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EEUU, China y Latinoamérica

Las grandes tecnológicas se verán afectadas por la guerra comercial, con consecuencias indirectas a los que usamos sus productos y servicios

  • ECCIO LEÓN R.

16/09/2020 05:00 am

La mayoría de los Latinos Americanos creen que cuando la crisis económica y la peste china sean superadas, todo volverá a ser igual que antes. No es así. Las cosas no volverán a ser como antes. Cabe considerar que se está haciendo patente la inconveniencia que involucra dejar que China sea la que fabrique la mayoría de los medicamentos y productos sanitarios, este ajuste indudablemente terminará afectando a muchos otros productos de mayor o menor importancia estratégica. Por otra parte, aunque en Latinoamérica seamás permisivos a la propaganda china, en Estados Unidos, da igual que sea presidente Trump o no, la reacción va a ser recrudecer la guerra comercial. La consecuencia será que China ya no será capaz de vender tanto como antes.

Todo esto provocará graves descontentos en el interior del país asiático. De hecho, ya antes de la pandemia, el simple paso de un crecimiento de dos dígitos a un dígito ha hecho que el gigante se tambalee y que en Hong Kong empezará una enérgica revuelta. Las ansias de libertad amenazaban con contagiarse al resto del país conforme el Partido Comunista Chino se mostraba cada vez más incapaz de cumplir su parte del contrato, el de dar bienestar a costa de la supresión de libertades civiles. Es verdad que el Gobierno chino está intentando sacar provecho de la crisis con una campaña de propaganda sin precedentes, pero no basta predicar, hay que dar trigo. No es sólo que no hay quien se crea sus cifras de infectados y fallecidos, ni la farsa de que el virus fue propagado por soldados norteamericanos de visita en Wuhan. Está la evidencia de que el responsable último de la pandemia es el Gobierno chino. Y encima, cuando tienen que ganarse el agradecimiento de occidente para venir a salvarnos del mal que su torpeza ha desencadenado, lo que envían son tests que no funcionan. El "Made in China" no sólo es garantía de bajo precio, también de baja calidad. Lo barato sale caro, y aún más grave cuando se trata de salud.

Si China ve mermadas sus exportaciones, todo su proyecto hegemónico se vendrá abajo. Un Deng Xiaoping que se conformaba con que su país se enriqueciera nunca habría llevado a China hasta este punto. Pero para Xi Jinping el dinero nunca fue un fin, sino un medio para que su país se convirtiera en líder mundial en perjuicio de los Estados Unidos. Las actividades en el Mar del Sur de la China, el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, las inversiones en países que se oponen al orden mundial vigente no están dirigidas a recibir rentas, sino a extraer ventajas estratégicas. Antes de que la economía china se desplome, Pekín tratará de darle la vuelta a la tortilla aprovechando la grave crisis a la que se encamina Estados Unidos gracias a un virus salido de un mercado de Wuhan. Cuando la epidemia pase, Estados Unidos responderá.

Las grandes tecnológicas se verán afectadas por la guerra comercial, con consecuencias indirectas a los que usamos sus productos y servicios. Si quieren seguir el gran ritmo de crecimiento experimentado hasta hora probablemente tengan que emplear estrategias para aumentar sus ingresos en el resto del mundo, ya sea con precios más elevados sobre los productos que ofrecen o con anuncios más invasivos para monetizar sus servicios gratuitos.

Los analistas apuntan que el mayor beneficiado de esta guerra comercial sería la UE, pero siempre existe la duda. ¿Y si esta guerra nos lleva a una recesión global? Esto pasaría siempre que se diera un escenario de reducción del comercio global, cosa que no es buena para nadie.

Hay un precedente. En plena Gran Depresión de 1929, EEUU aumentó los aranceles bajo la ley de Smoot-Halley. El resto de países contestó con aranceles también más altos, lo que terminó agravando la profunda crisis económica que acabó afectando a todo el mundo. Los economistas no se ponen de acuerdo en que tan grande fue el efecto, pero sí hay un consenso en que fue perjudicial.

En fin, el enfrentamiento chino-estadounidense es con toda seguridad una guerra fría, pero en fin es una guerra. Y uno de los teatros de operaciones más importantes está en América Latina, donde se librarán batallas económicas y de propaganda no siempre apacibles. El mundo ya no será como antes. Y para defendernos en este escenario necesitamos gobernantes serios, responsables y preparados.

@eccioleonr
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