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ENTORNO URBANO

Quimioterapia

Paciencia y determinación son gran apoyo así como el suministro de los medicamentos más costosos por parte del seguro social lo que hace posible enfrentar estas afecciones

  • VICTOR ARTIS

01/08/2020 06:00 am

Desde mayo estoy bajo tratamiento quimioterapéutico para curar un linfoma, primera enfermedad padecida en mi vida. Son seis sesiones que terminaran al inicio de octubre, recién cumplidos mis primeros 87 años. Cada sesión es un proceso fastidioso por los efectos físicos y anímicos que se presentan en la segunda semana, pero soportables por ser preavisados. Paciencia y determinación son gran apoyo así como el suministro de los medicamentos más costosos por parte del seguro social lo que hace posible enfrentar estas afecciones.

Al curiosear el origen de lo prescrito es explicito que las medicinas provienen de la India mientras los equipos, mangueras, inyectadoras y conexiones plásticas son chinas. De las medicinas nada es objetable por resultar de largas investigaciones y pruebas por parte de instituciones reconocidas. Por ello es permitido producirlas, distribuirlas y aplicarlas con seguridad. Lo contrario ocurre con el material chino de muy pobre calidad de acuerdo con opiniones médicas.

Ante estas realidades cabe preguntar si tenemos oportunidades para producir estos rubros y ofrecerlos al mundo. Son ventajas ser el país con la mano de obra menos costosa y disponer de una red de laboratorios de primer nivel casi paralizados; las materias primas deberían costarnos lo mismo que a otros productores y tenemos empresas más que capaces de producir tubos, estuches y papelería. Complemento adicional son arenas magnificas y fabricas para producir los envases de vidrio excelentes que fueran necesarios.

Si contamos con todo esto y en verdad queremos presumir de patriotas, porque no iniciar un país productivo y competitivo en lugar de seguir luciendo ante el resto del planeta como incapaces de valernos por nosotros mismos. Ante los chinos, por ahora, es obvio que debemos exigir productos de buena calidad y no recibir más basuras.

La sumisión ante ofertas de otros países ha ocurrido y ocurre en la infra estructura física en áreas como los ferrocarriles donde el plan ferroviario nacional fue contratado a una empresa cubano-venezolana que sin experiencia ninguna dio por resultado un plan inútil y olvidado, basado más en deseos que en realidades, lo que contrasta con el diseño y construcción de un ferrocarril entre La Habana y Santiago ejecutado por una empresa china. Otro ejemplo es la obra urbanística Ciudad Caribia, contratada a Cuba, cuyo conocimiento sobre el tema es ínfimo comparado con el saber nacional. 

También llama la atención el contrato otorgado a una empresa portuguesa para proyectar y construir otra autopista a La Guaira, cuando fuimos capaces acometer la existente en la década del 50 con talento nacional que supo acudir a excelentes especialistas mundiales en túneles y puentes.
Ahora hemos llegado a un estado de parálisis nacional donde ya no contamos con la quimioterapia continua que suministraba el petróleo para disimular y perdonar todas las ineficiencias.

Pero este es el único e ineludible punto de partida para trazar un camino de superación y allí deberemos contribuir en todo, tanto para producir alimentos y medicinas como incorporando a quienes trabajan en la toma de decisiones, lo que como contrapartida conlleva relegar la participación de quienes dictaminan sobre temas que no dominan y así poder reducir el costo de gobernar. 

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