografía “Luis Felipe Toro”, reafirman el valor artístico y documental del trabajo de Álvaro García-Castro.

mirada.expuesta@gmail.com

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