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| ECOLOGÍA

Cuevas de Macanao protegerán a dos especies de murciélagos

Las formaciones rocosas son cálidas, ideales para la cría de estos animales

DANIEL GONZÁLEZ CAPPA |  EL UNIVERSAL
viernes 21 de diciembre de 2012  12:00 AM
Ariany García no le tiene miedo a los murciélagos. Más bien los admira. Le gusta protegerlos. Y este instinto la llevó a proponer la creación de un refugio natural para las especies vulnerables. Ella lo resume de una manera simple: es la hora de preservar a los murciélagos.

Así que en enero de 2011, junto con otros investigadores, voló a la isla de Margarita y, tras varias expediciones, encontró tres cuevas ideales para este fin ubicadas en la península de Macanao, por lo que propuso crear el Área Importante para la Conservación de los Murciélagos (Aicom), un proyecto que espera de aprobación oficial.

Los otros científicos que trabajaron en la expedición son Jafet Nassar, del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), y Jesús Molinari, de la Universidad de Los Andes (ULA). García es bióloga y miembro de la asociación ambientalista Provita.

Estas tres cuevas, llamadas Cueva de Rivero (la más grande), Cueva de los Murciélagos (la más pequeña) y Cueva de Quintín, son ideales no solo para la protección diurna de murciélagos, sino también para la reproducción y cría de estos mamíferos voladores, "los únicos con la capacidad real de volar", en palabras de García.

"Son cuevas cálidas, no tan grandes (la que más, puede tener una longitud de 100 metros por 100 metros), con estructuras de piedra y de formación kárstica (erosión por agua), lo que permite la creación de estalactitas y estalagmitas. Es ideal para la maternidad (de los murciélagos)", explica la bióloga.

Ocho especies de murciélagos hacen vida en la zona, pero Aicom se enfocará en la protección de dos específicamente: Glossophaga longirostris y Leptonycteris curasoae, este último conocido como murciélago cardonero y en situación de vulnerabilidad.

La más pequeña, Cueva de los Murciélagos, es precisamente de particular relevancia porque es la única que muestra evidencias de ser utilizada como cueva de maternidad por la especie L. curasoae.

Este tipo de murciélago es la especie más grande de los murciélagos de rostro largo con hábitos de alimentación nectarívoros (néctar), polinívoros (polen) y frugívoros (frutas).

Mientras que el murciélago G. longirostris se caracteriza por ser de tipo néctar polinívoro porque se alimenta del polen de los cactus. Su riesgo actual de extinción es menor según el Libro rojo de la fauna Venezolana.

Ambas especies son de vital importancia para la región ya que ayudan a polinizar la flora, alimentándose del polen y las plantas del bosque seco.

También se alimentan de grandes cantidades de insectos, muchos considerados plagas por el ser humano. Los ambientes utilizados por esta especie se encuentran entre los más amenazados del país y son considerados con alta prioridad regional para su conservación en Sudamérica y el Caribe, según la enciclopedia de fauna y flora WikiEVA.

Los factores que constituyen amenazas contra ambas especies son: que ocupan uno de los hábitats más amenazados del país; son fácilmente ubicables y susceptibles de ser destruidas al ser confundidas con murciélagos hematófagos; que dependen de plantas que no cuentan con protección legal; y que son fácilmente removibles para el desarrollo de cultivos.

También su reproducción se lleva a cabo en pocas cuevas que presentan condiciones favorables de temperatura y humedad, donde las crías pueden ser presa fácil de personas que logran acceso a esos refugios.

El proyecto se enmarca dentro del trabajo de la red latinoamericana para la Conservación de los Murciélagos, que tiene como función diagnosticar lugares ideales para la protección de estos animales.

Provita ya se encuentra en conversación para que el Aicom sea reconocido por el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente y decretar estas tres cuevas como lugar de conservación de murciélagos.

La declaratoria permitirá que diversos organismos puedan proponer medidas ante la legislación regional, implementar acciones institucionales, procurar la participación de organizaciones locales en el objetivo de proteger el sistema de cuevas y su biodiversidad, e idear campañas de educación a corto, mediano y largo plazo, dirigidas a crear conciencia en relación con la importancia biológica y ecológica de los murciélagos. Así se sabrá si a los murciélagos les toca la hora de ser protegidos.

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