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El show de Barenboim

BEATRIZ W. DE RITTIGSTEIN. Sin necesidad de Barenboim, la nueva ley básica es tema de debate en Israel y en el mundo judío. Ciertamente hay omisiones cuyos enunciados están plasmados en otras leyes...

  • BEATRIZ DE RITTIGSTEIN

02/08/2018 05:00 am

Hace días, Daniel Barenboim lanzó frases ofensivas para la mayoría de los israelíes y judíos. Dijo que “se avergonzaba de ser israelí”, debido a la reciente ley básica aprobada por la Knésset: Israel, Estado-Nación del pueblo judío. 

El que Barenboim sea un virtuoso en su área, no lo faculta para esgrimir planteamientos falaces. Se conoce su labor con las escuelas de música en las que se preparan a jóvenes de distintos orígenes, entre ellos, judíos y musulmanes. Sin embargo, su proceder es nocivo. Las críticas a las políticas de Israel son válidas, pero las formas son tan importantes como el fondo. A estas alturas, nos preguntamos si quería escandalizar o sinceramente desea cambiar ciertas condiciones. 

Los judíos y la sociedad israelí son autocríticos, por eso, algunos puntos de dicha ley no pasaron desapercibidos y el desprecio de Barenboim estuvo demás. Él también tiene la ciudadanía palestina y debería usarla para promover entre esos ciudadanos, valores como el de la igualdad, respeto a las diferencias, a los derechos civiles, la libertad de expresión, de culto; pues, para llegar a negociaciones de paz es prioritario que las partes se rijan por una genuina democracia. Uno de los obstáculos es la corrupta dirigencia palestina, tanto de Fatah como de Hamas, cuyos intereses particulares están por encima del bienestar de su pueblo. 

Al reivindicar a la sharia, la constitución palestina corresponde a una teocracia. Además, su tragedia se debe a la falta de líderes cabales. Por ejemplo, esta semana hubo denuncias de periodistas y universitarios de Cisjordania, encarcelados por sus opiniones en redes sociales. La situación en Gaza es peor, los gazatíes están sometidos al terror de Hamas y otras bandas criminales. 

Barenboim sabe que, en una sociedad democrática como la israelí, su “show” tiene cierto impacto, pero dirigirse a los cabecillas palestinos es como arar en el mar. Tan es así que lo sabe, que sus alumnos judíos no pueden presentarse en Gaza ni en la mayoría de países árabes. 

Sin necesidad de Barenboim, la nueva ley básica es tema de debate en Israel y en el mundo judío. Ciertamente hay omisiones cuyos enunciados están plasmados en otras leyes fundamentales y, con toda convicción, ello será corregido, pues Israel es un país de pleno derecho. 

bea.rwz@gmail.com

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