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Migración, diáspora y remesas

Venezuela se convirtió en 2018 en uno de los países con mayores tasas de ciudadanos desplazados por el mundo... Acnur estimó que un promedio 5,5 millones de venezolanos emigraron...

  • JULIO CÉSAR PINEDA

21/11/2019 05:00 pm

En la geopolítica del Siglo XXI es importante considerar el fenómeno de las migraciones con sus múltiples causas y los efectos tanto para los países de origen como para los de destino. Dentro del fenómeno migratorio una variable importante son los trabajadores migrantes sobre los cuales hay abundante información en la Organización Internacional de Trabajo por la necesaria protección y la defensa de sus derechos fundamentales. Además de este tema se han ocupado la oficina de Naciones Unidas del Alto Comisionado para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional de Migraciones (OIM) En la economía y las finanzas internacionales el fenómeno migratorio es fundamental por el tema de las transferencias monetarias. Así la ONU estableció el 16 de junio como día Internacional de las Remesas Familiares, las cuales este año los 550.000 millones de dólares producto del trabajo de unos 200 millones de migrantes. Por eso la ONU insisten ante los gobiernos, la empresa privada y la sociedad civil en encontrar instrumentos y mecanismos para facilitar las transferencias monetarias, como la utilización de las mismas en beneficio del interés de quien envía y de quien recibe, casi siempre unidos por vínculos familiares y ante situaciones de crisis económica y humanitaria. 

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) lideran el Decenio de Agricultura Familiar, han insistido en la conveniencia de utilizar estos recursos en las áreas agrícolas donde gran parte de la población es beneficiada con estas remesas de sus familiares fuera del país. En algunos Estados estas transferencias superan la inversión extranjera necesaria para planes de Desarrollo Nacional. La ONU también insiste en que las remesas complementan el Pacto Mundial para las Migraciones Seguras Ordenadas y Regulares dentro de la agenda 2030 para el desarrollo sostenible y los ODS. Este Pacto fue firmado por 164 países, en una conferencia de las Naciones Unidas celebrada en Marrakech los días 10 y 11 del pasado año.

En Venezuela, ante una crisis política, social y económica que nadie hubiera imaginado, los más de 4 millones de emigrantes en toda la geografía universal pero especialmente en América Latina, está contribuyendo con su envió de divisas a resolver un alto porcentaje de necesidades básicas que superan los ingresos de las exportaciones no petroleras; aunque no están contabilizadas como divisas, pero que llegan al país por diferentes vías. Recientemente el presidente Maduro en una entrevista con el periodista José Vicente Rangel reconoció la dolarización de nuestra economía cuando afirmó que ha sido “una válvula de escape” que facilita “la recuperación y el despegue de las fuerzas productivas y el financiamiento del país”.

 La diáspora venezolana que envía divisas ayuda a los venezolanos ante las urgencias de las crisis de una economía disfuncional y la hiperinflación. De un país con grandes salidas de capital gracias a su riqueza petrolera, ahora es receptor de remesas que podrían llegar al nivel de El Salvador. Venezuela llego a extraer 3.2 millones de barriles diarios en el 2008; hoy escasamente llegamos al millón de los cuales 400 mil se dirigen al consumo interno, un porcentaje para los compromisos de la colaboración con Cuba y la mayor parte se dirige al pago de la Deuda China y Rusa. 

Venezuela se convirtió en 2018 en uno de los países con mayores tasas de ciudadanos desplazados por el mundo. La Oficina Para los Refugiados de las Naciones Unidas (Acnur) estimó que un promedio 5,5 millones de venezolanos emigraron, trayendo consigo el aumento de las remesas familiares que se estiman para el próximo año en 3.500 millones de dólares (The Dialogue). Se calcula que más del 30% de la población en Venezuela vive actualmente del envío de remesas que hacen sus familiares o allegados desde el exterior. Al menos el 90% del envío de remesas se realiza por canales privados que trabajan con la cotización del dólar secundario. Considerando el ingreso petrolero disminuido a unos 25 mil millones de dólares, las remesas sobrepasan la inversión extranjera y pueden llegar a un 30% de lo que es el ingreso petrolero total.

Por eso es importante establecer Sistemas Internacionales de divisas extranjeras. Recientemente conocimos la iniciativa Cash Remesa para el manejo de monedas extranjeras, especialmente dirigidas a Venezuela en el ambiente dolarizado en que se encuentra y para responder a la diáspora, como una solución extra bancaria pero integral, sin especulación y con transparencia; esencialmente fácil y segura de utilizarla. El mercado de las remesas hacia Venezuela es novedoso, y se irá incrementando. Esperamos nuevos tiempos para volver a los 290.968 mil millones de dólares de la bonanza petrolera del 2004 al 2008 o la de 632.000 mil millones de dólares del 2011 al 2014 cuando éramos un país de inmigración y exportador de remesas.


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