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Un paseo por la vida privada de Pavarotti

La Casa-Museo del más grande tenor de todos los tiempos, en Módena, invita a mirar su intimidad

  • Diario El Universal

08/12/2019 01:00 am

MILVIA PIAZZA
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

Luciano Pavarotti hizo construir su casa en Módena para acoger a sus amigos, enseñar gratuitamente a niños y jóvenes cantantes y disfrutar con su familia. Una visita a la edificación, reconvertida este año en museo, va acompañada de la sensación de que su partida aún es muy cercana. El tenor murió hace ya doce años, pero su voz, convertida en las arias y canciones más famosas del mundo, resuena en las diferentes habitaciones del lugar.
Cada centímetro de la casa refleja la personalidad de su propietario. Es luminosa, llena de colores alegres. En las paredes, cuelgan infinidad de cuadros hechos por el propio Pavarotti; pintar era uno de sus pasatiempos favoritos junto al juego de cartas, que compartía con sus amigos de infancia y adolescencia.


La casa, hoy museo, queda a 10 kilómetros de Módena, Italia (MILVIA PIAZZA)

Fotografías de personajes famosos decoran otra habitación. Allí está Pavarotti con la Princesa Diana; el líder de la banda U2, Bono; Frank Sinatra, Franco Zeffirelli y las grandes sopranos que fueron sus compañeras en el escenario y amigas personales: Joan Sutherland, Raina Kabaivanska y sobre todo Mirella Freni, con quien compartió hasta la nodriza que los amamantó a ambos en Módena, donde nacieron en 1935.


El piano en que el tenor daba clases de canto gratuitas a niños y jóvenes (MILVIA PIAZZA)

La visita que motiva estas líneas fue, además, excepcional. Una mañana de lunes, fría y lluviosa, que propició un recorrido en solitario; la oportunidad perfecta para poder detallar mejor cada rincón de la casa-museo, con el apoyo de una guía electrónica cedida amablemente por la encargada de la institución.


Objetos personales de Pavarotti (MILVIA PIAZZA)

La idea era no perderse ningún detalle, y, claro está, registrarlo todo en fotografías. Lo más emocionante fue visitar la sala donde se exhibe el vestuario que usó Pavarotti en algunas de sus inolvidables presentaciones. Allí están el Duque de Mantua, Don Carlos, Canio, Nemorino, Rodolfo, Radamés, Alfredo, Riccardo... por nombrar algunos de los personajes que representó el tenor en su larga carrera en los más importantes teatros del mundo. En el vestier de su habitación está la indumentaria que usaba a diario, hasta su bata de baño está colgada donde la dejó.


Parte del vestuario usado por el cantante lírico (MILVIA PIAZZA)

Un momento de mucha solemnidad se vive al entrar a la habitación privada de artista, donde transcurrieron sus últimos momentos de vida, rodeado de sus seres queridos. Allí se pueden ver los retratos de la familia.

Seguidamente, el recorrido conduce a la sala de premios y condecoraciones. Más de 500. Allí reposan tanto los Grammy que recibió Pavarotti como los reconocimientos Cavaliere de la Gran Croce del Orden al Mérito de la República Italiana y el Premio a la Excelencia en la Cultura, otorgado por el Gobierno Italiano, entre otros.

Entre los objetos atesorados por Pavarotti no puede faltar en su museo el afiche de su debut en el Teatro Municipal de Reggio Emilia en 1961, con Boheme de Giacomo Puccini, como tampoco el retrato con un escrito del proprio compositor que el tenor guardó como una reliquia en la antesala de su habitación.



El cantante lírico supervisó personalmente la construcción de esta casa, ubicada a unos 10 kilómetros de la ciudad de Módena, aislada en una hermosa campiña donde nada ni nadie podía perturbar su tranquilidad durante los pocos momentos que disfrutaba de su familia, sus amigos y sus caballos, otro de sus hobbies.

En los años 90, Pavarotti mandó a construir las caballerizas, los manejos y las escuderías, y entre 1991 y 2002 hospedó el famoso torneo de salto de obstáculos CSIO, donde participaron los más prestigiosos jinetes del mundo ecuestre.

No muy lejos de la casa está el cementerio donde reposan sus restos, junto a los de sus padres y su pequeño hijo Riccardo, mellizo de Alice, la hija que tuvo con su segunda esposa Nicoletta Mantovani.

El final del recorrido por la Casa Museo Luciano Pavarotti deja en los visitantes una certeza: además de ser el más grande tenor del siglo XX, poseedor de una hermosa voz de agudos fáciles, timbre brillante y fraseo extraordinario de dicción clara y técnica sólida, Pavarotti fue un hombre de inmenso carisma... Una voz y un ser humano exuberante e irrepetible.

Una voz, una película
A principios de 2020 se estrenará en España el documental Pavarotti, que ha dirigido el cineasta estadounidense Ron Howard (el mismo de Una mente brillante) sobre la vida pública y privada del llamado “tenor del pueblo”.

En la cinta se incluyen entrevistas a las sesenta personas que mejor conocieron al cantante lírico. Sin embargo, el hecho de ser una biografía aprobada por la familia Pavarotti, ha llevado a muchos críticos a calificarla de “excesivamente hagiográfica”.

@Turandot2000

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