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¿Se puede superar la claustrofobia?

Hay pocas clases de fobias. Las más comunes son el miedo a lugares públicos (agorafobia) y el miedo a lugares cerrados (claustrofobia). Pero las fobias menos comunes van desde el miedo a las barbas, los botones y los rayos.

EL UNIVERSAL
sábado 18 de agosto de 2012  04:00 PM
Londres.- Millones de personas en el mundo sufren de alguna clase de miedo o fobia. La escritora y locutora británica Suzy Klein padece claustrofobia: el miedo a los espacios cerrados.

A continuación, relata a la BBC cómo está luchando para superar este trauma que afecta profundamente su vida.

"Falta poco para las 9:00 de la mañana. Es un día de semana y soy una de entre 1.500 pasajeros hacinados en un vagón de metro de la línea Bakerloo, que se dirige al centro de Londres.

Está caliente, maloliente y atestado como todas las mañanas, pero hoy hay algo diferente.

Cuando nos detenemos en un túnel -un hecho común para quienes usan regularmente el subterráneo de Londres- me empiezo a sentir repentinamente mal. Siento hormigueo en mis dedos, mi corazón late aceleradamente y apenas puedo recobrar el aliento. Presa del pánico, temo que me esté dando un ataque al corazón y comienzo a temblar.

Después de lo que parece una eternidad, paramos en la estación de Baker Street y salgo precipitadamente del vagón. Ni bien estoy afuera, empiezo a sentirme mejor.

Lo que acabo de experimentar no es un infarto, sino, como descubro posteriormente, un ataque de pánico. Corresponde a algo que ocurrió hace 20 años, y desde entonces he estado lidiando con mi claustrofobia".

Miedo racional y miedo irracional

El miedo es una parte natural y necesaria del entramado biológico. El ser humano está programado para huir de feroces tigres y para sentir temor de caer de un edificio alto o de ser atropellados por un tren.

No es necesario experimentar todo eso para saber que son amenazas a la vida, el miedo es el disparador para escapar del peligro. ¿Pero qué pasa cuando el miedo comienza a apoderarse de la vida, imposibilitando las tareas cotidianas?

Hay pocas clases de fobias. Las más comunes son el miedo a lugares públicos (agorafobia) y el miedo a lugares cerrados (claustrofobia). Pero las fobias menos comunes van desde el miedo a las barbas, los botones y los rayos. Todas ellas parecen un poco ridículas para quienes no las sufren. Pero son aterradoras para quienes las padecen.

Existen personas con diversas fobias, y éstas han cambiado sus vidas. Suzy Klein entrevistó  a dos hermanas con un catálogo de fobias; desde agujas y tomates hasta viajar en avión.

El comediante Phill Jupitus habló de su profundo temor a las arañas, con el que ha vivido desde la niñez. Una abuela se refirió con franqueza a su amarga decepción por no ser capaz de visitar a un nuevo bebé en la familia, debido al miedo a salir de su casa.

Sus relatos resonaron con una terrible sensación de pérdida de los placeres que no pudieron disfrutar y los sufrimientos que habían soportado.

Inicio de un viaje

También conversó con especialistas, tratando de encontrar sentido a las fobias desde una perspectiva médica. James Lefanu, un médico que ofrece asesoría pública sobre asuntos de salud. Él habló de los medicamentos disponibles, como beta bloqueadores, que disminuyen la respuesta suprarrenal y el embate de hormonas de estrés durante un ataque de pánico.

Grupos de apoyo en línea aconsejaron varios libros de autoayuda, meditación e hipnoterapia. Todos estuvieron de acuerdo en que la única manera de curar realmente una fobia es enfrentarla frontalmente: poniéndose uno en la situación que más teme.

Eso estimuló a Suzy Klein a enfrentar su propia claustrofobia, así que tomó un curso de terapia cognitivo-conductual (CBT por sus siglas en inglés). La CBT prometía "recablear" su cerebro, entrenando sus pensamientos para que no se desvíen en un pánico irracional y hacerla ver más claramente el mundo a su alrededor.

Después de varias sesiones, y por primera vez en dos décadas, subió nuevamente al tren subterráneo, al lado de Paul, el terapeuta.

Relata a la BBC que sólo pudo imaginar lo que los otros viajeros del metro esa mañana pensaban de ella. Se quedó en el tren una hora y media lo que la hizo sentir inmensamente orgullosa de haberlo logrado.

Asegura que hoy, todavía siente miedo de la perspectiva de quedar atrapada y continúa preocupándose por su capacidad para enfrentarlo. Sin embargo, asegura sentirse capaz entender que las fobias son bestias complejas y no muy fáciles de matar.

La CBT no fue una cura sino un inicio, y subirse a ese tren fue sólo la primera parte de un largo viaje. Ahora todo lo que debe hacer es respirar profundamente... y volver a subir al metro.
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Palabras claves: psicología|miedo|fobia
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