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Vitrina Venezuela

La democracia imperfecta

  • BENJAMIN TRIPIER

01/12/2019 05:30 am

Este año se caracterizó por producir un cambio profundo en el perfil político del país con la incursión abierta del gobierno de EEUU en la política interna, incorporando a la ya conflictiva relación entre los gobiernos (Trump-Maduro, que antes había sido Obama-Maduro), un componente de apoyo a una nueva, desconocida, y joven figura de la política local, llamada Juan Guaidó. Trump se vincula con Venezuela a través de Maduro en forma conflictiva, y de Guaidó en forma proactiva, generando dos vertientes que tienden a confundirse. 

Una es la de la “defensa ante la amenaza” que, todo hace pensar, va a continuar hasta demolernos y que el gobierno deje de representar esa amenaza; mientras que la segunda relación, el apoyo a Guaidó, está llegando a un punto de quiebre en el cual, por las expectativas creadas, su desgaste le dificulta mantener el liderazgo que en forma express, se construyó para él; a su medida, con su nombre y su exposición internacional, como un vehículo para lograr la toma del poder.

Desde hace un par de meses que esas dos relaciones se mantienen sin mayores novedades, en un proceso sancionatorio que se volvió inercial y que ya fue políticamente digerido e internalizado de cara adentro del país; y en un apoyo a Guaidó que de tanto en tanto se sigue manifestando. Ya los EEUU no son mas el símbolo de la esperanza opositora que supieron ser en los primeros meses del año. Fue un proceso de prueba y error, durante el cual al mezclarse el apoyo a Guaidó con las sanciones de la orden ejecutiva, produjeron respuestas sociológicas que terminaron perjudicándose mutuamente y desgastando a los EEUU, que parecieran haberse quedado sin ideas nuevas, frente a un chavismo que ha repetido el mismo perfil de respuesta, una y otra vez, que consiste simplemente en “aguantar” hasta que se cansen y desgasten, mientras ellos se mantienen en el poder.

La otra, es la relación Maduro-Guaidó, que va teniendo un perfil de actividad relacionada con fracturas virulentas en la oposición, cambios en el CNE, mesa de diálogo y elecciones parlamentarias; todas dando la sensación de actividad política, cuando en realidad, es un cambio permanente, para que nada cambie. Es una relación que no tiene solución por los métodos conocidos como democráticos, pues nuestra democracia se ha distorsionado a tal punto que ya no provee los grados de confianza institucional requeridos para que sea “la” opción, dando pie, consecuentemente, a que aparezcan “otras” opciones.

Salvo alguna circunstancia muy especial e inesperada, podemos anticipar que este año ya no nos dará sorpresas.

Social

El aprendizaje más importante que podemos obtener de los procesos socio políticos en el resto de Latinoamérica, está en la falta de “lectura” por parte de los dirigentes, sobre los cambios en la percepción que la sociedad tiene –bottom up–sobre la capacidad que ellos, y las instituciones que representan, puedan tener para acompañar procesos, que, con o sin su ayuda, igualmente ocurrirán; porque se trata de nuevas necesidades que en nuestro país son más dramáticas que en cualquiera de los otros que referenciamos. Estamos en una olla de presión que cuando explote, se llevará por delante a la dirigencia, y lo que ocurra a partir de allí, será novedoso, pero a su vez doloroso; y será entonces cuando realmente serán necesarias las mesas de negociación, que casi siempre son para administrar el colapso, y casi nunca para evitarlo.

Política

El mantra del Cese-Transición-Elecciones, como toda declaración de ese perfil, no suelen ser promesas, sino sentidos de dirección en los procesos de cambio; no necesariamente para ser cumplidos, sino para ser perseguidos, así nunca se alcancen. Para que funcionen, tiene que haber una buena estrategia de manejo de la comunicación y de la resistencia al cambio, la cual se manifiesta con diferentes formas y fundamentos. Por ejemplo, la guerra brutal que parte de la dirigencia opositora le está haciendo a Guaidó –que hasta hace innecesario que el chavismo lo ataque– es una manifestación más de esa resistencia. En vez de buscar la negociación, conciliación y el dialogo dentro de sus propias filas, deciden ir a buscarlo con el adversario, fragmentados y en inferioridad de condiciones; sin contar con la fortaleza que les podría haber dado la unidad; la cual, buena o mala, perfecta o imperfecta, siempre es un respaldo para entonces sí, sentarse con el gobierno a negociar. No deben perder de vista los objetivos estratégicos, los cuales, no suelen cambiar ni por situaciones tácticas, ni por conveniencias personales.

Económico
Determinar por precio promedio en la banca, el valor diario de la divisa, para crear mercado y formar precio, no era perfecto, pero estaba en la dirección correcta de ir avanzando en el repliegue del estado, y la liberalización de la economía. Esto puede ponerse en entredicho con la nueva medida de sustituir la asignación de divisas por los sistemas de subastas, que como hemos aprendido por experiencia, no solo no han contribuido a la previsibilidad (tan necesaria en cualquier economía), sino que devuelven al estado, la fijación del precio, que colocarán por encima, a la par, o por detrás del paralelo, el cual, seguirá existiendo hasta que el control de cambios se elimine totalmente.

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