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El misterio

No ha habido país libre de este planeta que, con razón, no considere a Venezuela como democracia, imponga sanciones, cierre el comercio, condene a su gobierno por prácticas contrarias a la mínima civilidad...

  • GUSTAVO LINARES BENZO

17/10/2020 05:02 am

Hugo Chávez Frías, literalmente frente a todo el mundo, en la Asamblea de la Naciones Unidas, le dijo Mandinga (“huele a azufre”) al Presidente de Estados Unidos, entonces George Bush. Hugo Chávez Frías le armó una carpa mansión a Muamar Ghadaffi en el Hilton de Margarita. Hugo Chávez Frías se montó en un jeep con Sadam Hussein de chófer. Hugo Chávez Frías acabó con la Iniciativa de las Américas de los gringos y construyó su Alba, refundó la OPEP y los precios se encaramaron a 100 dólares. Jamás fue sancionado, ni él, ni nadie cercano, ni mucho menos su gobierno.

Nicolás Maduro llega al poder y no ha habido país libre de este planeta que, con razón, no considere a Venezuela como democracia, imponga sanciones, cierre el comercio, condene a su gobierno por prácticas contrarias a la mínima civilidad. No cabe duda, sin embargo, que Maduro es lo más parecido a Chávez que podía encontrarse, su sucesor nombrado prácticamente en el lecho de muerte, cosa que el propio Maduro no deja de recordar cada minuto: “soy hijo de Chávez”. ¿Entonces? ¿Por qué a Chávez no se lo tocaba ni con el pétalo de una rosa y a Maduro se le aísla y sanciona?

En estos días esa presión internacional llega a su máximo, hasta los momentos, con el informe sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela de las Naciones Unidas. Haciendo uso de una perspectiva de largo plazo, es decir, esperar tres minutos antes de reaccionar, se trata de un evento de la máxima gravedad para el gobierno. Primero, derechos humanos; derechos humanos puros y duros, la vida, la prohibición de torturas, detenciones arbitrarias, represión política tout court (no se denuncia el derecho al hábitat de los tucusitos o a una arepa bien resuelta en el desayuno). Segundo, el informe no es del Departamento de Estado o de la National Rifle Association, sino del ente más progre del planeta, tanto que hasta Arreaza se sienta ahí.

Quizás ahí está la explicación. Chávez, con la chequera full, podía tener contentos a casi todos y, de paso, ganaba las elecciones. Maduro sólo ha ganado una, según Tibisay, y todas las que ha perdido las ha arrebatado, aniquilando todo vestigio de institucionalidad (sólo una muestra: una constituyente que no redactó ninguna Constitución, una pelusa). La parranda épica de Chávez tuvo que ser sustituida por represión a toda vela. 

@glinaresbenzo
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