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SALUD | Fue creado por la Clínica Mayo de Florida

Desarrollan un brazalete en el esófago que controla el reflujo crónico

El dispositivo mantiene cerrada la válvula que lo une con el estómago mientras el paciente no está comiendo. Los resultados indican tasas de éxito de 92 %. Además, 87 % de los pacientes abandonaron los medicamentos contra la acidez estomacal.

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Colocar el dispositivo demora entre 60 y 120 minutos (Cortesía Clínica Mayo)
EL UNIVERSAL
domingo 10 de marzo de 2013  03:02 PM
Un dispositivo en forma de brazalete que se coloca alrededor de la base del esófago puede controlar el reflujo gastroesofágico, según un estudio publicado en la versión electrónica del New England Journal of Medicine.

El dispositivo circunda la válvula que une al esófago con el estómago y le ayuda a permanecer cerrada cuando la persona no está comiendo o bebiendo. El método alivió síntomas de reflujo en 92 de 100 pacientes que sufrían de reflujo de ácido estomacal crónico, y le permitió al 87% de los pacientes dejar de usar remedios contra la acidez, de acuerdo a los resultados a los tres años de un estudio de cinco años. El 94% de los pacientes estuvieron satisfechos con el tratamiento.

El avance es significativo, dice el coautor del estudio, Daniel Smith, director de Cirugía de Clínica Mayo en Jacksonville, Florida, y especialista en tratamiento de reflujo. La Clínica Mayo es el único centro médico en Florida y uno de dos en el sureste de Estados Unidos en ayudar a estudiar este dispositivo. La Clínica Mayo en Arizona también ofrece el tratamiento.

"Este es el primer tratamiento nuevo, seguro y efectivo que tenemos para tratar el problema de reflujo en 20 años", dice Smith. "El dispositivo es simple, elegante y funcional, y ofrece la oportunidad de ayudar a un gran número de pacientes. Las únicas opciones de tratamiento en el pasado han sido agentes de supresión del ácido estomacal o cirugía. Los agentes de supresión de ácido no resuelven directamente el problema de una válvuva ineficaz, dejando a los pacientes con síntomas persistentes. La cirugía puede traer efectos secundarios como hinchazón e incapacidad para vomitar en 20% de pacientes. Estos efectos colaterales raramente ocurren con el nuevo dispositivo".

El reflujo gastroesofágico es causado por el funcionamiento deficiente o incompetente de la válvula del esfínter en la base del esófago y el comienzo del estómago. El esfínter, un anillo de músculo, normalmente se queda cerrado cuando una persona no está comiendo. Esto impide que el ácido estomacal suba hacia el esófago.

Si el músculo está debilitado, o se relaja fuera de tiempo, el ácido estomacal puede subir hacia el esófago y causar dolor y quemazón en la paredes internas del esófago problema conocido como acidez y regurgitación. Estos episodios pueden ocurrir en cualquier momento y en personas de cualquier edad.

Acido estomacal en exceso puede causar daño al esófago y resultar en una condición precancerosa llamada esófago de Barrett, y llegar a causar cáncer del esófago, condición que está aumentando rápidamente en los EEUU, dice el doctor Smith. La epidemia de reflujo gastroesofágico puede explicar el aumento en los casos de cáncer del esófago, según el doctor Smith. El especialista ha ofrecido el dispositivo a pacientes que cualifican desde marzo de 2012, cuando la agencia FDA (Food and Drug Administration) de EEUU aprobó su uso. El realiza cerca de 200 cirugías para controlar el reflujo gastroesofágico anualmente.

El dispositivo se puede implantar en un procedimiento mínimamente invasivo que toma entre una y dos horas. Después del procedimiento, los pacientes se quedan en el hospital una noche.

Los pacientes elegibles para usar el dispositivo son aquellos cuyo reflujo gastroesofágico no puede ser controlado totalmente con medicamentos supresores de acidez, dice Smith.

No todos los pacientes que participaron en el estudio mejoraron con el dispositivo. Seis pacientes tuvieron complicaciones serias y a cuatro pacientes se les removió el dispositivo sin consecuencias a largo plazo. Casos de disfagia dificultad al tragar fueron observados en 68% de los pacientes después de implantar el dispositivo, pero este efecto colateral disminuyó gradualmente con el tiempo.

El investigador principal del estudio es el doctor Robert Ganz, de Minnesota Gastroenterology en Plymouth, Minnesota. El estudio recibió el apoyo de Torax Medical, compañía que desarrolló el LINX Reflux Management System. Médicos de Clínica Mayo ayudaron Torax Medical a desarrollar el dispositivo, y la Clínica Mayo otorgó una licencia a la compañía a cambio de equidad. El doctor Smith y el doctor Ken DeVault, director de Medicina Interna de Clínica Mayo en Jacksonville, Florida, y quien también participó en el estudio, son consultores remunerados de Torax Medical.

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