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Religiones y Geopolítica

Para obtener una visión antropológica completa del ser humano, debemos contemplar el aspecto religioso, implícito en la historia de las civilizaciones y en el ámbito internacional

  • JULIO CÉSAR PINEDA

05/12/2019 05:00 am

La política internacional ha demostrado la importancia del aspecto político, la lucha de poder, lo estatocéntrico y la conflictividad del sistema internacional fundamentados en el realismo político; las esperanzas de un status quo del idealismo y el “deber ser” que lograría La Liga de Naciones en la época entreguerras, el aspecto económico que entra a formar parte del estudio de las relaciones internacionales, la incorporación de nuevos actores internacionales y la creación de un Nuevo Orden Mundial, la institucionalidad internacional en búsqueda de la cooperación y la gobernabilidad mundial, la interdependencia y el comienzo de la globalización, el marxismo y las ideologías, los paradigmas globalistas y estructuralistas, han sido junto a la cultura, todos temas de desarrollo a lo largo de la evolución de las relaciones internacionales durante el Siglo XX para intentar explicar los conflictos y sucesos internacionales. Es interesante recordar a Samuel P. Huntington y su teoría del “Choque de Civilizaciones” que sostiene que las causas de los conflictos internacionales ya no van a estar arraigados a cuestiones ideológicas ni económicas, estos serán reemplazados por enfrentamientos entre naciones y/o grupos de civilizaciones distintas, dando cabida a un choque de civilizaciones el cual dominará la geopolítica mundial. Además, el presente siglo experimenta múltiples fenómenos que resultan novedosos para el estudio de esta ciencia social internacional, como lo son: el cambio climático, el narcotráfico y la delincuencia organizada, el avance tecnológico y la era digital y las migraciones, siendo ésta última consecuencia de la descolonización, la democratización, la globalización y los conflictos violentos a nivel mundial. La migración que trae consigo un proceso de transculturización que requiere de la adaptación por parte de la sociedad internacional y de la adopción de nuevas políticas direccionadas a abrir el espacio a otras culturas, religiones y tradiciones. En un mundo globalizado como el de hoy, el multiculturalismo es esencial.

Un vector fundamental de todas las relaciones que se desprenden de los fenómenos antes descritos es precisamente la religión. La humanidad, tal como lo explicaba Hegel en sus Lecciones sobre la Historia de la Filosofía, siempre ha tenido un componente religioso, espiritual; para el idealista alemán, la religión cumplía junto a la filosofía, y el arte una función reveladora del “Espíritu” absoluto que marcó y condujo todo el sistema hegeliano. De hecho, al hablar de religión es imposible no comentar la visión y relación desde y con la filosofía. En la tradición grecorromana, a sus inicios existía una amplia hostilidad por parte de los sacerdotes “paganos” hacia Sócrates, Platón, o Aristóteles, aunque estos nunca negasen la naturaleza de cuerpo y alma del hombre. Posteriormente en el Medioevo, la doctrina cristiana acaparó el pensamiento medieval, con grandes autores como San Agustín, o Santo Tomás quienes veían en la filosofía un auxiliar de la religión; aunque el Santo de Aquino, con sus 5 vías demostraba la existencia racional de Dios, y con él se comenzó a dibujar una línea divisoria entre filosofía y religión que sería amplificada por los racionalistas en la era moderna. Kant, el filósofo transcendental dedicó a este tema una de sus más ilustres obras, “La religión dentro de los límites de la mera razón”. Autores posteriores seguirán debatiendo ampliamente sobre el tema, lo que evidencia su importancia dentro de la búsqueda del conocimiento. 

La realidad es que, para obtener una visión antropológica completa del ser humano, debemos contemplar el aspecto religioso, implícito en la historia de las civilizaciones y por ende en el ámbito geopolítico internacional. Dentro del amplio espectro de las religiones debemos resaltar las llamadas religiones del libro, el Cristianismo, el Judaísmo y el Islam, todas con el carácter común de ser monoteístas, y por supuesto teniendo presente la diversidad dentro de ellas. También es interesante mirar hacia el Oriente, hacia el Confucionismo, Taoísmo, Budismo, Hinduismo, Sintoísmo, entre otros. Dentro del cristianismo podemos destacar el catolicismo y la figura del Papa, cuyo liderazgo es tangible en más de 1200 millones de fieles; las encíclicas papales, Concilios y la propia diplomacia de la Santa Sede son referencia para la historia y la dinámica internacional. Dentro del judaísmo, vemos la configuración del Estado de Israel, como un nuevo actor fundamental en el Medio Oriente, y epicentro de tecnología, modernidad y multiculturalidad. Es obligatoria la referencia a los conflictos que tienen las diatribas religiosas como mar de fondo, tales como el conflicto Palestino-Israelí. Innumerables son las noticias internacionales que emanan de la tensa relación entre el arco sunnita, liderado por Riad, y el arco chiita, liderado por Teherán, dentro de la dinámica del Medio Oriente, a la que se han incorporado grandes potencias como Rusia y China, cuyo apoyo a Irán es evidente, y también EEUU con un amplio respaldo a la política exterior de Arabia Saudita. Este es un simple preámbulo que nos alerta de la magna importancia de la religión dentro de la dinámica de las relaciones internacionales. 

Jcpineda01@gmail.com

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