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Ymca, un pilar de siete décadas

La organización celebró 74 años de su creación en Venezuela y Hernán Romero, uno de sus fundadores, recuerda los grandes momentos desde aquel 9 de abril de 1946

  • Diario El Universal

22/05/2020 06:00 pm

Amalia Llorca
Fotos cortesía Roberto Muñoz

La Asociación de Jóvenes Cristianos (Ymca, por sus iniciales en inglés) celebró 74 años de su creación en Venezuela y Hernán Romero es el único fundador que le queda a esta aventura.

Desde 2014, Romero está formalmente establecido en Estados Unidos, donde además residen tres de sus cuatro hijos. Tiene 94 años de edad, recuerda perfectamente su trayectoria por la organización, añora con fuerza a su país y todavía tiene energía para soñar con cumplir compromisos internacionales que, probablemente, desaparecerán de su agenda por causa de la pandemia del Covid-19 que azota al mundo. 


El 9 de abril de 1946 quedó registrado como el día de inicio de esta institución en el país, cuyo principal propósito era el desarrollo integral del individuo y la familia, dentro de una concepción cristiana de la vida, sin distingos de credo, condición social y etnia a través de programas recreativos, culturales, educativos, asistenciales y deportivos 

Ese año el mundo del deporte en Venezuela se abrió a cambios y transformaciones que marcarían el sentir de una población por siempre. En diciembre de 1945, apenas cuatro meses antes de que naciera la Ymca, fue creada la Liga Venezolana de Beisbol Profesional y en enero de 1946 se realizó el primer campeonato con la participación de Cervecería Caracas, Navegantes del Magallanes, Sabios del Vargas y Patriotas de Venezuela. El primer título fue conquistado por Sabios del Vargas.

En aquel entonces, Romero era un joven de 20 años que practicaba todos los deportes, admiraba a Alfonso “Chico” Carrasquel y además soñaba con ser pastor evangélico y maestro. 

“Nací en Maracaibo, pero crecí en Barquisimeto. Mi madre era evangélica y yo quería ser pastor. Mi intención era ir a Puerto Rico para formarme académicamente. Pero antes me trasladé a Caracas y conocí a James Kaplan, a quien le hablé acerca de mis planes. El me sugirió que retrasara mi viaje porque estaba a punto de establecerse una institución dedicada a la recreación y deporte para los jóvenes. Me llamó la atención, indagué un poco más y decidí postergar mis planes para ver de qué se trataba. Apenas comencé a relacionarme con los encargados de instalar la Ymca en Venezuela me quedé enganchado y buena parte de mi vida transcurrió allí, donde también logré desarrollarme como maestro”, indicó en una conversación por video, tan en boga en estos tiempos de confinamiento. 


Casi 50 personas aparecen en el acta de fundación de la Ymca -46 para ser exactos- y Romero es el único sobreviviente de esa larga lista en la que figuran Judson Wood, como presidente provisional; Clair Johnson, secretario general; así como Willian H. Phelps, Luis Roche, Henrique Sapene, Luis Bigott, entre otros, quienes dieron resonancia y prestigio al naciente proyecto. 

“Siempre me gusta recalcar que la Ymca es la asociación cristiana de jóvenes y no al revés. Es una institución abierta, amplia, sin restricciones religiosas. Para mí su mayor logro fue introducir la recreación organizada en Venezuela. Se hicieron campamentos que beneficiaron a cientos de niños y jóvenes en los que enseñábamos deportes, canciones, manualidades, magia, principios y valores. Los sectores populares abrazaron nuestros planes. Recuerdo las menciones que siempre hacia Renny Ottolina en su programa y eso a nosotros nos llenaba de orgullo”. 

En la larga trayectoria de la organización hubo además dos actividades que durante mucho tiempo despertaron el interés y entusiasmo de la opinión pública. Una era la competencia de carritos y la otra, el premio al Buen Deportista Ymca. 

“La carrera de carritos comenzó en 1936 en Akron, Ohio y se realizó por primera vez en Venezuela en 1952. Fue una iniciativa tan exitosa que seis años después ya se había establecido a nivel nacional. Los niños competían con los carritos que construían junto con su familia. Había unos planos especiales que servían de orientación al momento de fabricarlos. Durante muchos años tuvimos patrocinantes de lujo como General Motors, Empresas Mendoza y las familias Boulton y Phelps”, recuerda Romero. 

Los carritos eran de fibra de vidrio, cartón piedra o madera y las familias tardaban entre tres y cuatro meses para tenerlos listos. Elides Rojas, vicepresidente de Información de El Universal, es uno de los que recuerda cómo esa competencia marcó su infancia y la emoción que despertaba entre los niños esa actividad. 

“El Premio al Buen Deportista Ymca nace de mi admiración por Brígido Iriarte (fue el primer ganador). Solía compartir con él en el Estadio Nacional y sentía la necesidad de hacerle un reconocimiento. Conversé sobre esta idea con Juan Antonio Yanes “Yanesito” y el me convenció de incluir a más atletas, así poco a poco le fuimos dando forma al premio. Decidimos dejarlo en manos de los periodistas, eran ellos quienes postulaban y elegían”, recordó Romero. 


Durante décadas el galardón despertaba gran expectativa entre los atletas de alta competencia y era motivo de orgullo y emoción si en algún momento se tenía el privilegio de esta en la lista de postulados, tal como le ocurrió a quien escribe esta nota en los años 80, cuando formaba parte de la selección nacional de natación. 

Desde hace varios años ambas actividades están suspendidas y debido a las condiciones actuales del país la Ymca se ha visto obligada a tomar otras direcciones y perseguir otros objetivos, con la finalidad de sostenerse y generar recursos propios. 

En este momento Martín García, presidente ejecutivo; Marcos García y Roberto Muñoz son las caras visibles de una organización que ha seguido transformando la vida de muchos. Antes de que llegara el coronavirus impulsaba la certificación de instructores profesionales de natación y de guardavidas profesionales que les ha permitido a muchas personas abrirse camino en escuelas dentro y fuera de Venezuela. 

“Sé que Martín hace un gran esfuerzo por mantener a la organización. Yo espero que puedan seguir adelante. Ojalá que las nuevas generaciones conserven los principios y valores fundamentales en los aspectos social y comunitario”, comentó Romero, quien sueña con la posibilidad de reunirse próximamente con su amigo Jerry Prado Shaw, un boliviano, quien como él fue un gran líder Ymca reconocido a nivel mundial, en algún cónclave o congreso, tal como el que estaba pautado para este año en Sao Paulo, pues para Romero “nunca es tarde para seguir soñando”. 

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