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Estudio vincula defectos de la placenta con riesgo de padecer autismo

El estudio, que publica hoy la edición electrónica de la revista Biological Psychiatry, se centra en dos aspectos del órgano del que parte el cordón umbilical y que hace de enlace entre la madre y el feto: la presencia de pliegues irregulares y una proliferación irregular de un tipo de células denominadas trofoblastos.

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Es importante la detección precoz (Archivo)
EL UNIVERSAL
jueves 25 de abril de 2013  12:49 PM
Redacción. - Es frecuente que el diagnóstico de un trastorno autista no llegue hasta que el niño cumple los tres o cuatro años. Y, sin embargo, los tratamientos más eficaces son los que se reciben durante el primer y el segundo año de vida del paciente. De ahí la importancia de contar con
procedimientos de detección precoces, como el que acaba de presentar un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale que describe cómo a partir del análisis de la placenta en el momento del nacimiento se puede determinar el riesgo de desarrollar autismo del bebé.

El estudio, que publica hoy la edición electrónica de la revista Biological Psychiatry, y que reproduce el diario El País se centra en dos aspectos del órgano del que parte el cordón umbilical y que hace de enlace entre la madre y el feto: la presencia de pliegues irregulares y, sobre todo, una proliferación
irregular de un tipo de células denominadas trofoblastos que provoca que estén presentes en zonas donde no deberían aparecer.

Hasta el momento, el mejor indicador que existe para determinar si un niño tiene riesgo de desarrollar un trastorno autista tiene que ver con la historia familiar. Si ya tiene un niño afectado, la probabilidad de que una pareja vuelva a tener un hijo con el mismo problema se multiplica por nueve respecto a los padres que no tengan estos antecedentes.

Para llegar a los dos marcadores predictivos que describen en el trabajo, los investigadores de la Universidad de Yale, dirigidos por Harvey Kliman, y sus colaboradores del instituto de neurociencias Mind de la Universidad Davis de California sometieron a estudio a 117 placentas de bebés con hermanos afectados y, por ello, con alto riesgo de desarrollar trastornos autistas.

Compararon los resultados de sus observaciones con los datos que extrajeron de otras 100 placentas que formaban el grupo de control y el resultado fue que en las placentas obtenidas de los niños considerados de riesgo encontraron hasta 15 inclusiones de trofoblastos (la presencia de estas células en zonas de la placenta donde no deberían estar) mientras que esta irregularidad solo se dio como máximo dos veces por placenta en el grupo de control. El riesgo serio comienza a partir de las cuatro inclusiones, según plantea Kliman en el trabajo.
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