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Análisis de Entorno

El pegamento

  • BENJAMIN TRIPIER

08/12/2019 05:30 am

En la política venezolana se están produciendo algunos reacomodos de cara a un 2020 complejo en la lucha por el poder. Los que se lo quieren quitar al chavismo, han intentado diferentes variaciones sobre un mismo tema, que terminan siempre con la oposición dividida y con un chavismo fortalecido, aunque cada vez mas desgastado.

El chavismo. La pregunta general es cómo puede mantener el poder durante tanto tiempo haciéndolo tan mal. A la respuesta hay que buscarla en la comunidad emocional que han ido constituyendo y consolidando, la cual, como en una religión, sigue funcionando como un pegamento que los mantiene unidos aun en la brutal adversidad por la que pasa el país, especialmente la mayoría de sus miembros, que están en las clases más vulnerables de la población. 

Pero como en toda comunidad, y más si la dirigencia no lo está haciendo bien, ya hay pensamientos divergentes, los cuales, debido a factores de coerción que están en la estructura misma del pegamento, no se notan, pero son cada vez más profundos. Es un problema interno que tienen que afrontar pues ya hay un grupo entre su gente al cual le daría lo mismo que al poder lo tomara un opositor, si las cosas mejoraran, y que no saldría a defender a la revolución en el caso de una explosión social, más que nada porque hasta podrían ser ellos mismos los que lo iniciaran.

La oposición. El hecho de que solo tengan en común el no querer al chavismo, no convierte esa intención en un pegamento que los mantenga unidos. De hecho, la palabra “oposición” ya lleva una connotación negativa en su propia estructura; y al ser “opositores”, se oponen a todo, inclusive a sus propios compañeros; y a eso el chavismo lo sabe y lo aprovecha bajo el nombre de “estrategia Plaza Altamira” que consiste en esperar –claro que con alguna “ayudadita”- a que se auto destruyan. Entre el 5 de enero y el 30 de abril de 2019, la base opositora se alineó detrás de Juan Guaidó, y el resto de la dirigencia o bien se alineó también detrás de él, o bien mantuvo un silencio no agresivo, que sirvió para que comenzaran a desplegarse estrategias inéditas y sorprendentes para el chavismo que durante todo ese tiempo se mantuvo a la defensiva. Ante el primer revés, 23E, esa dirigencia aguantó y mantuvo la cohesión; pero ante el segundo, el 30A, ya no lo soportaron y salieron masivamente a tomar una cámara o un micrófono para “oponerse” a Guaidó y acusarlo de todos los males, sin considerar que hasta ahora, en 20 años de poder absoluto del chavismo, ningún líder se había enfrentado, desde adentro, de la manera que lo sigue haciendo, como el único opositor capaz de convocar y generar esperanza.

El chavismo termina el año desgastado y sin ideas nuevas, mientras la oposición lo hace con una depuración interna y buscando fortalecerse.

Social

Este 2019 está terminando con una brecha social gigantesca donde coexisten dos realidades, y una fantasía. Una realidad es que el año se va sin soluciones o esperanza para disminuir la pobreza del orden del 87%, pues continúa la gente que busca soluciones en la basura, la cual, por cierto, es cada vez más escasa en proteínas o nutrientes, pues se aprovecha todo y se desecha cada vez menos. 

La otra es la de la burbuja de bienestar y navidades felices para un segmento pequeño y privilegiado, y finalmente la realidad virtual que se ve en los medios oficiales, que muestran a los pobres, “contentos y agradecidos”, aunque su realidad real, no sea así.

El permitir en forma incipiente la formación de un mercado, es un buen comienzo

Política

La decisión del TSJ de rejudicializar a Copei va mas allá del hecho de imponerle una junta directiva sin representatividad. Es un mensaje desde la cúpula del chavismo donde les dice:

• A Copei, que si quiere volver a recuperar su independencia jurídica, debe perder la independencia partidaria
• A los participantes de la “mesita”, que si no se portan bien se los va a castigar donde mas les duela
• Al resto de la comunidad política, que cuenta con todos los poderes del estado para “no entregar el poder ni por las buenas, ni por las malas”
• Y al país en general, que por la vía electoral no será el camino. Al quitarle la operatividad que lo iba a llevar a competir electoralmente, lo empuja a tener que participar por otros medios que ya no serán las elecciones; y por supuesto lo empujan a buscar alianzas del otro lado del espectro.

Económico

La situación actual de permitir en forma incipiente la formación de un mercado, es un buen comienzo que nos da una sensación transitoria y limitada de bienestar, pero que difícilmente tenga impacto positivo en nuestro PIB, que sigue cayendo, y seguro que no frenará ni reducirá nuestra pobreza. 

Debemos trasladar hacia nosotros el crecimiento del PIB y reducción de la pobreza, que estamos induciendo en los países que nos están vendiendo los bienes que alimentan la burbuja, y buscar la reactivación de nuestro aparato productivo. Lo cual por cierto no ocurrirá sin la electricidad que cada punto del PIB requiere para ser sostenido. Si con un país que es la tercera parte de lo que era en 2013, tenemos gravísimos problemas eléctricos, pensar en crecimiento se convierte en una utopía.

@btripier
btripier@ntn-consultores.com
www.ntn-consultores.com

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