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Medio Evo

Los venezolanos sólo tenemos en nuestras manos la posibilidad de unas elecciones con otro CNE. Es el realismo y la oportunidad que nos trajo el 2019

  • GUSTAVO LINARES BENZO

14/12/2019 05:00 am

Si se pretende hacer un balance del 2019, el lugar común sería que de la esperanza hemos pasado a la desesperación y de allí al tedio: acostumbrarse a esta pesadilla o irse físicamente si se puede; y si no a esconderse en el refugio de la indiferencia y del mero sobrevivir.

Este es el peor país del mundo y nos tocó, sólo nos queda la lucha por la supervivencia, podría decirse de otra manera. Que seamos el peor país del mundo es posible, incluso probable, pero lo que es seguro es que es el nuestro, no tenemos otro. Aunque nos hayamos ido, con toda razón, emigrar nunca nos dará unas raíces nuevas.
 
Consuelo de tontos sería también recordar que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista; pero sí setenta, como la Unión Soviética, o sesenta como Cuba, y el pueblo ruso lo resistió y superó, los cubanos todavía resisten. Pues en enero pasado parecía que faltaban días, pero va un año. Cuánto falta hoy nadie lo sabe, del mismo modo que nadie esperaba en diciembre del 2018 un 2019 como el que fue. 

Así que la primera lección de este año es menos futuro y más presente. Hablar demasiado del futuro es un gran riesgo, Juan Guaidó lo corrió y por ahora no llega lo que predijo. Pero para los demócratas 2019 trajo mucho presente: primero, un país con dos gobiernos, una tiranía adentro y una democracia afuera que maneja buena parte de la política y de los activos internacionales de la República.

Segundo: un apoyo unánime y nunca visto de las democracias del mundo, a la resistencia venezolana al totalitarismo chavista, apoyo en el que pareciera que confiamos demasiado. Quizás allí hay una tercera lección: Estados Unidos no se a caracterizado por la lealtad a sus aliados débiles, como demuestran Bahía de Cochinos y ahora la traición a los kurdos. Sin embargo, sin la ayuda norteamericana es casi imposible salir de la opresión: nos enfrentamos a un régimen desalmado e implacable, sin límites jurídicos ni éticos, sólo teme a la fuerza del contrario.

Realismo, pues. Veámonos en el espejo de Bolivia. Frente a Evo, sin duda un gran presidente, la oposición sólo tenía las elecciones. Y Evo cometió su gran error, se las robó, y ahora hay otro gobierno. Los venezolanos sólo tenemos en nuestras manos la posibilidad de unas elecciones con otro CNE. Es el realismo y la oportunidad que nos trajo el 2019.

@glinaresbenzo

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