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ANDRÉ CYPRIANO

MIRADA EXPUESTA | "Caracas Shanty Town"

Junto al suizo Nicolas Savary y el chileno Alfredo Jaar, el artista visual brasileño André Cypriano fue uno de los invitados internacionales en la muestra "Al encuentro"

  • JUAN ANTONIO GONZÁLEZ

15/12/2019 01:00 am

A pesar de la distancia, de su configuración geográfica y de sus formas de expresión en lo arquitectónico y en lo social, las favelas brasileñas y los barrios caraqueños poseen no pocas similitudes en lo antropológico y en lo cultural. O, por lo menos, eso es lo que se deduce de la serie con la que el fotógrafo André Cypriano, nacido en São Paulo en 1964, participó en la exposición colectiva Al encuentro, con la que la Sala TAC del Centro Cultural Trasnocho ofreció al público una de las propuestas curatoriales más sólidas y profundas de las vistas este año que está por finalizar en el circuito expositivo del país: Caracas Shanty Town.





Realizado en 2003, con este ensayo fotográfico Cypriano dio continuidad a lo que ha sido su búsqueda creativa: "documentar los estilos de vida y las prácticas de las sociedades tradicionales menos conocidas en los rincones más remotos del mundo, siempre inclinado hacia lo único e inusual". "Único" e "inusual", dos adjetivos que si bien expresan especificidad, en el caso del trabajo del artista visual paulista logra establecer conexiones (a veces no tan evidentes) entre la población menos favorecida de su país y la del nuestro. Vínculos como el carácter periférico de la favela y del barrio; la formal informalidad de las viviendas construidas alrededor de ciudades como São Paulo y Caracas, y la expresión directa, casi desafiante, lúcida y transparente de los habitantes marginados de uno u otro país.

Sobre Caracas Shanty Town escribió la editora afincada en Nueva York, Cathy Lang Ho: "Favela, barrio, población, villa miseria, callampa. Gueto, barrio de chabolas, tugurios. Marginal, irregular, informal, precario, no planificado, no autorizado, ilegal. A pesar de su variedad de denominaciones, eufemismos y descriptores, este fenómeno urbano, el más común en el mundo, sigue siendo incomprendido y poco estudiado. Aún se sabe muy poco acerca de los orígenes, la demografía, las estructuras físicas y sociales, las tradiciones, la producción cultural, las economías internas, la política, los modos de vida cotidiana y las múltiples identidades del lugar que 300 millones de personas consideran su hogar".





Razón no le falta a la también escritora, pues pese a que tanto para los habitantes de São Paulo como para los de Caracas las favelas y los barrios forman parte de un paisaje que se ve a diario, quienes hacen vida en la llamada ciudad formal parecen no comprender -o no estar interesados en hacerlo- la lógica de estos asentamientos urbanos a los que siempre se les mira como "parásitos".

Cypriano, a contracorriente de la mayoría, se sumerge en estas zonas como quien más que fisgonear, busca la identificación con el Otro. "Su documentación de las favelas de Río y, más recientemente, sus barrios equivalentes en Caracas, alcanza un grado de intimidad sin precedentes y ya está sirviendo como un recurso valioso para una mejor comprensión y ayuda", anota Lang Ho.

Empatizar, ser parte del Otro, su igual, sin miradas peyorativas ni condescendientes. Eso que lo que refleja el trabajo de André Cypriano: el encuentro verdadero, no el que se ve en ese subgénero cinematográfico que el director y productor colombiano Luis Ospina llamó, con exactitud quirúrgica, "porno-miseria". 



"Las fotografías de Cypriano dejan en claro que el peor enemigo de los asentamientos ilegales, tanto en Brasil como en Venezuela, no es la pobreza sino el malentendido. Desafía la idea de que estas ciudades informales son inseguras, caóticas, inmundas, insalubres, o de que las vidas de sus habitantes son desesperadas, culturalmente desprovistas, sin rumbo. 'La mayor creatividad viene de allí', dice. 'En el interior, encuentras la mejor comida, la mejor música, el mejor arte'. Aunque aparentemente desorganizados, los vecindarios tienen su propio orden, uno orgánico, con edificios en espiral a lo largo de la topografía del terreno natural y los sistemas de circulación medieval que están inscritos en la memoria de los residentes. La apariencia ad hoc de las estructuras no prepara para el hecho de que, en el interior, los espacios a menudo están limpios y bien amueblados, con televisores, teléfonos y otros aparatos básicos. Y en lugar de ser inseguro y dividido, hay un fuerte sentido de comunidad y solidaridad. 'Las personas son robadas más a menudo fuera de las favelas y los barrios que dentro', dice Cypriano, quien descubrió un código social interno que es tanto ético como místico.
Cypriano captura la creatividad y el espíritu que han dado lugar y prosperado en estos lugares física y socialmente complejos", escribe Cathy Lang Ho. Mejor expresado, imposible.
 
mirada.expuesta@gmail.com

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