Tomás Polanco Alcántara

Prócer de la historiografía Venezolana

Biógrafo de diversos personajes históricos, "muchos de ellos protagonistas de la gesta emancipadora que consumió buena parte de nuestro siglo XIX", Tomás Polanco Alcántara contribuye al conocimiento de "nuestra distorsionada historia oficial y oficialista". Ricardo Gil Otaiza, quien hoy rinde homenaje a este intelectual venezolano fallecido el pasado 20 de diciembre, da cuenta del hombre de letras que era, un hombre que "buscó con afán -y lo alcanzó- desentrañar las páginas (a veces perdidas) de la historia patria, las raíces de una venezolanidad…"


Foto: Nicola Rocco
Tomás Polanco Alcántara, "rara avis de las letras patrias"


En medio de la enconada lucha que se da en Venezuela por la libertad y la democracia, y con un inaudito e inexplicable silencio mediático, partió de este mundo el doctor Tomás Polanco Alcántara. Rara avis de la letras patrias, este prolífico autor se dedicó a llevar, hasta el conocimiento del vulgo, las biografías de diversos personajes históricos, muchos de ellos protagonistas de la gesta emancipadora que consumió buena parte de nuestro siglo XIX; otros, de la historia reciente, y que han sido fundamentales en la comprensión de nuestro devenir como nación.

Autor de gran delicadeza estilística, cuidadoso en el arte de escribir, y muy profundo en los análisis históricos, Polanco Alcántara nutrió con su infatigable esfuerzo de investigador pertinaz y consecuente, el acervo histórico bibliográfico de la nación, contribuyendo así al conocimiento de nuestra distorsionada historia oficial y oficialista, y mostrando el lado oculto de un área que aún hoy, a comienzos de un nuevo siglo, es terra ignota y caldo de cultivo para la especulación y el adoctrinamiento con fines inconfesables.

Polanco Alcántara no se contentó con ser un simple vector de una historiografía desafinada y truculenta (a la que desafortunadamente estamos acostumbrados), sino que fue más allá del hecho dado por cierto -es decir, histórico- y profundizó en las raíces de los personajes objeto de su atención para presentárnoslos de carne y hueso, al desnudo, sin más defensas que sus errores y sus aciertos. Hurgó sin fatiga en los archivos históricos de aquí y de más allá, y sin caer en la superficialidad de una interpretación subjetiva y descontextualizada, fue un referente lúcido que abrió extraordinarias posibilidades para la comprensión y el análisis del suceso histórico, con sus triunfos y sus tragedias, sus luces y sus tinieblas.

La obra documental de Polanco Alcántara es vasta, no sólo por su cantidad traducida en numerosos e inmensos libros, sino por la profusa incorporación de elementos que le confieren a la indagación histórica valor per se. Cuando nos adentramos en la lectura de obras como Guzmán Blanco. Tragedia en seis partes y un epílogo (Grijalbo, 1992), apreciamos estupefactos la inmensidad de un personaje que escapa a los tradicionales cánones que nos lo presentan como a un ser vanidoso, ególatra, que nada (o muy poco) aportó a la formación de nuestra nacionalidad. En contraposición a ello, Polanco Alcántara nos presenta elementos de juicio que nos permiten una visión amplia y universal del personaje, así como de la dimensión política del Guzmán Blanco estadista; del ser humano que vivió, sufrió, tuvo pasiones, alegrías y tristezas. Del hombre con grandes ambiciones políticas y personales.

Polanco Alcántara va más allá del dato histórico o de la fecha precisa o del contexto biográfico, y se adentra en terrenos que enriquecen al biografiado para presentárnoslo en toda su excelsitud y perspectiva histórica. Los comentarios del autor no son simples conjeturas de un alter ego que busca afanosamente justificar su tiempo y su trabajo, sino que permiten cotejar lo conocido y lo novedoso, lo meramente anecdótico y retórico, y lo estrictamente objetivo y documental.

Se erige Polanco Alcántara en un biógrafo sereno (aunque erudito), decantado (aunque vehemente en sus ángulos), seguro de su aporte y expectante frente a lo desconocido, que en lugar de dar respuestas a la disyuntiva y a la incógnita planteadas por los hechos ya pretéritos (y sus incidencias en el presente y en el futuro de la nación), ofrece una extraordinaria apertura a sus textos que logran trascender la simple lectura y el comentario circunstancial, entregándonos así al personaje para el escrutinio y la necesaria interpretación académica.

En José Antonio Páez. Fundador de la República (Ediciones GE, 2000), su última entrega, encontramos a un Polanco Alcántara maduro, fluido en el lenguaje, conciso en su parecer, que amalgama las diferentes posiciones historiográficas que han hecho del prócer de las Queseras un factor "perturbador" de la conciencia venezolana. En contraposición a ello, logra el autor una biografía que otorga al personaje una dimensión que trasciende el hecho heroico (ya lugar común entre los venezolanos), y busca -con éxito, qué duda cabe- indagar en su vasta complejidad humana y colectiva.

No podemos soslayar textos fundamentales como: Simón Bolívar. Ensayo de una interpretación biográfica a través de sus documentos; Francisco de Miranda. ¿Don Juan o Don Quijote?; Eleazar López Contreras. El general de tres soles; Juan Vicente Gómez. Aproximación a una biografía; Venezuela y sus personajes; José Gil Fortoul. Una luz en la sombra; El irreprochable optimismo de Augusto Mijares; La huella de Pedro Emilio Coll, etcétera, que son muestra de la infatigable labor de investigación de este hombre de letras que buscó con afán -y lo alcanzó- desentrañar las páginas (a veces perdidas) de la historia patria, las raíces de una venezolanidad que se hace hoy más que nunca perentoria y pedagógica, para no cometer de nuevo los mismos errores y para sacar de ellos las necesarias lecciones de vida.


Ricardo Gil Otaiza. Escritor y decano de la ULA

 
N 29 Año VI
Caracas, sábado
18 de enero
de 2003
 
 

Tomás Polanco Alcántara
Prócer de la historiografía Venezolana
(Ricardo Gil Otaiza)


APUNTES: Año Nuevo caraqueño 2003

Billo vivo
(Alicia Freilich)


Grandes firmas
Hechos y figuras
(Alfredo Bryce Echenique)

Reflexión: El Presidente de Venezuela y el filme de los hermanos Cohen
El hombre que nunca estuvo allí
(Laura Arias)