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La esperanza en la carambola

Es diciembre y el mes de liquidaciones, aguinaldos, vacaciones y festividades, se irá sin que ninguno de los dos “gobiernos” se ocupe de la economía

  • PEDRO E. PIÑATE B.

05/12/2019 05:00 am

De que Venezuela y los venezolanos vamos bien...mal, habla sola la devaluación imparable de 10.241% que en los 11 meses transcurridos de 2019, ha llevado el cambio libre a 41.594 BsS/US$ este 1° de diciembre, desde los 406,15 BsS/US$ del 30/11/2018. En estas condiciones junto a la hiperinflación, sigue a galope tendido sin jinete ninguno que aplique freno a estos dos caballos desbocados de la economía. Infortunadamente no existe autoridad monetaria que se ocupe, pues la inutilidad del Banco Central sin autonomía ni directivos capaces, es a todas luces responsable de la grave situación.

Esto sucede en este país digno de Ripley, el de “Aunque Ud no lo crea”, que dispone a la fecha de dos gobiernos, ninguno de los cuales resuelve, y cuya extraña coexistencia compromete indefinidamente la solución a la debacle que se vive. En estas condiciones siguen sumando por cientos las empresas y empresarios que en 2019 desaparecen de la escena económica nacional o regional, agravando el cuadro de la decadente producción y productividad como del desempleo en permanente aumento.

Es diciembre y el mes de liquidaciones, aguinaldos, vacaciones y festividades, se irá sin que ninguno de los dos “gobiernos” se ocupe de la economía. La demagogia y el populismo acostumbrado regalará a costilla de la hacienda pública, perniles, bonos, ingredientes para hallacas, fiestas con orquestas y en fin cuanto pueda para comprar al venezolano mal acostumbrado a vivir del Estado y sus dádivas. Mientras la nación seguirá en su debacle sin salvación a la vista. Sobre quién arregla esto no debemos tener la menor duda que solo lo haremos los venezolanos. En cuánto al momento, será cuando nos ocupemos a fondo cueste lo que cueste, tal como debemos desde hace mucho tiempo, y sin darle más largas al asunto como mal venimos haciendo todos por no unirnos y acordarnos para salir de una vez por todas de los causantes de la debacle. Si no, queda todavía la esperanza en la carambola de que la debacle se arregle sola. También hay la esperanza cristiana, la del adviento, y tal como rezan los letreros por doquier, “Cristo viene” , aunque seguramente tendrá que pensarlo mucho para venir a radicarse en la República Bolivariana tan mal que va.

ppinate@gmail.com

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