La amistad de dos grandes de la literatura,
Ezra Pound y James Joyce, manifiesta en una serie de cartas que abarcan
más de veinticinco años, atrae la atención de Bryce
Echenique
Foto: Archivo
Pound se entusiasma con la lectura del Ulises de Joyce
En
1913 vivía en Inglaterra un poeta norteamericano barbudo y de pelo
rojizo, descendiente
de un bandido del lejano oeste, que había cruzado el océano
en un barco para ganado. Esteta y crítico, especialista en literatura
románica, su mente estaba llena de proyectos, de antologías
y revistas para las que solicitaba dinero a los mecenas de su país
y acosaba a los autores agitándose con una generosidad agresiva.
Entre dos artículos, dos partidos de tenis o dos combates de boxeo,
encontraba la manera de aprender chino y escribir versos. Así era
Ezra Pound en la juventud, cuando se desempeñaba como secretario
del poeta irlandés Yeats, al que admiraba y había
imitado en sus primeros versos.
Durante esos años, Pound estaba haciendo una antología
de poetas modernos y le preguntó a Yeats si conocía
a alguien que no figurase en la lista de escritores que había concluido.
Yeats le mencionó entonces a un joven autor, también
irlandés, llamado James Joyce, que trabajaba como oscuro
profesor de inglés en Trieste. Pound le escribió
a Joyce para pedirle unos poemas.
No se puede leer sin emoción aquella carta fechada el 15 de diciembre
de 1913, la primera de una serie que abarcaría más de veinticinco
años. En esos primeros contactos epistolares, Pound le fue
manifestando a Joyce el entusiasmo que despertaba en él
la lectura de Dublineses. Y algo semejante ocurrió cuando
Joyce le empezó a enviar, a medida que los terminaba, los
capítulos de Retrato de un artista adolescente. Pound
no vaciló en decir que se trataba de una obra maestra. "Vas
a ser inmortal", le decía a Joyce en una carta de 1917.
Sin la ayuda moral de Pound, ¿habría terminado Joyce
ese libro? El mismo se lo preguntaría alguna vez.
En 1920, Pound hizo que Joyce se trasladara a París,
le presentó a sus amigos, le encontró traductores. Ludmilla
Savitzky, madre de Nicole Vedrès, no sólo tradujo
Retrato..., le prestó, además, a Joyce el
departamento del que era propietaria.
En una Nochebuena, Joyce conoció a Valéry Larbaud,
que lo presentó a la prestigiosa revista NRF. Sylvia Beach
y Adrienne Monnier, responsables de la célebre librería
Shakespeare & Co., integraron la grey de los primeros fieles
de Joyce. Pronto se constituyó el pequeño grupo de
amigos cuya ayuda sería de vital importancia para Joyce
durante su estancia en París. La Segunda Guerra Mundial los disgregó.
Pound dejó Francia y se fue a Italia, donde se radicaría
definitivamente. Las relaciones entre los dos escritores se enfriaron,
lo que no impidió que Pound se entusiasmara con la lectura
del Ulises, ni tampoco que escribiera artículos de una maravillosa
inteligencia crítica.
Foto: Gisele Freund
Joyce acusaba a Pound de "haber sido siempre un pequeño
burgués"
Pero
a Pound no le gustó Finnegans Wake, el siguiente
libro de Joyce. Por otra parte, Pound estaba cada vez más
interesado en la política. Se había hecho partidario del
fascismo. Joyce, por su parte, sentía un desprecio absoluto
por esas riesgosas especulaciones políticas. Pound acusaba
a su amigo de haber sido siempre un pequeño burgués. No
estaba del todo errado.
En el libro de cartas de Pound a Joyce, hay dos textos importantes
agregados. El primero, es un artículo que Pound escribió
en francés en el Mercure de France, en 1922, para presentar
el Ulises al público francés; el segundo, es el homenaje
que Pound le rindió en la radio italiana a Joyce,
al día siguiente de éste.
En
el artículo del Mercure de France, Pound decía
que Joyce era un continuador de Flaubert. Situaba a Ulises
entre las obras mayores de la literatura, equiparable al Quijote
y a Gargantúa.
Uno se asombra de hallar en una de las primeras cartas de Pound
una intuición crítica tan profunda sobre un libro que en
aquel entonces despertaba mucha incomprensión. Aquellas cartas
prueban que el más equitativo, el más inteligente comentario
de un libro genial e innovador procede a menudo de un autor de libros
igualmente geniales e innovadores.
(Exclusiva
Agencia Efe, S.A. Prohibida la reproducción total o parcial, aun
citando la procedencia. La Agencia Efe no acepta necesariamente como suyas
las ideas vertidas en los artículos firmados).
"Pound
estaba cada vez más interesado en la política. Se había
hecho partidario del fascismo. Joyce, por su parte, sentía
un desprecio absoluto por esas riesgosas especulaciones políticas"